Entre riesgos, sueños, alegrías y desilusiones ciclistas se ganan la vida con servicios a domicilio

Cada día, decenas de ciclistas recorren las calles de nuestro país realizando entrega de alimentos y otros servicios “express” a personas y empresas que contratan sus servicios.

Una mayoría lo hacen por medio de las plataformas que en los últimos años han surgido y que , sobretodo, ahora en tiempos de pandemia por Covid-19 hacen que muchos no salgan para vitar un contagio.

El Sol de Occidente dialogó con tres ramonense, quienes han sido parte o aún trabajan en este sistema, caracterizado por el riesgo de ser atropellados, chocados y hasta asaltados.

Jeifeth Carrillo García, 20 años

“He logrado estudiar gracias a mi trabajo”

Inicié en noviembre de 2019 como repartido de Uber Eats. Fue porque quería generar un ingreso extra para estudios y  crecimiento personal. Ha sido difícil por exponer el físico, principalmente las piernas por el esfuerzo, hay desgastante bastante grande. En tiempos de Covid es complicado porque las personas lo ven a uno raro; al inicio no querían que uno hiciera mucho contacto con las bolsas, preferían que dejara  el pedio en la puerta.

Trabajo 8 horas al día, de 11 a 2 y de 6 a 9 p.m., que son las horas de mayor demanda. En algún momento, cuando siento que es cansado, regreso a la casa en busca de fruta y de algo para recobrar fuerzas. Me motivo mucho porque tengo sueños: conocer algunos países y por eso hago un ahorro para cumplir ese sueño.

Este trabajo es arriesgado porque hay exposición en carretera: accidentes de tránsito con carros y hasta con peatones. Siento es arriesgado porque los camiones pasan cerca, puede haber irrespeto de alto;  uno debe ser muy precavido. En las noches  e inviernos es más difícil, no sabe uno si le quieren hacer daños, puede  haber grupos de personas para acorralarlo, quitarle la bicicleta o el celular.  En invierno las calles se ponen resbalosas.

Este empleo me ha ayudado porque he conocido personas muy amables y humildes que me han enseñado mucho. He logrado adquirir algunos bienes como ropa, una bicicleta, tenis y zapatos que me ayuda a nivel personal. Gracias a  mi trabajo  he podido estudiar  cursos de inglés, principios de alemán y  me he podido ayudar con los estudios.

Como anécdota positiva, una vez me regalaron una bolsa con  confites, cuando estaba en un lugar lejano porque fui a dejar una pizza. La historia negativa ocurrió con un señor que no quiso pagar el servicio,  era como de cinco mil colones. El señor se encerró luego de recibir los alimentos, tuve que hacer llamadas para solucionar.

Karla Junieth Salas Merlos, 24 años

“Ser una mujer repartidora no fue fácil”

Inicié porque no tenía mucha experiencia laboral, no tenía bachillerato. Me pensé es una buena oportunidad. Puedo trabajar sin horario estructurado.   Hace dos meses aproximadamente dejé de trabajar como repartidora.

¿Algo difícil?: Soy mujer y uno nunca sabe quién lo puede recibir. Se siente inseguridad. A veces nos vamos en grupo porque nos da miedo. Así uno se siente más apoyado.

Es una buena solución laboral y económica, es una extra. Nunca se debe ver como trabajo permanente porque no va a estar desde las 8 am. hasta las 11 p.m. En San Ramón no es tan rentable, había que invertir mucho en las bicicletas para poder estar  bien.

Hubo un momento del día en que las fuerzas no daban.  Pero me pensaba que tenía que ponerle para pagar estudios y sacar adelante mis cosas. Si sentía mucha presión, no quería estar en esto toda mi vida. Era solo un paso, un paso hacia nuevas oportunidades.

He sufrido accidentes, pero no graves; fueron sustos. En las noches es peligroso, uno se hacía amistades para cuidarse. Me venía la casa con compañeros para que no me pasara nada. En grupo WhatsApp nos reportamos de donde estábamos.

¿Beneficios?:  la superación personal. Este trabajo no es eterno, hay que pensar en el futuro. El trabajo de reaprtidora es crudo, nadie le asesora ni ayuda, estamos solos. Hay que aprender a andar. Nos tocó lidiar con muchas personalidades, hay que manejarlo solo, aprender a llevarlo adelante para superarse. Gracias a este trabajo pude sacar adelante mi estudio.

Mi gran logro: Uber Eats me hizo más abierta, más dinámica, creativa. Ahora mi meta es terminar la universidad.

Alexander Pérez Reyes, 45 años

“Esto para mi NO es un trabajo”

¿Cómo o por qué inició en este empleo?

Estaba dando clases en Santa Clara y por el problema del COVID-19 se pasó a virtual y se acabó la oportunidad laboral. Había que hacer algo lo que sea y en eso vi un repartidor y como se dice popularmente… Del ahogado, el sombrero.

¿En tiempos de Covid, ha sido más complicado, pensando en que las personas están más quisquillosas con el traslado de alimentos?

Ciertamente, más en lugares donde habían padecido la enfermedad, cosas como “deje el paquete ahí y yo lo recojo”. Al inicio tenía miedo de salir, pero había que hacer algo y volví, no era tan peligroso como lo pensaba, no a nivel de Uber, es seguro a nivel de expendios, más en el mall. Ellos tiene protocolos que dan seguridad al cliente y al repartidor.

¿Cuántas horas al día dedicó a este empleo? ¿Podrían decir que sí es una buena solución laboral económica?

Las horas cuando lo hacía más era las horas de comida; de 11 am a 2 pm y de 6 pm a 9 pm. Para mí nunca fue una solución laboral y personalmente pienso que si alguien puede hacer algo diferente para ganar dinero debería de hacerlo. Hay que recalcar que no es un trabajo con horario, en las horas fuera de las mencionadas pueden salir 3 o 5 pedidos y en el grupo de WhatsApp hay 30 participantes que no son todos muchos no están.

Es un trabajo arriesgado por andar en bicicleta. ¿Ha sufrido algún accidente? ¿Cómo definen el riesgo de este trabajo?

Ciertamente es arriesgado. A veces no es uno, a veces es el otro. He visto accidentados, a mí no me ha pasado. El riesgo es alto definitivamente, no existe ninguna protección laboral. Se habla de un seguro, pero después del accidente se pagan los gastos médicos, de recursos propios, luego se toma una foto a la factura y ellos devuelven el dinero.

¿En qué le ha beneficiado este trabajo? ¿Ha logrado alguna superación personal, como estudiar o adquirir bienes?

Las relaciones con personas nuevas, tenía pensado que mejoraría mi condición por el ejercicio, pero fue lo contrario ya que a pesar de que es cansado no se andan grandes distancias, superación nada que yo pueda imaginar o escribir, y bueno si, al inicio que éramos pocos usé las ganancias para comprar algunas cosas de utilidad para mi.

¿Cuáles proyectos espera hacer realidad gracias a este trabajo?

Que Dios vea mi empeño y me repare un trabajo, esto para mi NO es un trabajo.

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