Por siempre clásicos

acetatos

 

-Fiebre cautiva a jóvenes y adultos

-Mercado de vinilo ha crecido en los últimos años

-Declaran la guerra contra la era digital

 

Por: María Fernanda Loría

fernanda@elsoldeoccidente.com

 

Bernal Loría es un ingeniero industrial de 43 años y que comparte una afición por la música, tanto así que en la sala de su casa presume una extensa colección de discos, que van desde la música clásica de Vivaldi y Beethoven, lo mejor de la trova de Pablo Milanés y Silvio Rodríguez hasta los más rockeros como Pink Floyd y Va Halen.

Es precisamente por ese amor por la música que Bernal, se ha convertido en todo un conocedor de la música y recientemente ha comenzado su colección de discos de vinilo como una forma de revivir “la mejor época de la música”, según sus propias palabras.

Adrián Hernández, “Zorro” como lo conocen sus amigos, es un profesor de español de 40 años que ha heredado de su abuelo y sus tíos el amor por la música, así como una antigua tornamesa que si bien no funciona como debería, aún dedica parte de su tiempo libre a conseguir nuevos acetatos como en su epoca de niño.

A pesar de su discapacidad visual, Adrián tiene un sexto sentido para apreciar la música, desde los aspectos más técnicos como el sonido hasta los más “espirituales” como el mismo explica y el monte de “enciclopedia de la música” le cae a la perfección.

Ambos son compañeros desde el colegio y desde su juventud comparten esa fiebre por la música e insisten que a pesar de los avances tecnológicos, no cambiarían sus discos de vinilo, discos compactos y casetes por toda la música gratis que hay en internet.

Y entonces apareció el vinilo

La historia de estos discos se remonta al fonógrafo de Thomas Edison en 1981, con el que se transformaba la energía acústica en mecánica y se graban sonidos en cilindros de cera que se escuchaban por medio de una aguja con un audífono, el sonido de las grabaciones era malo y sólo podía tocarse una vez.

Posteriormente Emile Berliner (precursor del micrófono) ideó un sistema de grabación que se podría utilizar una y otra vez, además de realizar copias de la grabación original por lo que cambió el cilindro por un disco plano que en un inicio era de vidrio, luego de zinc y por ultimo de plástico. Los sonidos se grababan en ranuras y eran leídos por una aguja. Este invento se conocería como gramófono.

Berliner fundó su propia compañía que producía discos sonoros y gramófonos para escucharlos y como parte de su estrategia de ventas, convenció a artistas populares que grabaran su música utilizando este sistema. Uno de los primeros en firmar un contrato fue el italiano Enrico Caruso.

Después vendría la grabación magnética inventada por Fritz Pfeumer en 1928 que en un principio fue de papel para posteriormente pasar al plástico y fue perfeccionada después de la Segunda Guerra Mundial, gracias a los primeros discos de vinilo de 16, 33, 45 revoluciones por segundo.

Veinte años después, el 21 de junio de 1948, un equipo de la CBS, bajo el mando del ingeniero Peter Golmark, presentó en el Hotel Waldford Astoria de Nueva York el disco de larga duración fabricado en una resina de polivinilo. Este nuevo sistema acabaría por imponerse sobre sus antecesores, el gramófono y el fonógrafo.

El disco de vinilo apareció como un formato de larga duración en plena era de dominio del gramófono sobre el fonógrafo.

Sucesores del vinilo y las tornamesas

Como se dijo en la pasada reseña los discos de vinilo hicieron su aparición a finales de la década de los cuarenta en varias presentaciones para su comercialización.

De esta manera se puede encontrar la presentación conocida como LP (long play) que se caracteriza por ser un disco de larga duración con dos caras (A y B) que contenía aproximadamente 10 canciones, grabadas a una velocidad de 16,33 y 1/3 resoluciones por minuto y con una duración de 20 a 25 por cara.

También encontramos los sencillos que contiene una o dos canciones por cara y pueden ser de tipo comercial que es el formato clásico con dos grabaciones, el promocional que se distribuía directamente a las emisoras de radio y a las disqueras, el doble sencillo que contiene dos caras adicionales y por último el Maxi sencillo que contiene más de dos canciones.

Además de este formato se deriva el Ep (Extended Play) que son grabaciones que no son tan largas como para considerarse como sencillo pero son cortas para ser un sencillo.

En los años 80 vendría el primer sucesor del disco de vinilo, el casete que tenía la novedad de ser portátil gracias a otro aparato que revolucionó el mundo de la música, el walkman.

Ya a mediados de la época surgiría un nuevo formato, que aún se resiste a ceder espacio, se trata del Disco Compacto o CD, que fue introducido en el mercado hasta el año 1990, una década de importantes avances tecnológicos y cambios culturales.

Y aterrizando en los últimos años, aparece el formato MP3 que representa el primer formato de comprensión de audio de alta calidad, así como el MP4 que han ganado popularidad gracias al desarrollo del internet y que permite a los usuarios descargar música que puede ser almacenada en reproductores y en dispositivos móviles como celulares.

¿El regreso del vinilo?

Pareciera ser que el vinilo está de regreso, actualmente se le puede encontrar en los estantes de tiendas de música como objetos coleccionables para los más nostálgicos y como objetos curiosos con aires retro para las generaciones más jóvenes.

Según datos de Procomer, la importación al país de estos discos ha aumentado desde el año 2008 y así por ejemplo en el periodo 2010-2011 las importaciones crecieron en un 75.4% por otra parte la Agencia de Investigación de Medios Nielsen Soundscan, sólo en el 2010 se vendieron en Estados Unidos 4.6 millones de copias de discos de vinil que representa un crecimiento de un 17.9% con respecto al año 2011.

De acuerdo con Mario Espinoza de la tienda Vinyl in Black, ubicada en el Outlet Mall en San Pedro, dedicada a la venta de estos discos, “el vinilo es un formato que no ha dejado de existir, siempre ha estado ahí, sólo que ahora ha vuelto a tener auge dentro del mercado de la música.”

Espinoza detalla que a la tienda llegan personas de todas las edades e incluso se ha encontrado jóvenes con uniformes de colegio que llegan a revolcar las cajas en busca de discos de acetato.

Además Espinoza asegura que los discos de vinilo, así como los discos compactos tiene valores agregados que no tiene la descarga digital, como el arte de las portadas y el sonido que es de mejor calidad que muchas de las canciones que se obtienen de internet.

Aunque como explica Jimmy Alpízar de la tienda Vendimusic en Heredia, la mayoría de los compradores son coleccionistas adultos que buscan encontrar esas piezas clásicas: “Viene mucho joven a verlos, tocarlos, es como una atracción, pero no pueden comprarlos; quienes más compran son adultos asalariados”

Para Adrián Hernández, el mercado de los acetatos se divide entre los coleccionistas y aquellos conocedores de música y por otra parte el público joven que ven los acetatos como objetos curiosos pero que no son apreciados por su calidad y por su impacto cultural.

“Una de las cosas que son llamativas (de los acetatos) son los diseños de las portadas (…) ese es uno de los factores, el otro tiene que ver con la edad de uno, que los primero discos que tuvimos fueron esos y el acto mismo de sacar el disco, pasarle un pañuelo, ponerlo en el plato, ya evoca cierta nostalgia que lo conecta a uno con el pasado, mientras que los carajillos por lo pueden hacer por la novedad y se dejan llevar por las cosas que están de moda”, asegura.

Hernández agrega que la desaparición o no de estos discos depende de cómo se comporte el mercado, ya que señala que a la industria de la música se le ha ido agotando la venta de disco producto de la digitalización y lo que ha hecho es venderlos como una novedad, a pesar que siempre han estado ahí.

También se ha popularizado la venta de tornamesas que ha contribuido al retorno de los discos de acetato, con versiones adaptadas a los nuevos equipos de sonido y de reproducción.

Así estas versiones modernas conservan elementos clásicos como el plato giratorio y la aguja o lector con puta de diamante pero también incluyen salidas de audio y puertos USB para conectarlas a la computadora y para convertir las canciones en archivos MP3.

De esta manera las tornamesas Ion, con conexión USB, van desde ¢69.995 hasta los ¢83.900, en comercios como PriceSmart y RadioShack, mientras que en tiendas Vértigo se encuentran precios que va desde ¢55.000 a los ¢300.000, dependiendo de la marca y las especificaciones.

El deleite de los audiófilos

Adrián y Bernal reflexiona cada uno desde su lado del teléfono, debaten sobre bandas y artista, recuerdan sus épocas de colegio, cuando les era difícil conseguir buena música y se detiene en una reflexión muy particular que sólo podría venir de unos amantes empedernidos de la música.

“La música no debería ser vista como una forma de llenar el silencio, como algo que usted pone mientras va en el carro o arregla la casa, es algo que debe disfrutarse, sentirse más allá de lo que nos entra por el oído” dice Bernal con tono pausado. “Los acetatos y los discos compactos representa ese deseo de hacer buena música, de vender un buen trabajo artístico y de trascender, de perdurar”, concluye.

Adrián después de un ligero suspiro finaliza: “Para nosotros y todos aquellos que se consideran audiófilos, es decir verdaderos amantes de la música, esta es algo más espiritual, un alimento para el alma, así como usted alimenta su cuerpo con comida, el alma necesita nutrirse de arte y el acetato te permite eso, sentir los que estas escuchando, conocer los aspectos más técnicos y los más profundo de la música y sobretodo te hace recordar, revivir los buenos tiempos. “

 

 

 

 

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