
Karen Rojas
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SAN RAMÓN | La Finca Integral Orgánica Tierra Prometida es un proyecto agroecológico que la Escuela de la Unidad Pedagógica San Francisco de Peñas Blancas impulsa desde el año 2001. Esta iniciativa nació gracias a una donación de la empresa Grand Circle Foundation, de Boston, Massachusetts.

En esta finca de 5.000 metros cuadrados, los estudiantes encuentran una amplia variedad de cultivos, entre ellos hortalizas, frutales y tubérculos. Además, el proyecto cuenta con un área pecuaria con cerdos, gallinas ponedoras, pollos de engorde y codornices.
“La finca Tierra Prometida es el aula abierta al currículum que enseñamos diariamente. Aquí los niños no solo aprenden a sembrar y cosechar, sino también a convertirse en jefes de sus propios negocios a través de enseñanzas prácticas”, explicó Eulin Patricia Chacón Gamboa, máster en Currículo, Administración Educativa y Educación Rural Centroamericana, y directora del centro educativo.

El objetivo principal del proyecto es que los estudiantes aprovechen estos espacios para aprender para la vida, desarrollándose de manera integral: cognitivamente, psicomotrizmente y en el ámbito social.
“Uno de los objetivos más importantes es que aprendan a trabajar en equipo y desarrollen valores como la tolerancia y la solidaridad. Este espacio agrícola nos permite interactuar mejor con ellos y ayudarlos a desenvolverse sin miedo mediante estrategias libres y creativas que facilitan una comprensión feliz y práctica de los conceptos”, añadió Chacón.
En la finca, materias como matemática, ciencias, estudios sociales y español se convierten en aprendizajes vivenciales. Las actividades van desde recoger huevos y llevarlos al comedor escolar, hasta alimentar animales, limpiar áreas y medir terrenos aplicando conceptos matemáticos como perímetro o circunferencia. También aprenden sobre biodigestores, composteras, bocashi, abonos orgánicos y el uso de bioles, integrando así la ciencia mediante procesos como la simbiosis.

El proyecto se ha desarrollado en tres grandes etapas: la regeneración de la tierra, mediante la siembra de un frijol especial para recuperar el suelo; la siembra de árboles frutales, tubérculos y hortalizas; y la creación de nuevos espacios, como tilaperas, acuaponía, invernaderos y una zona pecuaria.
Actualmente, el proyecto se encuentra en un proceso de restauración y fortalecimiento de varias de sus áreas.
Además, Tierra Prometida se ha convertido en un esfuerzo conjunto que involucra a padres de familia, docentes, la comunidad educativa, universidades, ONG y diversas empresas de turismo que han contribuido progresivamente al crecimiento de esta iniciativa.








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