Santiago de Palmares, el Distrito Verde que rompió esquemas para ser amigo del ambiente

En el 2015, diversos grupos organizados del distrito de Santiago en Palmares tomaron la decisión de hacer un cambio en esta comunidad.

Las banderas que reflejan el esfuerzo comunal lucen en las instalaciones de la Asada del distrito.

El sueño de convertirse en un pueblo con la categoría de Bandera Azul Ecológica comenzó a tomar forma, hoy cinco años después el esquema sigue brindando sus frutos. 

Santiago de Palmares tiene una extensión territorial de poco más de ocho kilómetros cuadrados y una población cercana a las tres mil personas.  Ahora, muchos lo conocen como el Distrito Verde, gracias al esfuerzo que rompió esquemas para darle la mano al ambiente.

En este lugar, las campañas de recolección de residuos valorizables, limpieza de ríos y la eliminación de basura no tradicional en las orillas de las calles son pan de cada día.

En esta comunidad, el trabajo involucra a diferentes grupos: Asociación de Desarrollo Integral, la Asociación Administradora del Acueducto Rural (ASADA), representantes de sector Salud y también de Educación.

El premio a este esfuerzo se traduce en la obtención de la Bandera Azul Ecológica con tres estrellas y además otro reconocimiento de Bandera Azul Microcuencas, por las acciones para proteger ríos de la zona. Ambos son fruto de un trabajo organizado y, sobretodo, desarrollado con pasión por los vecinos.

A la lista hay que sumar, la distinción de Sello de Calidad otorgada a la Asada por el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA).

Cambiar la cara del distrito fue la motivación

“La idea surgió de la Asociación de Desarrollo y grupos organizados de la comunidad por la preocupación ambiental. No había proyectos de reciclaje en el distrito. De este nació el proyecto y luego llegaron ideas de hacer más actividades encaminadas a obtener la Bandera Azul Categoría Comunidades”, recordó Alberto González, presidente del Comité Bandera Azul Ecológica de Santiago de Palmares.

En este tiempo de trabajo (cinco años) se volvió parte del diario vivir de los pobladores estar atentos a residuos tirados en la vía pública. Además, cada mes se realizan campañas de reciclaje y existe una organización de espacios públicos “adoptados” por las familias, sitios que son su responsabilidad mantenerlos limpios.

“Obtener los reconocimientos ha representado un orgullo comunal. Nos ha ayudado a darle más identidad al distrito, quienes vivimos acá sentimos que este es un lugar ecológicamente más equilibrado.  Hay problemas. No quiere decir que no haya basura o que la gente no colabore, pero las personas trabajan para corregir errores”, comentó González.

El reto no es fácil, asegura González, ya que el programa Bandera Azul evalúa año con año el trabajo desarrollado, por lo que mantener las categorías son objetivos constantes que para cumplirse deben contar con el apoyo de los vecinos.

“Lo alcanzado es un compromiso de trabajo permanente. Quienes estamos al frente sentimos la necesidad de responder a la confianza y el deseo de ayudar a solucionar problemas.  Claro, todo será posible si se cuenta con el recurso humano para seguir trabajando. El espíritu de motivación debe prevalecer, si no hay colaboradores el proyecto se cae”, concluyó el presidente del Comité Bandera Azul Ecológica.

Sello de Calidad para el agua

El trabajo desarrollado en Santiago de Palmares no solo le ha dado una identidad al distrito, sino que también se ha visto reflejado en un reconocimiento a la labor de la Asociación Administradora del Acueducto Rural (ASADA), organización que ostenta la categoría Sello de Calidad, otorgado por el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA).

“En realidad este reconocimiento surge como parte del mismo trabajo con los otros grupos involucrados en Bandera Azul. Si no se realizan las acciones en todas las modalidades no tendríamos este reconocimiento”, aseguró Alexander Mora, administrador de la ASADA.

Resaltó que la obtención de reconocimientos al distrito es producto de un trabajo en conjunto. Afirmó que el Acueducto hace su labor día a día. Se ejecutan las cosas para garantizar un buen suministro de agua con una calidad y continuidad”, destacó.

“El secreto de la comunidad está en hacer las labores entre todos los grupos organizados. Es importante que no haya división, sino que todos trabajemos unidos para el distrito”, explicó.

Mora destacó que es necesario seguir contando un liderazgo. En su criterio, mientras haya personas que se entreguen al trabajo comunal este tipo de proyectos seguirán vivos.

“Hay que formar nuevos líderes en la juventud. Hoy es difícil, pero hay que sembrar semilla. Se está trabajando fuerte en ir creando personas jóvenes que se vayan uniendo. Antes había más voluntad, ahora cuesta un poco más por la falta de tiempo”, comentó.

Ambos dirigentes coinciden en que la identidad alcanzada por el distrito no es una casualidad, sino es un logro de toda una comunidad que diariamente se esfuerza por respetar el ambiente.

¿Qué es Bandera Azul?

La Bandera Azul Ecológica es un galardón que se otorga anualmente, el cual premia el esfuerzo y el trabajo voluntario de los diferentes comités locales que buscan mejorar las condiciones higiénicas, ambientales y utilizan el Programa Bandera Azul Ecológica como instrumento para mitigar y adaptarse al Cambio Climático.

Parte de su objetivo es la protección de los recursos naturales, la implementación de acciones para enfrentar el cambio climático, la búsqueda de mejores condiciones higiénico-sanitarias y la mejoría de la salud pública de los habitantes de Costa Rica.

Sello de Calidad Sanitaria (AyA)

La Bandera que otorga el Programa Sello de Calidad Sanitaria es un incentivo de Acueductos y Alcantarillados (AyA) para los entes operadores de acueductos, establecimientos de salud, hoteles,  centros  recreativos y otros establecimientos, que cumplan con los requisitos establecidos por el Programa Sello de Calidad Sanitaria y se preocupen por mantener y mejorar integralmente las condiciones de las estructuras del sistema y de la infraestructura del lugar, de manera que éstas permitan abastecer con agua de la mejor calidad a la población que sirven.

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