Siento que todo está perdido

Psicologia

Hay ocasiones en que las circunstancias que se nos presentan de un momento a otro, nos llevan a pensar que el mundo se nos viene encima y sentimos que todo está perdido. Es una sensación desagradable que los demás no entienden, y es un momento duro, difícil, donde mantener la serenidad es una proeza.
La muerte de un ser querido, una enfermedad terminal, la pérdida de estatus, el desamor, un accidente con lesiones importantes, una separación o divorcio, la marcha de los hijos, la pérdida de una casa… Cualquier cosa puede desequilibrarnos, permitiéndonos apenas mantener el equilibrio inestable de no saber para donde ir.
Toda esta situación está muy ligada a lo que sentimos y pensamos. En ocasiones hasta se podría pensar en una depresión por los tipos de pensamientos que se generan y comenzamos a hacernos preguntas que nos conciernen hasta inquietarnos. “qué hago yo en este mundo”, “para qué tanto sufrimiento, tanta inquietud si acabamos todos muertos al final, “solo a mi me pasa”, “no tengo ganas de vivir”, estas sí que nos preocupan a los terapeutas por encontrarse en la antesala de la depresión, en el borde del precipicio.
Entonces descubrimos que no existen reglas a seguir, que los consejos les sirven a otros pero a nosotros no. No encontramos el camino, todo nos parece oscuro sin salida, una incertidumbre nos abriga. Las fórmulas vitales que a otros parecen funcionarles de maravilla nos llegan a parecer absurdas, inútiles o estúpidas.
Muchas personas, después de un tiempo indeterminado, acaban por responderse a las preguntas de forma más o menos precisa y salen reforzadas de este trance que no ha acabado desembocando en una depresión. Sus actitudes, voluntad, esperanza, apoyo familiar y espiritual son defensas psicológicas que le permiten reaccionar perfectamente y enfrentarse de forma positiva ante las circunstancias desagradables.
Otros sin embargo, se cuestionan cuál es el nuevo camino a seguir después de lo que le toca vivir, sienten miedo a enfrentar una vida nueva que estará cargada de dolor. Este desgaste puede, en efecto, precipitar una depresión ante la difícil tarea del “yo no sé qué hacer” es recomendable que estas personas se acerquen a un profesional que les indique el camino que deben seguir con todas sus dificultades y aprenda a vivir con lo nuevo, logre sentirse mejor y le encuentre sentido a la vida.
Cuando la vida aún no se acaba, hay que aprender a emprender el vuelo y echar a andar de nuevo. Difícil pero no imposible.

Licda Maritza Alfaro Varela
Psicóloga
Cel: 88 16 18 22
Malfarov29@hotmail.es

Maritza

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ISIS LIMON Gerente General Periódico El Sol