Delegar funciones

Luis Alonso H. M.

Días atrás en un conversatorio que sosteníamos varios profesionales con disciplinas diferentes, salió a relucir entre las conversaciones el tema de la delegación de funciones, y que en las actuales condiciones de competitividad el delegar se convertía en algo imprescindible, y por supuesto es materialmente imposible que alguien por sí solo pueda realizar todas las tareas y cada una de las funciones de una empresa, ya que para ello se requeriría que al menos el día se componga de 48 horas o más. Es conocido que en la delegación de funciones se puede echar mano a la integración de talentos y destrezas de los trabajadores, su iniciativa y por su puesto estas fuerzas a su vez generan un efecto multiplicador mediante los equipos de trabajo. Pero más que seguir comentando sobre los beneficios ya conocidos que pueden surgir de una delegación de funciones, algo prioritario a saber es ¿cuándo hacer esta relegación? Y la respuesta se encuentra en manos de quién es el autorizado para efectuarla; por eso es de suma importancia que el gerente general o el mando medio que delega sus funciones al personal a su cargo, tome en cuenta dos aspectos importantes que debe considerar: la primera de ellas es que el delegador (gerente o mando medio) tenga plenamente conocimiento total y absoluto de la organización, de los procesos que se ejecutan, los costos en que se incurren, de la calidad que se espera del producto o servicio que ofrece al mercado, tener conocimiento de las instalaciones físicas de la empresa, conocer los espacios en donde se realizan o inician los procesos productivos y su conexión física con los demás procesos subsecuentes; en segundo lugar y con igual grado de importancia se debe conocer la capacidad resolutiva de su recurso humano, la experiencia acumulada, conocimiento técnico, inteligencia emocional, su entrega, inclusive su nivel de optimismo, que ante un eventual dificultad, visualiza una oportunidad y desafío y no un problema. El gerente que efectúa un proceso de delegación utilizando los dos aspectos antes mencionados aumenta su posibilidad de experimentar un éxito en sus actividades, un mayor valor agregado entregable, y una organización con capacidad para acceder a los mercados que son de su interés, caso contrario, el mediano conocimiento de las anteriores variables solo reditúa dificultades, tales como una baja eficiencia, una parte del recurso humano con muchas tareas y una gerencia apagando incendios administrativos diariamente.

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ISIS LIMON Gerente General Periódico El Sol