
Santiago Limón | hlbrothersc1@gmail.com
El pasado jueves 15 de mayo, gracias a la gestión de GAM Cultural y la colaboración del ICT, INS y Bavaria, se trajo al público el segundo Art City Tour del año: “Chepe de moda”. Aquí se desarrollaron diferentes actividades culturales que representan la valiosa escena artística costarricense y su cercanía con el pueblo. En el siguiente enlace puede revisar a detalle el desglose de las actividades que tomaron lugar en este importante encuentro cultural…
Puntualmente, es enriquecedor analizar la exposición “Cartografías del Corazón” por Sussy Vargas, artista de 58 años, licenciada en artes plásticas de la Universidad de Costa Rica y máster en estudios teóricos del diseño de la Universidad Veritas. Ha expuesto otras series artísticas como “Vestigios”, “Poemas Cotidianos”, “Contraluces” y “Exvotos”.”.
Cartografías del Corazón es una exposición de obras originales y recuperadas del trabajo de Vargas, donde se retrata la compleja imagen del individuo que experimenta cambios según las ausencias y pérdidas que la vida le hace transitar. Según Vargas, estos cambios dejan cicatrices o huellas que trazan un mapa sobre la piel, las manos y la mirada. Sin duda, este concepto artístico tiene una profunda relación con la forma en la que, no solo la autora, si no la sociedad latinoamericana tardo-moderna paulatinamente reconoce la importancia de que los individuos observen su mundo emocional, lo expresen y en especial que se admita cómo el trauma puede impactar significativamente el psiquismo del individuo.
Partiendo de la premisa anterior, podremos comprender con mayor profundidad otros elementos presentes en la obra de Vargas. Uno de ellos siendo la representación de una compleja dinámica que sucede entre los cuerpos, lo profano y la cultura popular religiosa. En esta porción de la exposición Vargas presenta diferentes fotos de cuerpos masculinos y femeninos, el ángulo de estas imágenes no permite una observación del cuerpo completo del modelo si no una porción de él que de cierta manera evoca emociones intensas pero difíciles de descifrar, tal como suele ser el mundo emocional del sujeto.



Continuando el hilo del mensaje de la obra de Vargas, sin duda lo preciso es observar la obra como una composición completa más que la suma de sus partes. Este ejercicio hace sentido cuando vemos el juego que hay entre las imágenes, las técnicas y el simbolismo religioso que es persistente a lo largo de la exposición. Según Vargas, este elemento entrelaza los conceptos sagrado-profano a través de la imagen del cuerpo. Pero, y más allá del cuerpo, también se exponen piezas donde interactúa la cultura popular religiosa junto con el tiempo, la intimidad y la experiencia humana, máxime de todo este ejercicio. Por ello vemos elementos que reflejan profundo valor personal en pasado, presente y futuro como lo son cartas a la madre, fotos de la vida temprana, pequeños amuletos, composiciones de mayor tamaño como la escultura de un corazón y muchas otras piezas que transitan alrededor de este simbolismo.
Cabe mencionar que, aunque el arte puede ser complejo y se encuentra en una condición de constante evolución. Discutir el significado del arte puede llevar a discursos intensos y ambigüedades, lo cierto es que el arte es una de las pocas expresiones que podemos catalogar como “humanas” y su legitimidad recae en que es el recurso por el cual, el sujeto que se manifiesta sin censura y en completa expresión del YO, logra exteriorizar sus más genuinos pensamientos, emociones e incluso dejando una parte de sí mismo para luego convertirse en algo más.
“El arte no cambia nada, el arte te cambia a ti”
-David Lynch











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