¿Cómo son las personas con trastorno narcisista de la personalidad cuando llegan a la tercera edad?

An old man frowns angrily at camera, the classic grumpy old man.

Karen Rojas

redaccion@elsoldeoccidente.com

SALUD | Los narcisistas siguen siéndolo en su vejez no es algo que cambie con el tiempo, por lo general son personas que ven las relaciones interpersonales desde un punto de vista de utilidad. En su etapa adulta mayor se convierten en personas solitarias, enojonas, gruñonas o iracundas precisamente porque quedan solos.

“Hay ocasiones en las que logran terminar sus días con una persona codependiente emocionalmente y consiguen manejar esta parte de lo que uno llama el síndrome de Estocolmo, donde de alguna manera la dinámica entre ellos se refuerza una y otra vez”, expresó Yinneth Pérez Castro, licenciada en psicología.

El narcisista en su vejez se sigue percibiendo así mismo como una persona grandiosa y va a resaltar en todo momento lo que considera como sus logros, sus triunfos, situación que va a repetir con frecuencia.

“Lidiar con padres narcisistas en su adultez es un poco complicado porque hay que recordar que el narcisista no solamente se percibe como grandioso, sino que también logra ponerse muchas veces en una postura de víctima. Entonces cuando son adultos mayores por lo general les cuesta, como en todo momento les ha costado, percibir cual es la responsabilidad de ellos en sus actos”, explicó Pérez.

Es muy fácil que precisamente por eso de no ver cual es su responsabilidad en las situaciones caigan fácilmente en una depresión.

De alguna manera la etapa de la vejez viene a ser un factor el cual ellos posiblemente pueden utilizar como una herramienta para manipular a sus hijos, precisamente por el sentimiento de culpa que logran generar en ellos.

“La parte de poner limites a un adulto mayor es bastante complicada precisamente por esa manera de verlos, de pronto dependiendo como esté la persona tanto desde su parte física como desde el punto de vista de salud, son factores que pueden utilizar precisamente para manipular a los hijos. Y ahí es donde a los hijos realmente les cuesta comprender la diferencia entre la parte de manipulación y realmente tratar de estar ahí para ayudarles”, externó la profesional en psicología.

Por esta razón, es vital que las personas logren tomar conciencia del rol en el que han estado y la relación de codependencia que han desarrollado en este caso con los padres o las madres, para que consigan realmente visualizar las situaciones no desde un punto de vista de sensibilidad sino de objetividad.

“En este caso considero que sí se pueden poner límites, pero para que eso suceda la persona tiene que haber tomado conciencia realmente de muchas cosas que suceden en una relación narcisista”, indicó Pérez.

Por otra parte, es importante considerar que el narcisista se enfoca en la parte superficial y con el tiempo es una situación que por lo general los afecta, ya que quizá esa imagen que proyectaban se ha deteriorado.

“Como cualquier ser humano el narcisista también puede llegar a una profunda depresión, el detalle con respecto a una depresión narcisista es que es importante recordar que a pesar de que a lo largo de su vida se proyectan como personas con autoridad, presencia e imagen y con mucho éxito, hacia su interior el hecho de no haber logrado relaciones interpersonales adecuadas, no les ha permitido conectar emocionalmente con nadie eso los lleva a un sentimiento grande de vacío”, comentó la profesional en salud mental.

Además, explicó que, las depresiones de un narcisista son muy complicadas desde el punto de vista terapéutico, por el hecho de que son personas que no logran tomar conciencia, no hacen introspección y no reconocen su responsabilidad en las situaciones por lo que les cuesta mucho salir de una depresión.

“Lo que ellos hacen desde mi punto de vista no es cambiar, lo que hacen es utilizar su vejez para seguir manipulando a una persona, seguir haciéndola sentir culpable y manteniéndola ahí para que esté a su servicio. Pero igual van a haber hijos o personas que en lugar de estar ahí para ellos pues lo que decidan es alejarse y abandonarlos”, expresó.

Es importante recordar que todas las personas afrontan las situaciones de formas diferentes por lo que habrá hijos que se mantienen cerca de sus padres y siguen desarrollando esa dinámica de codependencia y otros que lo que resuelven es alejarse.

“Esa es como la otra cara de la moneda no solamente están los hijos que permanecen ahí verdad sirviéndoles, también está la otra parte donde los familiares también o los hijos se comienzan a apartar y a dejar solos, poniéndonos desde este punto de vista es donde se refuerza el enojo, la sensación de estar solos y por lo tanto tenemos como resultado personas gruñonas, amargadas, aisladas y solas que lo único que hacen es repetir su comportamiento desde un punto de vista donde se sienten víctimas”, finalizó Pérez.

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