Navidad en mi San Ramón de ayer

Hace 79 años San Ramón era un pueblo habitado por pocas familias, pero muy numerosas, mucha pobreza, con casas de madera, no se pintaban se les ponía cal con tuna para que pegara la cal y se agregaba azul de mata, para pintar las ventanas que eran dos tablas anchas con bisagras, para que abrieran hacía adentro, algunas tenían piso en la sala y en los cuartos, la cocina era de suelo pulida con cenizas, los muebles eran muy sencillos, rústicos, se usaban bancos de cuatro patas y una mesa rectangular para el comedor, para la sala un escaño rústico y dos sillas. En esas condiciones se vivía en ese momento, la pobreza tocaba todos los hogares, pues no había juguetes ni negocios que vendieran, solo en el mercado, vendían unas cabezas de mula echas de cuero y unos pitos de lata y unas guitarritas de madera, con unos alambres de cuerda que sonaban muy feo; recuerdo que se nos decía que el niños Dios traían los juguetes, esto me hizo mucho daño a mí, pues nos decían que si nos portábamos mal el niño Dios pasaba de largo y le daba tus regalos a los niños que se portaban bien. A mi me trajo una carreta de madera muy linda echa de papá y un pito de lata, era un gallo y sonaba muy ronco y yo tenía como seis meses de portarme bien y a Rodrigo mi compañero que le robaba los huevos a su mamá le trajo un escúter, una bola de básquet, unos zapatos lindísimos, unas macanas, pues ellos eran ricos; Yo estaba bravísimo con el niño y le dije a mi hermano: para el otro año si el niño Jesús no nos da lo mismo le diré que nosotros si nos portamos bien y no le robamos las gallinas a mamá. ¡Que inocencia!
Dejaré para la siguiente edición el final de esta historia, por ahora les digo:
Mis queridos lectores que el niño Dios los llene de paz y no los deje caer en tentación.

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