La Amargura

Ninguna persona puede reflejar paz llevando amargura en su corazón, porque la amargura es veneno para el alma. Como personas de paz, debemos establecer la paz en nuestro hogar, en nuestro trabajo, en nuestra iglesia, en cualquier lado donde nos encontremos.

La amargura, transforma completamente nuestro carácter; habrá en él: dureza, rencor y odio, y por lo tanto, no será posible que nuestro rostro, nuestro corazón, nuestra alma, todo nuestro ser, reflejen la paz de Jesucristo. Entonces en vez de ser mensajeros de paz, llegaríamos a ser mensajeros de la amargura.

La amargura se manifiesta al hablar ya que el tema de conversación será las ofensas.

La amargura produce en la persona deseos de venganza. La raíz de amargura se detecta, primeramente a través de lo que la persona dice y luego, en sus actitudes y acciones. Un espíritu amargo es difícil de tolerar, a menos que uno mismo lo posea. Un amargado, atrae a otros amargados.

La palabra amargura significa: Aflicción, sinsabor, disgusto, pesadumbre, melancolía. Y se origina cuando se recibe una ofensa y no se perdona. Al no perdonar, la ofensa se traduce en ira. Posteriormente, la ira se traduce en resentimiento y el resentimiento da lugar a la amargura

La Biblia enseña que las relaciones interrumpidas provocan obscuridad a la vida. El apóstol Juan escribió: Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a donde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos 1 Juan 2:11

Es momento de dejar de andar en tinieblas y por medio del perdón liberarnos de cualquier raíz de amargura, el cambio debe ser hoy, la decisión es tuya.

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ISIS LIMON Gerente General Periódico El Sol

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