La responsabilidad ecológica es individual

Hace unos días, le pregunté a un ciudadano (a quien llamaré “Pancho”), al verlo tirar unos papeles en la acera: “¿Por qué no los recoge y los coloca en el basurero que está a la par?”. Pancho me contestó, con toda franqueza: “Para qué, eso es muy poquito, vea que no contamina nada…. a las que hay que llamar la atención es a las grandes empresas que sí contaminan, y al gobierno para que las ponga en línea. Cuando eso se dé, dejaré de botar basura”.

Le mencioné que, aunque él tuviera razón en hablar sobre la responsabilidad de muchas empresas, eso no le libraba a él su responsabilidad por lo que estaba haciendo. Finalmente, no lo pude convencer, al menos en ese momento.

Tomo esta experiencia para tocar algunos temas iniciales sobre la importancia de la responsabilidad individual para mantener un patio, un pueblo, un río, un país, un mundo limpio.

1. Cada acto propio es responsabilidad nuestra. Si tiramos un papel, una bolsa, o cualquier objeto fuera de un basurero, es únicamente nuestra responsabilidad.

2. Cada acto individual es importante. ¡Claro que un papel tirado a la calle contamina! Si cada uno de nosotros tira sólo un papel al día, como Pancho, cada uno de ellos suma y suma. Esto parece algo muy básico, pero aunque parezca mentira, como sociedad no lo hemos logrado superar.

Una gran pirámide está formada por muchos bloques, todos y cada uno de ellos es importante, lo mismo que el mar está compuesto por una gota más otra gota más miles de gotas. Es necesario que como ciudadanos entendamos que nuestras pequeñas decisiones de cada día realmente tienen impacto en el planeta. Es necesario pasar a las acciones concretas individuales.

¿Qué podemos hacer en nuestra vida diaria para vivir más acorde con nuestra naturaleza?
Empecemos por DIEZ medidas sencillas:

Disminuir consumo:

1. Llevemos nuestras bolsas cuando vayamos de compras. Si somos olvidadizos, tengamos siempre bolsas en el vehículo o listas para llevar.

2. Al lavarnos los dientes, manos y bañarnos, abramos la llave sólo cuando necesitemos el agua, nunca la mantengamos abierta durante todo el rato.

3. Al desocupar la computadora, apaguemos el monitor.

4. Desconectemos los aparatos electrodomésticos una vez que los usamos (calentador de agua, microondas, horno)

5. Usemos bombillas ahorradoras.

6. Mantengamos las luces apagadas y encendámoslas sólo cuando las necesitemos

7. No vayamos a restaurantes que le ofrecen comidas que son grandes generadoras de basura (muy común en restaurantes de comidas rápidas)
Reciclar.

8. Desarrollemos el hábito de reciclar. Ya existen muchos sitios donde se pueden llevar materiales como plásticos, papel, metal y vidrio.

Decisiones de consumo diario

9. Productos y alimentos ambientalmente amigables. Cuidemos nuestra alimentación, prefiriendo productos y alimentos que han sido producidos protegiendo el medio ambiente y la biodiversidad, tales como los productos orgánicos.

10. Consumo local. Busquemos productos locales, pues han consumido mucho menos energía para llegar a nuestra mesa que un producto que venga de lejos (ej. los frijoles, el arroz), por lo que la huella ecológica es menor. Además de que se fortalecen las economías locales, se apoya a productores locales (ej. agricultores, para que se vean forzados a emigrar a la ciudad).

Cada pequeño acto cuenta. Sin embargo hay que tomar en cuenta que hay mucha diferencia entre realizar una práctica en forma esporádica y el convertirla en un hábito. Cuando logramos crear el hábito, realmente empezaremos a hacer diferencia.

Y aunque Pancho le diga que es muy poco lo que Usted puede hacer, es una excelente manera de empezar.