Un encuentro de culturas que terminó en matrimonio

personajes de mi pueblo octubre

Fabiola Mora Palma
Genaro Pérez es un mexicano radicado en San Ramón desde hace 20 años, cuando el amor se lo trajo al pueblo de los poetas.
Fue a finales de los años 90 cuando conoció a la que se convertiría en su esposa, Ana Leila Araya, durante un visita de Ana a la empresa en donde él trabajaba en México.
Aunque el amor no fue a primera vista pues, de acuerdo con Ana, “no me lo soportaba”, aquella relación con intenciones comerciales, terminó en un noviazgo de diez años y un matrimonio que hoy suma dos décadas.
Durante el noviazgo, Genaro y Ana resolvieron vivir un amor de lejos, con todo y lo que esos más de 2000 km de distancia significaban y la escasa tecnología de la época, que les obligó a escribirse cientos de cartas de puño y letra, además de los cuentones de teléfono que debían pagar ambos, según nos cuenta la pareja.
“Resolvimos tener una relación pero decidimos que si algo nos aparecía aquí a mí o allá a él, acabábamos todo”, relató Ana.
Sin embargo, a los diez años ella le lanzó un ultimátum a Genaro, y para el 12 de noviembre de 1994, ya se estaban casando de manera civil en Costa Rica, fecha en la que los hermanos de Ana hicieron peligrar la luna de miel a punta de tequila y cacique, que según cuentan, le estuvieron empujando al novio.
Fue hasta el 27 enero de 1996, que se casaron por la iglesia en México. Hoy día tienen un matrimonio de 20 años y tres hijos.
Choque cultural. La mezcla entre la cultura mexicana y costarricense significó todo un desafío para la pareja.
“Fue difícil el acomodar dos culturas, porque no se trata de idioma sino hasta de la forma de hablar, hay palabras del mismo español que significan cosas muy diferentes. Después de casi 20 años a veces nos cuesta entendernos”, comentó la esposa.
Por su parte, Genaro considera que existe una gran diferencia a nivel gastronómico.
“La comida es diferente, yo no soy de mucho arroz, me encantan los frijoles pero el arroz, tanto como lo comen los ticos no, ósea como para todos los días no” afirmó.
México vs Costa Rica. Con el fútbol se levantan los ánimos, y si la disputa futbolera enfrenta a ambas naciones, el asunto se vuelve personal.
“Hay una división. Es difícil porque yo soy futbolera, él se lanza si juega México pero si pierde México el dolor es de todos y si pierde Costa Rica él se queda tranquilito”, mencionó Ana entre risas.
Lo mejor. No obstante, los Pérez-Araya concuerdan en que lo mejor de su relación es el intercambio de culturas, y sobre todo que el amor y el trabajo en familia han sido los ingredientes básicos de su duradera relación.
“Aquí es muy tranquilo, tienes la oportunidad de crecer como empresa, como persona, como padre. Mis hijos son ticos pero hicimos de ambas culturas una sola”, dijo Genaro.
Al día de hoy, la pareja además de intercambiar mutuamente sus costumbres y tradiciones, también viven de eso, Genaro con su taquería Los Nopales, ondeando la bandera mexicana, y Ana con su catering service, promoviendo la cuchara tica.

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