VENENOS PARA LA VIDA

vegetales

La ironía de matar para vivir.

 

 

Por: Geovany Delgado

Recientemente Costa Rica ha sido ubicada como el país con el mayor uso de plaguicidas químicos del por hectárea de terreno cultivado (18,2 kg por año por hectárea, fuente FAO). Superamos por mucho a países como Estados Unidos (2,5 kg.), Holanda, China y Brasil. Este es un primer lugar nada halagador, puesto que tiene que ver con su comida y la mía… Nos estamos comiendo a la mismísima muerte (estos productos en forma genérica se llaman biocidas, o sea los que matan la vida). El herbicida mata plantas, el insecticida mata insectos, el fungicida mata hongos. Responden a una cultura de muerte.

 

¿A qué se debe esta situación? Costa Rica es un exportador de alimentos como la piña, banano y café. Los mercados internacionales son muy exigentes en cuanto a calidad y sanidad de sus alimentos, lo cual implica a la vez estrictos controles en el país. En República Dominicana se fumiga una plantación bananera dos o tres veces por año…..mientras que en Costa Rica se fumiga semanalmente, o sea con una frecuencia 20 o 25 veces mayor. Menuda diferencia. Con cierta salvedad del café, estos cultivos se encuentran en grandes extensiones como monocultivos (piña, piña y más piña en la misma finca); esto hace que estos sean más susceptibles a las plagas y, por lo tanto sea necesario usar más plaguicidas. En cuanto a los cultivos para consumo nacional, existen regulaciones en el papel pero en la práctica está muy lejos de aplicarse como se debe, resultando en que se puede usar agroquímicos con una gran libertad. Y esa lechuga y ese repollo crecen en un ambiente de venenos, para luego ser servidos en la mesa… en su mesa, a usted y a su familia.

 

¿Qué provocan los plaguicidas? Entre otros a la salud humana  , existen los efectos carcinogénicos, teratogénicos (defectos genéticos hereditarios), daños al sistema nervioso y alergias; la mayoría de estos efectos no son notorios en el corto plazo. Esto, sin contar los efectos ambientales sobre el agua (caso bromacil en la zona atlántica), sobre insectos tales como abejas, sobre aves, y microfauna y flora benéficas. El libro “Primavera Silenciosa” de Rachel Carson explica muy bien estos efectos.

 

De la aplicación de un plaguicida con bomba de espalda, se calcula que un 1% llega a la plaga objetivo, el restante 99% llega a todo lo demás. O sea de 100 contenedores llenos de plaguicidas, 99 se desperdician y van al ambiente.

 

¿Qué podemos hacer? Estudiar sobre el tema, es muy importante, es nuestra comida y la de nuestros hijos. Hay cosas que no se ven pero son reales. Consumir alimentos naturales, orgánicos garantizados, para promover sistemas de producción amigables con la salud y el ambiente. Nuestras decisiones de consumo tienen un enorme efecto en la sociedad, son ellas las que determinan la sociedad que queremos; el detalle está en si nos limitamos a tomar lo que se nos ofrece, o comenzamos a cuestionar, preguntar, o exigir, algo diferente.

 

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