¿Son realmente menos contaminantes los carros eléctricos?

Andrés Castro
acastro@elsoldeoccidente.com

SAN JOSÉ. Un mayor uso de vehículos eléctricos para reducir la contaminación, fue una de las propuestas del Primer Congreso Nacional de Regulación de los Servicios Públicos.

Jürg Grütter, experto en transporte eléctrico, indicó que su implementación paulatina puede traer grandes beneficios y que su desarrollo puede ser más efectivo en países en vía de desarrollo como Costa Rica.

“La mayor cantidad de vehículos eléctricos son usados en China. En países como Georgia o Armenia (Asia), se compran más vehículos y buses eléctricos, que en Alemania y Francia juntos. No es tanto una propuesta de primer mundo, justamente puede ser más rentable en países en vía de desarrollo”, afirmó el experto.

Paradójicamente, actualmente, si consideramos varios aspectos, es más contaminante fabricar un auto eléctrico que uno convencional. La ventaja del primero, es relativamente baja y un mejor desempeño dependerá de avances tecnológicos.

En un artículo de la National Geografhic se explicaron diferentes tipos de emisiones tanto en la etapa de fabricación como de uso del vehículo.

La fabricación de ambos inicia igual. Se extraen materias primas, se refinan, movilizan y se convierten en los diferentes componentes. Mismos que son iguales a excepción del motor.

El carro eléctrico lleva la ventaja –con uno de gasolina promedio- en la emisión de un 3% menos de PM2.5 y en comparación con un diesel promedio, emite un 1% menos de PM2.5. Al ser un 24% más pesado, las emisiones totales de PM10 (partículas en suspensión) son iguales.

Un componente que aparentemente marca la diferencia es la batería. Sin embargo, el litio, materia prima para su fabricación es escasa en el mundo. Un estudio del Instituto Medioambiental de Suecia, indicó que el proceso de elaboración de una batería eléctrica de 100 kWh genera hasta 200 toneladas de dióxido de carbono. Esas cifras son el equivalente al CO2 generado al conducir un coche de diésel o gasolina durante ocho años.

Se calcula que en el año 2040, el 90% de los automotores en el mundo serán eléctricos, que contribuyan a una reducción significativa en las emisiones, dependerá de los avances tecnológicos.