Letras del Tesoro

El 25 de setiembre del 2018 el Banco Central de Costa Rica (BCCR) mediante su junta directiva acordó la adquisición de Letras del Tesoro emitidas por el Ministerio de Hacienda, por un monto de ¢498.858,8 millones. Estos son un instrumento de financiamiento temporal y extraordinario del BCCR al Ministerio de Hacienda (MH). El gobierno se compromete a pagar dicha cantidad mas un 5% de interés y es utilizado en casos de emergencia, como cuando no se dispone de liquidez y tiene como objetivo evitar pagar montos excesivos en el mercado. La transacción se definió a un plazo de 90 días y el gobierno pretende honrar la deuda mediante la eventual aprobación de la reforma fiscal, contención del gasto y el aumento en la recaudación de impuestos.

Las Letras del Tesoro están contempladas en el artículo 52, inciso D de la Ley Orgánica del BCCR y el artículo 75 de la Ley de Administración Financiera de la República y Presupuestos Públicos.

El BCCR afirmo que, al ser una medida temporal no tendría consecuencias inflacionarias, aunque de necesitarse aún más recursos o en el caso de que el gobierno no pueda pagar la deuda al termino del plazo podrían surgir efectos negativos.

El MH utilizará las Letras del Tesoro como puente financiero mientras se concretan otras operaciones en los próximos meses; entre ellas, la materialización de los contratos de colocación ya anunciados por el Ministerio, y la concreción, como consecuencia del proceso de fusión de Bancrédito con el Banco de Costa Rica (BCR), del pago del monto que adeuda Bancrédito al MH. Además le permitirá al gobierno financiarse en forma ordenada en los siguientes meses, y reducir la presión que ejerce y ha venido ejerciendo sobre el mercado financiero y las tasas de interés.

Este mecanismo ha sido anteriormente utilizado en la administración de Carazo en 1980 y en la administración Figueres Olsen en 1994. Estas medidas denotan que el gobierno se esta quedando sin instrumentos para atender sus obligaciones de corto plazo y que su liquidez está en serios problemas, aunado a la situación fiscal y a las constantes rebajas de calificación por entes internacionales es una señal de una eventual crisis que viene a empeorar la credibilidad y el riesgo de invertir en el país.

De mantenerse la situación el ajuste podría ser automático y se experimentarían efectos nefastos en los indicadores económicos esenciales, debido a que cuando la economía tiende a auto ajustarse es mediante una crisis como la experimentada en los años 80, en donde entre 1979 y 1981 se evidenciaron caídas del 5% en el Producto Interno Bruto (PIB). También el consumo privado descendió un 20%. En 1982 el PIB disminuyó un 10%, se experimentó una inflación de 105% (4%, 8%, 20% y 81% en años anteriores), una devaluación del 97%, que en 1982 creció a 105%, un alza progresiva en el déficit de gobierno y un descenso importante en la escolaridad principalmente en adolescentes.

Por lo anterior el déficit fiscal es un problema que nos afecta a todos y por ello es muy importante informarse y entender que se necesitan medidas que brinden soluciones lo más integrales posibles e inmediatas.

Fuentes: BCCR, MH, EF, TEC.
Lic. Sebastián Jiménez Barboza. Analista Financiero.
Código Profesional No: 035253
Licenciado en Administración de Empresas con énfasis en Banca y Finanzas.
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