Tracy Solís: de Ingeniera Industrial a Pastelera

  • Pastelería Renée es la viva muestra de trabajar por un sueño
  • Tras 3 años de estudio en la UCR, esta naranjeña decidió emprender en lo que ama

Anyelin Campos | acampos@elsoldeoccidente.com

Fotografías: María Adelina Chacón

Todas las personas tienen sueños y afinidades por ciertos oficios o hobbies, sin embargo, entre opiniones y barreras mentales deciden dedicarse a algo más “rentable” y que les genere más seguridad, aunque quizás, no tanta felicidad.

Es de valientes nadar contra marea, ignorar opiniones, vencer miedos, y luchar por su sueño.

Tracy Solís, es oriunda de Naranjo, ahora vive en la zona norte del país, y después de llevar tres años cursando la carrera de Ingeniería Industrial en la Universidad de Costa Rica, rompió con los esquemas y se dedicó a lo que realmente la hace feliz: la cocina y la pastelería.

“Cuando estaba en el colegio y tenía que elegir una carrera, yo quería estudiar cocina, pero todos me dijeron que no, que era un trabajo muy sacrificado, que no hay días libres, entonces decidí estudiar Ingeniería Industrial, no me desagrada, pero no era lo que realmente quería hacer. Después de tres años salí y hice lo que quería”, explicó la empresaria Tracy Solís.

Para Solís, uno de los principales retos como mujer emprendedora es que no la toman en serio, según dice, al inicio la veían como la muchacha que hace queques en la casa. Muchas personas aún conociendo a lo que se dedicaba, le preguntaban si no tenía otro trabajo, como si su empresa no fuera suficiente.

Según su experiencia, la propietaria de Pastelería Renée cree que su factor diferenciador ha sido complacer al cliente siempre y además mantener la calidad en sus productos.

Ser esposa y madre, le dio un giro a las largas jornadas de trabajo a las que Tracy estaba acostumbrada.

“Antes habían días que trabajaba seguido durante jueves y viernes para sacar un trabajo para el fin de semana. Ahora puedo estar haciendo algo muy complicado y de pronto mi bebé quiere que la cargue, quiere comer, o dormir, ha sido complicado manejar ambos roles: la esposa y mamá y la mujer empresaria, trabajadora”, explicó.

Nadie dijo que la experiencia como emprendedor fuera fácil, pero a pesar de las dificultades hay una gran satisfacción que los motiva a seguir adelante.

“El tener mi empresa propia me da más libertad, porque ahora puedo organizar mejor mi tiempo, puedo decidir que días tomar para pasear o para pasarlo en familia y que días dedicar al trabajo. Aunque tiene su parte dura, y conlleva más trabajo que irse a sentar a una oficina”, expresó la Pastelera.

Al preguntarle a esta emprendedora cuál ha sido su mayor reto, nos comentó que los primeros años no veía mucha ganancia porque debía invertir, pero que poco a poco se llega a tener más libertad financiera.

“Muchas veces me equivoqué, llega la hora de entregar algo y no me salió, o se me rompió, tenía todo horneado, me tropecé y todo se cayó. No hay un solo momento retador, hay muchos. Es más cansado y sacrificado que trabajar para alguien más, pero puedo asegurar que da más y mayor satisfacción el sacrificio cuando uno hace lo que ama”.

Para Tracy Solís, el nombre Renée es lo más significativo, pues era el nombre de su abuela, de la que heredó el gran amor por la cocina.

“Ser su propio jefe no es nada fácil”, finalizó.

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