Cultura, artes y letras: medicamentos alternos para sobrellevar de manera creativa el confinamiento en el 2020

Yordan Arroyo Carvajal | yordan_846994@hotmail.com

Director Nacional e internacional de talleres literarios de la UHE |Docente universitario

Abro este espacio como un medio de reflexión y diálogo con nosotros mismos. Aumentó el peso de los tiempos prometeicos, pero también crecieron las posibilidades, desde nuestro propio encierro, para conocer más a nuestros héroes internos. Se pueden hallar estrategias para encontrar la salida de la caverna. Por este medio, de manera creativa, daré algunas muestras de luz.

Y no es que coloree todos los cuadros con pinturas idílicas. Sé bien que tanto el pueblo ramonense como el mundo en general están siendo fuertemente afectados a raíz del confinamiento. De las telarañas que asechan la cueva surgieron una oleada de monstruos generadores de tensiones, estrés y ansiedad, patologías las cuales, a manera de salud integral, ameritan tratamiento inmediato.

También soy consciente de que muchas personas no cuentan con los recursos económicos para ir a un psicólogo, aunque algunas de ellas aprovechan que instituciones como el Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica están brindando apoyo gratuito. Pero siguen quedando ciudadanos sin mascarillas para proteger a sus almas de nuestros propios monstruos.

Por lo tanto, es una tarea referir otros medicamentos alternos. A partir de mi experiencia y bajo lecturas académicas que respaldan lo vivido, he encontrado dosis de alivio en la cultura, el arte y las letras. Quiero compartir un fragmento de esta receta médica con ustedes.

Pero antes, debo decir con propiedad que lamentablemente desde mucho tiempo atrás, gran cantidad de costarricenses no se han dado cuenta del valor que poseen la cultura, el arte y las letras en la humanidad.

Como bien lo mencionó el doctor José Ángel Vargas Vargas, el pasado 12 de junio, en su espacio de diálogo de los viernes a las 5:00 p.m, a través de la página de Facebook “Somos+Universidad Pública”, desde la misma Universidad de Costa Rica, pilar clave de la educación y progreso del país, se ha visto por años la lucha interna para que las humanidades no sean desplazadas a un segundo, tercer plano u olvido absoluto. Pues estas más que formar materia prima se encargan de desarrollar humanos con un pensamiento crítico y unificado con buenos valores hacia los demás, como un bien social colectivo, el cual no debe fallecer.

Ha sido un error considerar que se puede vivir eternamente de lo material. De ser así, el soporte íntimo de nuestros héroes internos no sería el mismo. Sin embargo, hoy más que nunca, en épocas de pandemia, nuestra sociedad ha comprobado que lo único que nos ha mantenido vivos o estables, en la medida de lo posible, son los libros, la pintura, las películas, la música, la escritura e incluso, el diálogo con integrantes de nuestra burbuja social. Alemania nos ha brindado una prueba y cachetada de ejemplo tras declarar, el 19 de marzo de 2020, a la cultura como un bien de primera necesidad. Esos son los pasos a seguir como país.  

Por ende, en Costa Rica se anhela con esperanza una variante. No existen dudas de que la cultura, el arte y las letras despiertan la magia interna y esperanzadora que brindan la paz necesaria en los humanos, para creer en que pronto, después de tanta lluvia, granizos y tormentas, aparecerá el sol, acompañado de un bello arcoíris que nos dé calma a todos, y así empezar a construir nuevos y diferentes horizontes.

Contextualizándome en el abrigo que me sigue dando calor, San Ramón de Alajuela, señalo el privilegio de contar con históricos espacios culturales. Aunque, de manera lamentable y realista, muchas veces no reciben el valor merecido. Por extender un ejemplo, se cuenta con el Centro de Literatura Infantil y Juvenil, coordinado en la actualidad por la máster Arelys Alfaro Rodríguez.

Este es un proyecto surgido en 1985 bajo el nombre de Biblioteca Infantil. Actualmente se sigue manejando entre el Museo Regional de San Ramón y la Universidad de Costa Rica, brindadora de un espacio de Trabajo Comunal Universitario, especial para ello.

Hoy, estudiantes universitarios que realizan su TCU en este Centro, para completar con sus requisitos de graduación, diseñan material didáctico virtualizado, con el fin de llegar pronto, en tiempos de confinamiento, a la población infantil y juvenil ramonense de la mejor manera posible. En definitiva, no existen razones para no apreciar estos trabajos y aportes humanísticos. Deben ser mayormente valorados por los integrantes de nuestra llamada tierra de poetas.

En este Centro de Literatura Infantil y Juvenil, padres e hijos pueden adentrarse en el mundo fantástico y armonioso brindado por las letras y el arte, universo de donde justamente floreció la semilla de este girasol que hoy escribe estas palabras, con el fin de invitarlos a acercarse más a estos espacios, como medicina alterna para sanar nuestras almas. Aprovechemos y conozcamos más estos sectores y herramientas brindadas por nuestro pueblo. En lo personal, he encontrado un alivio en mi interior a través de la escritura.

Jorge Ramírez Caro, en su libro Los juegos del duende. El taller del lector y el escritor (2003) dice que “ante una cultura de la afirmación del dominio por medio de la razón y la violencia se necesita una cultura de los sentimientos y la afectividad […] necesitamos ser sensibles ante el otro” (p.122). Justamente esta sensibilidad es una herramienta educativa conservada en el taller de la cultura, el arte y las letras.

A veces, al estar encerrados en nuestros hogares, prevalece un silencio atormentador, pero solo a través del arte se puede hacer de él un aliado ¿cómo? Generando un diálogo entre nuestras manos y una hoja de papel, ya sea escribiendo, dibujando, pintando, en fin, tomando el rol de artistas o creadores.

Enseguida, les muestro cómo a través del silencio mismo, considerado un monstruo terrorífico por muchos, se puede encontrar luz en nuestros encierros. Podemos transformar nuestros temores, ansiedades y dolores, en arte. En mi caso, lo hice a través de un poema de mi autoría. Se puede realizar de la misma forma o mediante otras de las maneras artísticas referidas y a tomar en consideración.

Diálogo de un silencio

Me gusta cuando el silencio me habla

porque me hace encontrarme,

sentirme yo

al escuchar los latidos y suspiros

que no se suelen escuchar cuando camina el ruido.

Me atraen las noches

porque en ellas brota el silencio

que toca las entrañas de mi alma.

Me atrapa el diálogo que genera el silencio

porque sin robarme palabras ni tiempo

me abraza,

me toca

y me hace sentir vivo.





Yordan Arroyo
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Yordan Arroyo Carvajal Director Nacional e internacional de talleres literarios de la UHE Docente universitario yordan_846994@hotmail.com

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