Covid-19, un aliado de la violencia doméstica en tiempos de “quédate en casa”

Harold Brenes Zúñiga / haroldbrenes@gmail.com

“La Comisión de Género y la Comisión Permanente para el Seguimiento de la Atención y Prevención de la Violencia Intrafamiliar del Poder Judicial advierten que cualquier estadística que se genere en el tiempo de confinamiento con motivo de la pandemia por la propalación del virus COVID-19 debe ser interpretada con mucha cautela.  Lo anterior porque la mujer bien puede estar conviviendo con el agresor y va a tener más limitaciones para denunciar”.

Así de contundente es el mensaje publicado por esta instancia del Poder Judicial de Costa Rica, en relación al tema de la Violencia Intrafamiliar y de Género, en nuestro país.

Y es que entre las instituciones relacionadas con la atención de la violencia intrafamiliar y doméstica, es un secreto a voces que la pandemia por el Covid-19 aumentó las probabilidad de mayor recurrencia de hechos violentos contra mujeres y menores de edad. Sin embargo, la presencia del agresor en el hogar puede ser una limitante para que se presente la denuncia.

imagen de carácter ilustrativo

“La crisis generada por el COVID-19 en nuestro país incrementa el riesgo de violencia contra las mujeres y las niñas.  Al aumentar el tiempo de convivencia aumentan también los conflictos generados por el estrés asociado a la incertidumbre y los problemas económicos. La agresión por la pareja y otras formas de violencia intrafamiliar se prolonga sin que sea interrumpida y facilita que el ofensor tenga una mayor sensación de control e impunidad”, explicó Kattia Solís, coordinadora del Departamento de Violencia de Género del Inamu.

Una opinión similar tiene la encargada de la Oficina Municipal de la Mujer de la Municipalidad de San Ramón, Sundry Pérez, quien señala son diversos los factores que llevan a que la violencia en los hogares aumente.

“Hay muchas condiciones que se suman:  falta de empleo, la disminución de horas laborales, la presencia de los menores en casa todo el día, por no asistir a centros educativos, y los trabajos extra para niños”, destacó al especialista.

A esa lista se debe sumar la tensión económica, financiera y emocional que le da a cualquier persona por estar encerrado tanto tiempo, señaló Enid Cruz, Coordinadora General de Mujeres Unidas en Salud y Desarrollo (Musade) de San Ramón.

“Además de la permanencia de la mujer en el hogar por más tiempo y las razones económicas, hay otros factores externos como la falta de recreación por lo que en casas donde hay violencia, estos se convierten en detonantes para ciclo de violencia nuevos”, destacó Cruz.

Estadísticas de denuncias no reflejan la realidad

El contexto COVID-19 ha incrementado las demandas de las mujeres en relación con sus necesidades básicas de alimentación, trabajo, vivienda entre otros. Sin embargo, no se puede afirmar que estás sean sus problemas únicos o que sean más importantes que su necesidad de protección y atención por la violencia que sufren, señala la coordinadora del Departamento de Violencia de Género del Inamu.

Inamu destaca que el sistema legal costarricense brinda asesoría y y respaldo en aquellos casos donde una persona es víctima de violencia.

“Lejos de esto, lo que podemos observar en nuestros servicios es que la violencia que ellas viven se torna aún más peligrosa y compleja porque se une a la desesperación y porque están atrapadas en condiciones en las cuales no logran satisfacer sus necesidades básicas inmediatas.  Por esta razón, en crisis por pandemia, la atención a estas mujeres representa un reto mayor ya que desde todas las instituciones, se debe procurar a las reciban una atención integral que les permita resolver no solo sus necesidades inmediatas de subsistencia, sino mantener las alternativas para su protección y atención frente a esta situación”, dijo Solís.

Por ejemplo, las cifras de denuncias hechas ante el 911 muestran una disminución de casos reportados al comparar el mes de marzo, cuando inició la emergencia por la pandemia y julio 2020.  En marzo hubo 10.428 llamadas por casos de violencia, mientras que para julio hubo una disminución al contabilizar apenas 7.497 denuncias.

Estadísticas de los Centros Especializados de Atención y Albergue Temporal para Mujeres en Situación de Riesgo de Muerte por VcM y sus hijas e hijos (CEAAM) del Inamu también evidencian esa disminución.

En el primer semestre del 2019, esta dependencia dio atención a 414 mujeres, 289 niñas y 294 niños. Los números del primer semestre 2020 ratifican que hubo una baja al atender a 234 mujeres, 157 niñas y 113 niños.

El dato sobre las atenciones brindadas a mujeres también refleja una merma al pasar de 8.541  en el primer semestre de 2019 a 5.832  en el mismo periodo del 2020. Esta cifra incluye a mujeres que son atendidas varias veces y por distintas profesionales para brindarle una atención integral y de proceso a su situación de violencia.

Acciones en marcha para atender la violencia

En criterio de Kattia Solís, coordinadora del Departamento de Violencia de Género del Inamu, hoy más que nunca las instituciones deben mantenerse alertas y generando constantemente adecuación de sus servicios a las necesidades de las mujeres para garantizar que les está llegando la información y de que en caso de requerir el servicio, este estará garantizado.

Diversos grupos llaman a mantener el respeto. Foto tomada de Semanario Universidad.

“Se ha puesto énfasis en campañas de comunicación para mantener a las mujeres informadas sobre recursos y ofertas institucionales para la atención de sus necesidades.  Así mismo, en cada uno de los servicios se tomaron las medidas necesarias para garantizar el cumplimiento de los mandatos sanitarios”, comentó.

Entre las medidas de ajuste y ampliación de servicios se pueden destacar las siguientes:

  • Monitoreo semanal de llamadas de emergencia y el comportamiento de la demanda a través de servicios INAMU. Semanalmente se solicitan y revisan los datos del sistema de emergencia 9-1-1
  • Dar continuidad a la atención de mujeres ante la violencia y seguimiento de casos en todo el territorio nacional a través de medios virtuales y de atención telefónica.
  • Se mantiene la atención a las mujeres mediante roles de disponibilidad las 24 horas los 7 días de la semana, incluyendo días feriados.
  • Se mantiene activa la entrega de kits de emergencia con sistema de geolocalización para mujeres en alto riesgo.
  • Adaptación de la oferta de servicios/ modalidades de atención remota (Uso de la tecnología)
  • Campañas de comunicación para promover el uso de los servicios e informar sobre riesgos
  • Se está elaborando una campaña para brindar herramientas prácticas a los hombres de distintas edades para el manejo del estrés, el enojo, la frustración y los límites dentro del hogar.  Esto con el propósito de prevenir situaciones de violencia en el hogar.

Adicionalmente, se coordinó con las autoridades del Ministerio de Seguridad Pública y como resultado se emitieron lineamientos a su personal que atiende violencia doméstica para reforzar acciones de patrullaje y visitas domiciliares en lugares donde se les comunique sobre situaciones de violencia previendo que la mujer afectada no pueda salir a denunciar.  

Por su parte Enid Cruz, de Musade, resaltó que se habilitó una línea telefónica fija, otra de WhatsApp y atención por medio de las redes sociales. Se ha retomado la atención presencial y se mantiene de manera virtual en casos de emergencia.

“Aprovechando los recursos tecnológicos se ha innovado en sesiones de seguimiento a personas de redes comunitarias de Limón, Coto Brus, Sardinal, Puntarenas, Sarchí, Naranjo, Palmares, Peñas Blancas y La Suiza de Turrialba”, concluyó.

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