Ilusiones y necesidades hacen surgir proyectos de emprendedurismo en tiempos de Covid-19

Harold Brenes Zúñiga / haroldbrenes@gmail.com

Rachell Alpízar Guillén es estudiante del Colegio Técnico Profesional (CTP) de Calle Zamora, en San Ramón.  A mitad de año de este 2020, tenía la necesidad de comprar un teléfono celular pero no contaba con el dinero. Entonces una idea vino a su mente:  preparar brigadeiro, un postre tradicional brasileño.

María Arias Ramírez, es ama de casa y al igual que muchas otras familias afrontó el reto de vivir con menos ingresos, ya que su esposo sufrió una disminución en el salario por parte de la empresa donde labora. Además, sus padres son dos adultos mayores que no cuentan con una pensión y la emergencia por el Covid-19 también mermó sus ingresos económicos.  Preparar y vender tamales se convirtió en su oportunidad laboral.

En el caso de Rachel, su idea tuvo muy buena aceptación por parte de los clientes y junto a su madre, María Guillén, desarrolla actualmente la marca Mar.Brigadeiros con más de 14 sabores disponibles por mes.  Su proyecto surgió en el mes de junio, cerca de celebrarse el Día del Padre.

Mientras tanto a María, además de lograr ingresos económicos, la posibilidad de pasar compartiendo tiempo con sus padres y hacer un trabajo en familia le causa una enorme satisfacción.

Ellas son solo un ejemplo de lo que la emergencia por el Covid-19 provocó en nuestro país y muchos lugares del mundo.  El surgimiento de ideas para obtener dinero es cada día más evidente, principalmente en las relacionadas con ventas de alimentos.

“Chispa” innovadora

Siendo estudiante del CTP de Calle Zamora, Rachel Alpízar Guillén desarrolló junto a unas compañeras un trabajo para producir vino de maracuyá. Desde entonces la “chispa” del emprendimiento quedó en ella y ante la crisis por el Covid-19 y la necesidad de un nuevo teléfono celular echó a andar su iniciativa del postre brasileño.

“Es un producto diferente. Solo por el nombre, la gente quiere saber de qué trata. Hemos visto otras empresas en San José y la lista de sabores de nosotras es muy diferente. Teneos unos 14 sabores por mes”, comentó Rachel.

Según su mamá, factores como poder hacer envíos a todo el país, les permite tener acceso a un mercado más amplio.

“Buscamos la manera de innovar.  Nos hemos unido a otros emprendimientos para darnos a conocer. No pagamos publicidad, el arte y diseño lo hacemos nosotras. Eso ayuda a bajar costos. Nos promovemos en redes sociales, más el apoyo de los amigos y la familia”, explicó María Guillén.

Ambas recordaron que al comenzar con la idea no tenían materia prima, ni tampoco empaques, pero poco a poco le fueron dando forma a su proyecto y hoy la lista de trabajo ya incluye pedidos para el mes de diciembre, tanto para graduaciones como parte la época de Navidad.

El maíz es molido en casa

“Salió primero que todo porque a mi mamá, Rosa Ramírez Cambronero, le encanta hacer tamalitos. Cuando se vino lo de la pandemia y a mi marido le redujeron las horas laborales nos unimos para generar ingresos”, recordó María Arias sobre el inicio del negocio de vender tamales.

La dinámica de trabajo es semanal. Se concentra en los martes y miércoles, días en que se hacen todos los preparativos de la tamaleada.

“Los martes salgo a comprar los materiales y se los llevo a mi mamá. Ella adelanta cocinando la carne y alistando hojas.  Mi papá hizo un molino, entonces molemos el maíz aquí en la casa. Los miércoles yo llego a las 7 de la mañana, molemos el maíz y comenzamos a prepararlos entre las dos. A eso de las tres de la tarde me dedico a repartir a domicilio. Voy terminando como a las 6 o 7 de la noche”, explicó María.

Los tamales son llevados hasta la puerta de la casa de los clientes.

De lo malo que fue la situación de la pandemia salió en un negocio, en el cual trabajan con mucho amor

“Ha sido una experiencia muy bonita porque no solo pasamos el tiempo juntos, mis padres y yo, sino que el hacer llegar los tamalitos a las personas nos llena mucho. Es bonito recibir mensajes de las personas diciendo que están muy ricos y que nos sigan comprando…eso vale todo el trabajo”, finalizó.

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