Cuando llega el agotamiento emocional

Psicóloga: Licda Priscilla Méndez Montero.
Socio fundadora de DUO
occidenteduo@gmail.com

SALUD MENTAL. En la actualidad existe un porcentaje significativo de personas, que, por diferentes circunstancias personales, laborales, familiares y otras, habitan en ellas un sentir de “ya no poder más”. Detrás de esto coexisten pensamientos de exigirse a uno mismo, y tener más y más actividades y responsabilidades por hacer, que sobrepasan lo que pueden realmente realizar desde sus propios recursos emocionales y tiempo. Es por esto que muchos llegan a padecer de un agotamiento emocional, demandando sacrificios sin tener un tiempo de respiro y cuido de ellos mismos.

Este agotamiento llega después de un periodo y es un proceso lento no saludable lleno de cargas y compromisos asumidos por la misma persona o por la demanda de alguien más que le “pide que haga”, hasta que llega a un punto en que la persona se “derrumba emocionalmente” y como consecuencias puede hasta dar pie a un deterioro de la salud mental y enfermedades físicas.

Dentro de las diferentes realidades cotidianas de agotamiento puede observarse en áreas laborales con el nombre común del “burnout” o en espacios de la atención y demandas diarias de otras personas o familiares, llamado “el síndrome del cuidador”.

El agotamiento emocional puede manifestarse con algunos síntomas los cuales muchos pueden ser claramente visibles, como por ejemplo:

  • Ansiedad.
  • Estar fácilmente irritado con algunas personas o situaciones.
  • Sentirse cansado, desmotivado sin deseos en ocasiones de hacer algo.
  • Tener en algunos momentos dificultades para poder conciliar el sueño.
  • Hay espacios también que se prefiere estar distanciado afectivamente, sin deseos de compartir con las personas cercanas, con las cuales normalmente se comparte.

Es importante hacer un alto, observar y poner atención a lo que realizamos en cada momento valorando nuestra capacidad de respuesta en la toma de decisiones. Poner un alto significa pensar en tener un dialogo interno con uno mismo, y preguntarse “si todo esto que se está haciendo es sano o no”.

En el momento que ya nos sentimos mal debemos de valora que cambios hay que hacer para comenzar a tomarse espacios diarios de tiempo significativos para sí mismo…respirar y descansar.

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