Suicidio: una realidad en medio de silencios y sufrimientos emocionales (II Parte)

Harold Brenes Zúñiga / haroldbrenes@gmail.com

El suicidio es un fenómeno que la mayoría de las veces es descrito por las personas sobrevivientes como “Silencioso”, esto quiere decir que en muchas ocasiones el dolor psíquico que es experimentado por la persona que acude al suicidio como respuesta a su malestar no ha sido detectado por quienes están en su entorno más cercano. 

DUO es un  grupo de profesionales en psicología que brinda capacitación, sensibiliza y forma a nivel institucional o comunitario sobre el fenómeno suicida.

Miriam Méndez Montero,  psicóloga del Ministerio de Educación Pública y presidenta de la Asociación DUO explicó que es posible identificar “síntomas” de un suicidio.

De acuerdo con la profesional, se pueden hallar cambios sutiles o dramáticos en el comportamiento como por ejemplo: regalo de pertenencias o efectos personales como legado o herencia, expresiones que denoten agotamiento: “este sufrimiento pronto se va a acabar”, “ya pronto no tendrán que preocuparse más por mi”. 

“La persona con pensamientos suicidas no habla del deseo de morir, habla en realidad de un dolor emocional insoportable que encuentra en el suicidio -como en una visión de túnel- la única “opción” para acabar con este malestar”.

Existen eventos críticos que la persona experimenta como catastróficos o insoportables, por ejemplo: pérdida del empleo, embarazo no deseado, ruptura con la pareja o situaciones de infidelidades descubiertas, diagnóstico de enfermedades graves o terminales, abuso físico, sexual o psicológico.

“En cuanto haya alguna sospecha de riesgo, lo indicado es buscar un momento tranquilo y preguntar directamente si la persona ha pensado quitarse la vida. Esto generalmente causa mucho temor, porque la gente teme una respuesta afirmativa y no saber qué hacer después.  Fundamentalmente las personas deben saber que en caso de una respuesta sea afirmativa debe acudir de inmediato a atención profesional (Urgencias del centro médico más cercano o una persona profesional en psicología que pueda evaluar riesgo)”, destacó Méndez.

El suicidio no es un acto impulsivo

El suicidio es un acto premeditado casi siempre, planificado.  No es un acto impulsivo, las situaciones que afecta emocionalmente a la persona se acumulan en el tiempo y van construyendo una sensación de túnel, cuyo único horizonte parece ser el suicidio.

Consultada sobre ¿qué tan cierto es que las personas cuando toman esta decisión pocas veces la comentan y solo la ejecutan, contrario a quienes expresan la intención de suicidarse?, la especialista lo catalogó como un mito.

“Esto es un mito muy frecuente entre las personas.  Una vez que se consuma un suicidio las personas de su entorno logran reconstruir discursos anticipatorios que no fueron escuchados o atendidos.  Cualquier mención en relación al suicidio debe ser considerado de manera seria y abordado de forma respetuoso, clara y afectuosa”, aseguró.

Cuando alguien ha intentado quitarse la vida y no lo consigue se le denomina “Suicidio frustrado” o “persona que ha hecho un intento de suicidio”

Toda la atención para ambas poblaciones: quienes pasaron por un suicidio frustrado o para las personas familiares de quien consuma el suicidio se denomina Posvención. 

“Se trata de un abordaje especializado, que requiere la certeza de hacerlo con personas profesionales calificadas para este tipo de intervención.  Se recomiendan abordajes individuales en el caso de las personas con suicidios frustrados y en el caso de las personas sobrevivientes puede contemplarse posteriormente a lo individual, procesos grupales que son de gran ayuda para la recuperación de estas personas”, comentó.

La Psicóloga aseguró que lastimosamente por el nivel de especialización no existen muchos recursos en el país para atender a estas poblaciones. 

“Es muy importante la búsqueda de opciones para estos grupos de personas pues ambas constituyen una población de muy alto riesgo suicida.  Sobrevivir a un suicidio o haber pasado por un suicidio frustrado supone un proceso de lo que se denomina “duelo complicado” y que requiere acompañamiento profesional, en algunas ocasiones medicamentoso también”, concluyó.

ENTREVISTA

“Muchas cosas quedaron inconclusas”

Se  denomina “sobreviviente o superviviente” a las personas familiares o del entorno inmediato de una persona que consuma el suicidio.  El Sol de Occidente conversó con los padres de un hombre de 20 años que fue víctima de suicidio.

¿Han encontrado alguna explicación a lo ocurrido?

No hemos podido llegar a una conclusión de por qué decidió tomar esta decisión.

¿Notaron alguna conducta que les hiciera pensar acabaría con su vida? 

Solo una vez nos preguntó si un arbusto que está al frente de la casa sería suficientemente fuerte. Nos pareció extraño, pero cambiamos de conversación y no se siguió hablando del tema. También en los últimos días estaba muy diferente de como él era, muy metido en el cuarto, se mostraba como irritado, hablaba muy poco, estaba muy delgado. 

¿Cómo han sobrellevado el proceso de la muerte de su hijo?

Nos hemos refugiado mucho en Dios, sabemos es el Ser supremo que nos da fuerza el día a día para continuar. Buscamos ayuda psicológica y participamos en eventos organizados por la especialista en suicidios para ir aprendiendo un poco sobre esta dolorosa situación. Somos una familia unida y nos hemos acuerpado los unos a los otros respetando la forma de cómo vive cada uno su duelo. También realizamos algunas cosas por ejemplo en Navidad cada uno realizó una tarjeta con lo que quería decirle.  Tenemos una camiseta que usamos en ocasiones especiales.

¿Qué consejo brindan a otros padres de familia, a la luz de su experiencia?

No subestimen ninguna conducta que parezca extraña y justificarla diciendo así son los jóvenes. No los dejen solos, aprendan a leer a sus hijos. Hay que acompañarlos, tener una buena comunicación con ellos, acercarse para que puedan sentir que estamos con ellos.

¿Cuál es la parte más difícil de lo ocurrido?

La ausencia el saber que no lo vamos a ver nunca más, que no lo podemos abrazar como mi costumbre, que quedaron muchas cosas inconclusas.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*