Mercado de Orotina es rescatado de su avanzado deterioro

Programa Salvemos Nuestro Patrimonio

Centro de Patrimonio del Ministerio de Cultura y Juventud invirtió 150 millones de colones del premio en sanear centenaria y poco común estructura de madera
Municipalidad del cantón fue aliada del Centro de Patrimonio Cultural mejorando el entorno del inmueble patrimonial con plazoleta y parque infantil

Más de 100 años, mucha humedad y comején, amenazaban con traerse al suelo al antiguo Mercado Municipal de Orotina, además, ya era un espacio insalubre para sus usuarios, tanto comerciantes como clientes.

Hoy día este inmueble patrimonial luce remozado, pintado de amarillo; pero, lo más importante es mucho más seguro. La restauración hecha por el Centro de Patrimonio del Ministerio de Cultura y Juventud, logró, entre las obras más relevantes, cambiar las piezas de madera dañadas en su estructura de techos e instalar un nuevo sistema eléctrico que cumple con la normativa actual.

“En cuanto a las mejoras, creo que era muy necesario que se hicieran, porque el mercado estaba muy comido de polilla, un animalito que no se ve, pero estaba dañando la estructura. Estaba muy dañada, de manera que la vida útil que le quedaba no iba a ser, calculo, que ni de cinco años. Ya se oían rumores de que el Ministerio de Salud estaba recomendando mejoras, porque si no colapsaba y de aquí dependemos, directamente, unas 32 familias más todos los colaboradores”, manifestó Mario González, inquilino de un local del mercado desde hace 30 años, quien además se mostró muy agradecido.

La inversión fue de 150 millones de colones provenientes del premio como ganador del certamen Salvemos Nuestro Patrimonio Histórico-Arquitectónico, pero, además, la Municipalidad de Orotina, propietaria del inmueble, se unió al rescate y aportó en la remodelación de las áreas externas del mercado (plazoleta y área de juegos infantil con 190 millones de colones), la pintura de la fachada (5.1 millones de colones) y un nuevo y más seguro sistema de gas para los locales comerciales (15.5 millones de colones).

“En caso del Mercado de Orotina, recientemente restaurado, confluyeron dos hechos de importancia: por un lado, fue un edificio ganador del certamen “Salvemos Nuestro Patrimonio”, y por otro, la Municipalidad de Orotina hizo un valioso aporte invirtiendo principalmente en sus espacios externos. De esta manera la comunidad salió ganando, pues ahora cuenta con un bellísimo patrimonio recién restaurado y los espacios urbanos que lo circundan, tienen un nuevo impacto en la comunidad, por ofrecer espacios de descanso y esparcimiento, así como baños públicos”, destacó Diego Meléndez, director del Centro de Patrimonio Cultural.

“Consideramos que este tipo de alianzas son vitales para potenciar el impacto de las intervenciones en edificios patrimoniales, pues de esa manera, los fondos invertidos benefician a la ciudadanía al ofrecerles nuevos y mejores espacios para disfrutar. Agradecemos el aporte hecho por la Municipalidad de Orotina e instamos a que más municipios apuesten por la inversión en mejoras a los ambientes circundantes de sus valiosas edificaciones patrimoniales”, agrego el director.

Según destacó Óscar Salas, arquitecto del Centro de Patrimonio Cultural a cargo de la supervisión de las obras, el Mercado Municipal se construyó en el año de 1915, posee técnicas constructivas en desuso como lo son paredes de ladrillo de barro cocido y una estructura en madera sólida que conforma la cubierta o techo, en un área de 1450 metros cuadrados.

Tramo de José Cubero Mejías, abuelo del arquitecto Mejías, quien diseñó el proyecto de restauración del inmueble patrimonial. El mercado tiene un significado especial para el arquitecto orotinense. Cortesía de Rodolfo Mejías.

En esta restauración se buscó rescatar, principalmente, la estructura interna de madera, característica de la época de construcción.  Este proceso se fue todo un reto, ya que se debió hacer un análisis de la resistencia de la madera presente en la estructura del mercado, para poder sustituir piezas o reforzar, logrando conservar el particular sistema constructivo del mercado y preservarlo tal y como se construyó originalmente. “Era importante no perder esa memoria colectiva del mercado que poseen los orotinenses”, apuntó el arquitecto Salas.

Parte de las obras realizadas fue la sustitución del piso de los pasillos (sin valor patrimonial) por pisos antideslizantes, asegurando el tránsito de las personas dentro del mercado. Se cambió todo el techo y se ampliaron los aleros del mercado a las zonas de las plazas contiguas con el fin de integrarlas al edificio y brindar mayor comodidad a las personas usuarias. Se colocó iluminación exterior y se restauraron las puertas y ventanas de todo el mercado. Además, se readecuó todo el sistema mecánico, tanto de los locales, como del propio mercado.

Finalmente, también se conservó, sin uso y solo como testigos de la época de construcción, muchos de los elementos originales de porcelana del antiguo sistema eléctrico, como puentes y cajas fuses.

“El reto más grande fue trabajar dentro de las instalaciones del mercado manteniéndolo abierto al público, según fue la petición de los inquilinos para sobrellevar la grave situación que generó el Covid-19 en el país. Por esta razón, las obras se atrasaron en tiempo, pero se cumplió con la faena. En este momento es un inmueble seguro estructuralmente, equipado con sistemas de gas, contraincendios y eléctricos, acordes a las normativas vigentes, corrigiendo una medida sanitaria que presentó el Ministerio de Salud. También se cumplió con la Ley de Accesibilidad 7600 y hoy en día el mercado posee todos los ingresos adecuados a esta ley”, amplió Salas.

La XXV edición del certamen Salvemos Nuestro Patrimonio Histórico-Arquitectónico está abierta, los anteproyectos deben ser presentados el 22 o 23 de marzo de 2021. Para detalles de esta convocatoria visite la página www.patrimonio.go.cr

“Prácticamente el Mercado de Orotina es único”

Existe muy pocas estructuras históricas en madera, tales como el mercado de Orotina, lo que sucede como consecuencia de su vulnerabilidad, de su caída en desuso y de la desaparición de los oficios artesanos relacionados con las técnicas de diseño y construcción tradicionales.

El mercado inició su construcción en 1912, el encargado de ejecutar los planos fue Alfonso Iglesias, según reseñó el arquitecto Rodolfo Mejías. Este orotinense ganó el certamen Salvemos Nuestro Patrimonio Histórico-Arquitectónico con su propuesta de restauración para un inmueble con declaratoria patrimonial. El mercado recibió este reconocimiento oficial en 2002, mediante el decreto ejecutivo N°30367-C.

“El edificio original de 1915 era abierto, con columnas de madera y una baranda de madera de unos dos metros de altura que lo bordeaba totalmente. Funcionaba como una gran plaza cubierta de dos naves, ahí los vendedores colocaban sus productos durante el día. Posteriormente, en la década de 1930, se hizo el cerramiento perimetral del edificio, se eliminaron todas las columnas del borde y en su lugar colocaron una pared con mampostería de ladrillo que se mantiene hasta la fecha”, narró el arquitecto Mejías.

Vista de la fachada lateral, se aprecia los techos de las dos galerías originales que mantiene el edificio, así como el parque infantil. Por: O. Salas, CICPC.

“Prácticamente el mercado de Orotina es único, no solo por sus dimensiones, como por la elaboración técnico-constructiva. El edificio tiene capiteles en madera, cada piecita está totalmente detallada, o sea, es un edificio hecho con gusto. Hay una tecnología implícita y un interés por el detalle que trasciende más allá de su manufactura, porque, poner un capitel en una columna que está en la parte más alta y que difícilmente alguien va a poder observarlo, quiere decir que había un gusto por el detalle constructivo. ¡Todas las columnas de los dos monitores tienen capiteles en madera!”, exclamó.

Estos capiteles están hechos con la unión de partes torneadas, lo que el arquitecto Mejías señala como “falsos capiteles” propios de la arquitectura anglo-caribeña, el lenguaje que influenció el diseño del edificio original. En general, la estructura de este inmueble constituye una adaptación en madera de estructuras similares en metal que fueron importadas de Europa a principios del siglo XX.

Según mencionó Mejías, poner en valor este bien, es el primer paso para la creación de un centro histórico en la ciudad de Orotina dentro del marco de un plan regulador para el cantón.

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