Negocio turístico: de socios, aliados… de todos

Lic. Luis Carlos Palazuelos Irusta

Reza el dicho que “la unión hace la fuerza”; entiende mejor quien lee la fábula y se da cuenta que romper un haz de madera es más fácil que romper diez que se han juntado formando una especie de haz mucho más grueso. Sin embargo, la fábula es insuficiente para poder explicar, en los tiempos que corren, que las empresas que se unen con un fin común deben ante todo seguir un lineamiento que regule claramente el tipo de unión que tienen, sus límites, sus derechos y sus obligaciones, además de otros aspectos.

En turismo, ya se han planteado formas de “juntarse” con características que para la mayoría son desconocidas pues se piensa que cuando se habla de asociatividad (aún excluida del diccionario de la RAE), alianza y red, se hablan de sinónimos y eso no es así. Los conceptos que usamos no son exclusivos de la actividad turística, es más, son propios de la actividad comercial y nacen dentro de la Economía.

Los fines que se persiguen son también diversos: muchas veces son apenas declarativos, es decir, marcan una posición común frente a un hecho específico que los afecta y los congrega como por ejemplo un nuevo impuesto, una decisión política sobre regulación de casas de hospedaje, incentivos para inversión en una zona marítima específica, regulaciones migratorias, etc. Otras veces, las alianzas se crean para motivar la visita de turistas a un lugar, una zona o una región  específicos y con ello lograr beneficios económicos. En la actualidad muchos emprendimientos encuentran en el trabajo en red, en las alianzas o en la conformación de asociaciones, una opción para la consecución de la reactivación económica.

Para el caso específico de Occidente, en Costa Rica San José sería el límite oriental, se ha conformado el grupo Red de Empresarios Turísticos de Occidente, también conocido como RETO. Esta red se compone de empresarios de distintos rubros de la actividad turística que tienen sus centros de operación en Alajuela, Naranjo, Poás, Sarchí y San Ramón (y otros en proceso) No hay que pensar mucho para entender que su nacimiento se debe al momento tan particular que vive la humanidad y con ella el país, pero también, a un esfuerzo que se viene proyectando desde hace muchos años con el objetivo de democratizar no solamente la operación y recepción turística sino además la diversificación de la oferta de Costa Rica a los turistas internacionales pero también a los nacionales.

Operadores turísticos, hoteles pequeños, renta de autos, artesanos, restaurantes y otros, se vienen sumando a la tarea de promover la visita a destinos no tradicionales que merecen una oportunidad, que buscan visibilidad y que garantizan la calidad de sus servicios. Alcanzar sus objetivos no solamente confirmaría que la democratización de la oferta es posible sino que la derrama económica del turismo puede ayudar a cantones menos privilegiados en su desarrollo social y con eso demostrar también que el turismo es una herramienta de ese desarrollo que tanto se pregona.

Los estereotipos y los paradigmas se pueden derrumbar, por ejemplo aquellos que enfatizan destinos de sol y playa, que presentan a Costa Rica como destino de Parques Naturales de Rain Forest solamente, de destinos con fama mundial que frecuentemente se saturan (no en vano son los destinos más visitados como Manuel Antonio, Volcán Irazú y varias playas de Guanacaste).

Este tipo de iniciativas, como la Red de Empresarios Turísticos de Occidente, no deben entenderse como competencia. Si yo tengo un hermano que se esmera por superar mi fuerza, superar mi inteligencia o superar mis atributos físicos, ¿debería yo enfadarme, perjudicarlo o negarle mi ayuda? El éxito de una familia es el éxito del conjunto, no de sus componentes individualmente considerados porque ya no sería éxito familiar sino del padre, de la madre, de un hermano y es demagógico pregonar cosas como “mi victoria es la de todos”, “lo hice por ustedes”, “todos somos uno”.

Ahora bien, el que manda en esta “familia” es el Estado y sus disposiciones deberían beneficiar por igual a todos sus hijos. Lo mismo que apoya al hijo que se destaca más debería apoyar al hijo que quiere destacarse. Ese apoyo no puede ser de palabra o de aliento. Se deben destinar recursos para facilitar, reparar o construir vías de acceso, construir servicios de atención para turistas que al final también son para los habitantes de un lugar específico: información, denuncia-policía-seguridad, salud, comunicaciones, etc. Además, se deben destinar recursos para ayudar a promocionar esos destinos no solamente dentro del país sino también en el extranjero en la medida que satisfaga a todos los involucrados. Al final, todo lo que se ha hecho por unos, también debe ser hecho por los otros.

Entendemos que hay prioridades, que el posicionamiento no es una cuestión de días y que  hay una demanda que se debe atender pero también entendemos que es posible ampliar la oferta, posicionar otros productos y destinos, descubrir ya sean segmentos o al menos nichos de demanda interesados en los nuevos productos. Al final, es irresponsable, discriminatorio y reprochable que en una familia, la cabeza no vele por todos.

Ojala surjan más RETOs, mas empresarios reunidos haciendo fuerza por que todos sean beneficiarios de este gran fenómeno de la sociedad humana llamado turismo.

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