Educación responsable, escudo protector contra cáncer de cérvix producto del Virus del Papiloma Humano

Sandra (nombre ficticio) está feliz porque por primera vez tuvo relaciones sexuales con su pareja, un hombre cinco años mayor que ella.

Lo que no sabe es que su primer encuentro sexual, pudo haberle dejado un no grato recuerdo, más allá de las emociones que pudo haber sentido: ser portadora desde ese momento del Virus del Papiloma Humano (VPH).

El anterior relato es solo una creación textual, pero es la realidad que viven muchas mujeres, quienes luchan contra un mal cada vez más frecuente: la displasia.  La displasia no es cáncer, pero puede terminar convertida en esta enfermedad.

El VPH es la infección sexualmente transmitida más común que existe. Por lo general, es inofensivo y desaparece espontáneamente, pero algunos tipos pueden provocar verrugas genitales o cáncer.  

 “Una displasia se trata de un crecimiento anormal de células en la superficie del cuello uterino. Es una alteración provocada por Virus de Papiloma Humano, en su mayoría.  Estas lesiones tienen tres niveles: leves, moderados y severos”, explicó el doctor Leonardo Orozco  Saborío,  ginecólogo-obstetra especializado en colposcopía e investigador clínico.

De acuerdo con el especialista, dentro de los factores de riesgo se encuentran los siguientes: inmunodepresión crónica como las secundarias a trasplantes o a la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), la promiscuidad sexual por su mayor riesgo de exposición a la infección por el VPH, la duración en la toma de anticonceptivos orales, tabaquismo, el tamizaje menos frecuente, edad joven y hombres que tienen sexo con hombres

“El principal riesgo es el inicio de las relaciones a temprana edad y el número de parejas sexuales; a mayor número de compañeros sexuales mayor es el riesgo. Una mujer puede estar o haber estado solo con un hombre, pero podría ser que él haya tenido muchas parejas”, destacó.

El médico explicó que pueden pasar años para que la displasia se convierta en cáncer cervical. Por esta razón, las mujeres deben estar sometida a los controles de citologías vaginales regulares y  tener un seguimiento por resultados anormales en estas.

Detección y tratamientos

Dr. Leonardo Orozco Saborío.

Si bien la adecuada educación sexual es una de las principales herramientas para evitar contagios del Virus de Papiloma Humano  y una posible aparición del cáncer, el doctor Orozco Saborío sugiere mantener algunas otras medidas para evitar ser víctima.

¿Cuáles son las principales recomendaciones  a las mujeres en los tiempos actuales para evitar una displasia?

“El uso de condón  siempre que se dan las relaciones sexuales. No es la mejor medida, pero es bastante útil. La prevención actual de mayor importancia es la vacuna ahora que hay para niñas de 10 años en adelante. Igualmente, la vacuna se puede aplicar a las mujeres en edad adulta, porque se ha demostrado que la vacuna le va a ayudar aun cuando ya esté contagiada”.

¿Cómo se trata una displasia?

En el caso de una displasia leve hay dos formas de abordaje médico. Una es por medio de hacer un proceso de solo observarla y citar a la paciente para ver si desapareció o persiste. La segunda es hacer una Criocirugía o congelamiento,  este procedimiento no tiene consecuencias, elimina las células alteradas, es más eficiente y quita la displasia leve.

“En el caso de la displasia moderada y severa se hace un procedimiento llamado NIC que la gente comúnmente conoce como quemado. Es una cirugía sencilla que en algunos casos va a sala de operaciones”.

¿Hay un aumento anual en casos en nuestro país?

“El Virus de Papiloma Humano  sí registra un mayor aumento, debido a que las relaciones se inician a temprana edad y las mujeres tienen un mayor número de compañeros sexuales. En Costa Rica, el tema del cáncer de cérvix  comenzó a la baja desde hace algunos años, gracias a medias preventivas que se tienen y a programas de tamizaje (Papanicolaou)”.

¿Cuál es la importancia del Papanicolaou?

“El Papanicolaou  es una prueba de tamizaje que avisa cuando hay una displasia. El problema es que la sensibilidad es muy discutida, es muy baja. Hay casos en que se encuentra una lesión severa o moderada a pesar de que por años la paciente reportó un Papanicolaou normal. He visto cáncer en mujeres, a pesar de que los exámenes dicen que todo está bien. No es culpa del médico profesional, sino de la prueba”.

¿Cuáles otros abordajes médicos hay para las displasias?

“Hay otros métodos como el uso de ácido acético, mediante el cual se ve una lesión que se marca en el cuello del útero. También está la colposcopia para determinar por medio de biopsia el tratamiento a utilizar”.

Una vacuna para salvar vidas

El  3 de junio de 2019, Costa Rica entró en los registros de la salud mundial como el país número 70 en comenzar la aplicación de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) como parte del esquema básico de inmunización.

Dicha vacuna  se aplica de manera obligatoria a niñas de 10 años para protegerlas del cáncer de cérvix en su edad adulta.

Daniel Salas Peraza, Ministro de Salud, recalcó la importancia de esta campaña debido a que la vacuna en un método de protección sumamente efectivo para la prevención del cáncer de cérvix, el cual es la décima causa de muerte en mujeres.

El jerarca explicó  que “la vacuna es obligatoria, por lo que en conjunto con el  Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y en colaboración con la Fuerza Pública, el Estado tiene la potestad de actuar en caso de que algún padre, madre o encargado, luego de recibir la información correcta y adecuada, se rehúse a vacunar a su hija”.

Al inicio de la vacunación, la  expectativa de las autoridades era la aplicación de la vacuna a 35 mil niñas con una inversión aproximada de $2 millones.

Para ese año se pretendió aplicar dos dosis de la vacuna, la primera aplicación se realizó en las escuelas en coordinación con el Ministerio de Educación Pública y la segunda  en los respectivos Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (EBAIS).

Sin embargo, el tema de la llegada de la pandemia por Covid-19 ha hecho que el proceso sea más lento de lo esperado.

Las niñas vacunadas estarán protegidas con los dos tipos de virus más peligroso para desarrollar el cáncer de cérvix.

Los controles ginecológicos son fundamentales para evitar el cáncer.

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