Primeros auxilios para el alma

Licda. María Esmeralda Torres Madrigal.  | Psicóloga Socia fundadora de la asociación DUO. m.metorres@gmail.com

Los primeros auxilios representan formas de respuesta inmediata ante situaciones o eventos muchas veces inesperados. Lo mismo ocurre con los primeros auxilios psicológicos en el sentido de representar una forma de acompañamiento a una persona impactada por un evento crítico.

Este evento podría significar cambios, sorpresas o noticias a nivel familiar, laboral, social, académico etc. Debemos tomar en cuenta que no todos (as) sabremos cómo reaccionar, pueden emerger emociones múltiples que no deben ser ignoradas; ante este escenario cada persona ejecuta funciones que responden a sus posibilidades, quizá la principal recomendación es guardar respeto por la situación y por quien está frente a nosotros (as), por supuesto una vez que la persona esté más tranquila es fundamental buscar ayuda profesional.

De igual manera, es importante que siempre preguntemos a la persona en crisis ¿en qué le podemos ayudar? ¿Qué necesita? Con esto se recalca la importancia de no asumir, ni gestar acciones que podrían estar cargadas de buenas intenciones, pero fuera de una ayuda enfocada en quien atraviesa el evento crítico.

Resuena entonces una palabra que enmarca nuestra labor mediadora y es la EMPATÍA la cual es: “el arte de entender a las demás personas considerando emociones, necesidades, problemas”. Empatizar con la persona logrará que nuestro apoyo como primer contacto sea de mucha utilidad.

Pero entonces… ¿Qué debo hacer? Si en algún momento nos corresponde ser red de apoyo en una situación de crisis es importante tomar en cuenta lo antes mencionado, pero además se enumeran las siguientes acciones:

• Escuchar atentamente ya que es probable que la persona desee expresarse.

• Garantizar seguridad o buscar redes de apoyo que puedan colaborar.

• Abrazar en caso de que la persona lo desee.

• Ofrecer agua, pero estar atentos (as) a la respuesta para no anticipar acciones.

• Ofrecer un lugar seguro para conversar y en la medida de lo posible no dejar a la persona sola hasta que se encuentre más tranquila.

Ante todo, priorizar nuestra respuesta como seres humanos, mostrando nuestra parte más sensible y conectándonos con las emociones de la persona en crisis y con las propias.

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