¿Qué viene al superar un cáncer? Una nueva oportunidad para vivir

Floribeth Orozco Ramírez y Yara Márquez Cruz comparten una historia de vida muy similar: ambas tuvieron cáncer y gracias a su fe en Dios, la fuerza de voluntad y la ayuda médica lograron superar a esta enfermedad.

Además, su convicción las hizo iniciar proyectos de emprendimiento económico, mediante los cuales hoy se ganan la vida y aprenden cada día a valorar más la segunda oportunidad para ser mujeres laboralmente activas.

Ellas forman parte de un grupo de personas supervivientes del cáncer que trabajan de la mano con FUNCAVIDA, una fundación sin fines de lucro creada para ayudar a las personas con cáncer y sobrevivientes de ésta enfermedad, con sede en San Ramón, Alajuela.

Floribeth Orozco Ramírez

Floribeth Orozco Ramírez, tiene 51 años de edad, es vecina de San Ramón y según cuenta ella superó un cáncer de Cérvix. Tiene 13 años de ser superviviente y desde hace poco más de dos años es la propietaria de “Degusticos”.

“Hace dos años me dedico a hacer pastelería y repostería, además de ofrecer algunos otros platillos en alimentos”, afirma con gran emoción.

Con alegría dice estar muy agradecida con Dios, porque como ella misma reconoce “después de un cáncer uno queda con la autoestima muy baja”.

“Siempre me ha encantado la cocina. Soñé con aprender a hacer repostería. Pensé que era inalcanzable, ahora puedo decir que nada es imposible. Cuando se quiere se puede”, comenta al hablar sobre la importancia del trabajo que está desarrollando.

Yara Márquez Cruz, tiene 47 años de edad. Vive en Desamparados y sufrió cáncer de mama hace 14 años.

“Fue muy largo el proceso, alrededor de 10 años, ya que tuve que estar en nueve operaciones por múltiples complicaciones”, recordó.

Yara Márquez Cruz.

Sobre su reinserción laboral explicó que inició hace cuatro años. “Le vendía a Funcavida los productos de la Fundación, recibiendo un incentivo. Llevé cursos de costura, nunca le di forma a mi emprendimiento. En Funcavida empecé a perder ese miedo, comencé a ser superviviente artesana”.

Hoy ella elabora accesorios para el cabello, pensando en las mujeres que pasan por quimioterapia. En su lista están turbantes, vinchas y otros como delantales.

“Al atravesar la enfermedad, no lo soñé ni imaginé: tener una vida laboral. Antes del cáncer tenía una buena vida laboral, estaba creciendo de un puesto a otro. El cáncer me sentó y me dijo aquí se va a quedar. No creí salir de ahí, sentí que mi vida se había acabado. Vino el proceso de separación de mi esposo, pensé hasta aquí llegó todo. Nunca había tocado una máquina”, describió.

Fue su mamá quien la aconsejó entrar en el tema de la maquila. “Creí lo haría para estar en casa. Ahora me siento realizada como mujer, autosuficiente y muy feliz y con fuerza de que puedo salir adelante”, dijo.

Funcavida es un “ángel” terrenal

“Funcavida ha sido un ángel en mi vida. Nos han dado tanta terapia en psicología y más. Es mucho el aporte recibido. Nos motiva a que sí podemos salir adelante”, dijo con agradecimiento Floribeth Orozco Ramírez.

Por su parte, Yara Márquez Cruz reconoce que Funcavida ha sido clave para su recuperación psicológica.

“En la recuperación física vino la depresión, porque era una mujer muy activa. Desde que llegué a Funcavida, mi mente está enfocada en que soy valiosa, que puedo lograr lo que desee, veo la vida desde otro ángulo. Luego de sentir que todo se había acabado y de cómo iba a sobrevivir, me di cuenta que sí podía salir adelante”, aseguró.

Ella destaca que el papel de Funcavida ha sido fundamental. “Me siento orgullosa de lo que hago y del papel tan importante de la Fundación para ayudarnos. Nuestra vida no se terminó. He aprendido a dar valor a mi trabajo, me siento viva, amo mi emprendimiento y a la Fundación le agradezco por haber podido entrar en este mundo laboral. La creación de la reinserción laboral es muy importante”, narró.

Andrea Fallas Alpízar, psicóloga de Funcavida, explicó que, ante las secuelas físicas y emocionales, Funcavida ha estado apoyando la reinserción laboral.

“Una persona con cáncer o superviviente si cuenta con trabajo sufre discriminación y hasta despido, y si no lo tenía es difícil poder encontrar uno. Lo necesitan (el trabajo) para cubrir sus necesidades básicas. Ocupan sentirse útiles. Deben sentir que pueden continuar y no que se acabó su vida”, subrayó.

En la Fundación buscamos que encuentren sentido a su vida, motivarlas de que si pueden salir adelante. Con ese objetivo se hacen talleres psicológicos semanales y se les acompaña a desarrollar ideas y abrir espacios para que puedan emprender”, detalló.

Como parte del proyecto de reinserción laboral, Funcavida tiene acuerdos con empresas e instituciones.

“Nosotros iniciamos con el Hospital México que abrió las puertas para poner en práctica la reinserción sociolaboral. Nos abrieron las puertas para ferias artesanales donde pueden vender sus productos o bien participan artesanos que le den trabajo a supervivientes. Nos ha permitido ayudar a muchas familias. Son casi 3 años de ayudar a más de 50 familias por semana”, aseguró.

Hay otras empresas como Café Orlich con la maquila del café. Esto permitió desarrollar la una marca propia: Funcafé, con esto se logró la reinserción porque llevan paquetes de café para vender en casas de amigo o familiares. Sus ganancias les alcanza para algunas cosas que necesitan

Fallas Alpízar expresó que reciente firmaron un convenio con la empresa MP Directorio Comercial, por lo que un superviviente de cáncer se encarga de vender los espacios.  

Trabajo con prevención por el Covid-19

Tanto Floribeth Orozco Ramírez como Yara Márquez Cruz, han tenido que lidiar con el cambio de vida que la pandemia por Covid-19 trajo.

“Trabajo teniendo en cuenta que al elaborar un platillo o pastelería debo usar siempre la mascarilla, la desinfección de manos y al recibir a alguien en la casa tomar medidas para cuidarme y cuidar a las personas que llegan a hacer las compras”, explicó Orozco Ramírez.

“Con lo del Covid ha sido muy duro para las emprendedoras. Para las sobrevivientes muy complicado, no podemos compartir juntas, darnos fuerzas al escuchar a las demás y económicamente muy duro. En el mundo laboral sé que tengo que cuidar mi salud por ser vulnerable, al haber pasado por la enfermedad. Posteo los productos en redes sociales para ver cómo salgo adelante cada día”, concluyó Yara Márquez Cruz.

Ella terminó con un mensaje a todos los lectores de El Sol de Occidente: “A cada mujer, hombre o niño que pasa un proceso de cáncer les digo que sí se puede salir adelante, con fe en Dios y en uno mismo. Hay que terminar el proceso y agarrar fuerzas para salir adelante. Debemos pensar en que hay una buena calidad de vida si uno se lo propone”.

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