¿Cómo priorizas tus metas y objetivos?

¿Te ha sucedido que frecuentemente piensas en esa meta y objetivo que emociona por un momento pero se diluye en el tiempo? Muchas veces esta sensación momentánea ocurre y poco a poco se va difuminando hasta el punto que se sale de nuestro pensamiento, convirtiéndose en un deseo o sueño que siento está lejos de llegar a cumplirse.

Una de las principales razones por las cuales se llega a ese sentimiento de desazón o impotencia, radica principalmente porque pensamos siempre en el resultado de lo que se quiere, perdiendo el verdadero enfoque de una meta, que se centra en darle su posición y el valor al proceso que se necesita desarrollar para llegar a cumplirla.

El hecho de no tener claridad en los pasos que son necesarios para ir de forma progresiva al resultado deseado, se convierte generalmente en una barrera que impide el avance y se le da vuelta una y otra vez a las ideas que no llegan a concretarse finalmente, para lo cual es necesario sentir más y pensar menos, esto para fluir y determinarse a la acción que se requiere para avanzar.

Además de tener la disposición, actitud y aptitud positiva del presente hacia el futuro, es necesario que de forma clara, sencilla y puntual se trace un plan de acción que contemple las actividades, recursos y plazos que necesito para cumplir el objetivo o meta que tengo en el plano personal, laboral o familiar.

Por ejemplo, si la meta es viajar al extranjero no te apegues de forma impulsiva a buscar países y los itinerarios. De igual forma, si eligo continuar estudios de especialización en un área profesional específica, no se debe de creer en el inmediato que ya se consiguió el título y se va a empezar a crecer aceleradamente encontrando otras oportunidades de un ascenso laboral.

En esos momentos de emociones revulsivas es recomendable tomar las cosas con calma y planificar de forma responsable y realista lo que se quiere hacer. De esta manera, voy a contribuir en mi propio beneficio a la construcción del plan de acción que permitirá contar con el orden que marcará el paso a paso hacia el objetivo deseado.

Lo primero que se debe establecer es un objetivo realista y específico, lo cual es de suma importancia para aterrizar nuestro sentido de realidad y ser concientes que lo planteado se puede alcanzar en un determinado tiempo con la cuota de esfuerzo y disciplina que son vitales en el proceso.

Una vez que se tiene claridad en lo que se quiere hacer, se debe determinar la secuencia de actividades semanales o mensuales a ejecutar, asignándoles un tiempo específico y los recursos asociados que se necesitan para cumplir cada paso.

Siguendo con el ejemplo del crecimiento profesional a partir de nuevos estudios, es necesario planificar un ahorro o el acceso a un crédito para iniciar, determinando a su vez la cantidad de horas semanales para cumplir con las obligaciones académicas, además de asignar un plazo para terminar con los estudios. El establecer la medición continúa del avance es vital,  esto ante situaciones imprevistas que ocurren en cualquier proyecto a nivel personal y se tengan que hacer ajustes sin perder la constancia y disciplina para el cumplimiento de la meta.

Nuestras metas y objetivos no pueden quedarse en el sueño o el deseo… ¡La excusa es lo más sencillo, enfócate y toma la acción de tus propias decisiones con esfuerzo y determinación!

COLABORACIÓN DE: FABIÁN ZÚÑIGA, EL COACH

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