Una oferta educativa basada en tecnología y nuevos nichos laborales, es el reto de las Instituciones privadas de educación superior

Hacer cambios constantes en un plan de estudios de carrera es complicado, por lo que se generan opciones que se pueden llevar de forma paralela a una carrera o bien utilizarlas para actualizar conocimientos

EDUCACIÓN | Las exigencias de nuevos conocimientos y habilidades, principalmente las relacionadas con tecnología, avanzan de forma acelerada y los programas educativos se desactualizan rápidamente. Esto, combinado con un sistema formal muy rígido, provoca que los programas de carreras profesionales, efectivamente, tengan un rezago. 

Ante esto, las instituciones privadas de educación superior han optado por trazar caminos innovadores para ampliar las opciones de estudio y actualización profesional, generando certificaciones, cursos libres, programas de pasantías, eventos y espacios de networking, para prepararse en poco tiempo y con costos accesibles. 

José María Calvo, Director de la Academia TechGround de la UCreativa, recuerda que la empleabilidad es una prioridad para cualquier joven que esté escogiendo carrera, por eso, las modalidades rápidas como certificaciones o grados técnicos se han convertido en una excelente opción al salir del colegio. Esto además les permite probar las áreas tecnológicas y aprender habilidades básicas antes de entrar a una carrera.

También estamos hablando de opciones de actualización para profesionales que quieren adquirir nuevas habilidades para hacer más atractivo su perfil en el mercado laboral. Por ello, son modalidades muy versátiles y accesibles: 

Certificaciones y cursos libres. Estas serían las más cercanas a la estructura de educación tradicional, pues se componen de bloques de clases para adquirir conocimientos específicos. Para las universidades, especialmente las privadas, son parte de una oferta que pueden generar rápidamente e irla adaptando según se necesite. 

Calvo comenta que “las certificaciones en la UCreativa se estructuran según las necesidades actuales del mercado laboral. Se mantiene contacto constante con reclutadores de personal de empresas transnacionales, con CINDE e instituciones públicas, para conocer el faltante de profesionales que tienen y preparar personas que puedan colocarse rápidamente en esos puestos”. 

Generalmente son títulos que se completan en el transcurso de meses, completando bloques de cursos. Ya sea dentro de cursos o con una cantidad de horas establecidas, el estudiante también hará prácticas que funcionan para exponerse a la realidad laboral y hacer contactos en el mercado. 

Ahora además muchas opciones educativas tienen modalidad virtual, lo que permite llevar los cursos desde casa, y facilita el acceso a poblaciones de zonas rurales e inclusive en otros países. El aislamiento que implican las medidas ante la crisis mundial del COVID-19 puede ser una oportunidad para reentrenarse a través de plataformas virtuales. Así está funcionando la academia TechGround, que ha crecido más de un 300% en el último año. 

Programas de pasantías. Uno de los espacios de aprendizaje más enriquecedores es “la calle”, osea, directamente un ambiente de trabajo. Por eso, también se estructuran programas estructurados de pasantías, donde las universidades contactan a sus estudiantes con empresas responsables y comprometidas a ofrecer una práctica bajo condiciones favorables para ambas partes. Por ejemplo, este año la UCreativa generó una alianza con las firmas más importantes en diseño de interior y arquitectura para ejecutar un plan de pasantías, en el que los estudiantes de estas carreras  se han ido incorporando al mercado laboral antes de graduarse. 

Eventos y espacios de networking. Por último, una de las áreas más importantes al salir al mercado laboral es la del networking. Tener espacios para conocer a los actores principales de cada nicho va a significar una enorme ventaja para aumentar las oportunidades de trabajo, principalmente de los jóvenes. 

Así, vemos instituciones de educación superior que constantemente hacen eventos en diferentes áreas, en los que convocan empresas y líderes sociales o políticos para que contrasten sus ideas, planteen su visión y encuentren áreas de interés común para trabajar. 

Calvo asegura que estos modelos ya eran exitosos antes de la pandemia, pero la crisis provocada por el COVID-19 generó una enorme necesidad de aprender de tecnología y reinventar el camino profesional de muchas personas. 

“Nuestra capacidad de reacción debe ser rápida, eficiente e informada. Es decir, debemos ir adaptando la oferta educativa en función de lo que el mercado laboral exige, cosa que solo se logra manteniéndonos informados y en contacto con el sector empresarial”, afirma Calvo. 

El vocero continúa explicando que hacer cambios constantes en un plan de estudios de carrera es complicado, por lo que se generan opciones que se pueden llevar de forma paralela a una carrera o bien utilizarlas para actualizar conocimientos. El crecimiento de la población estudiantil y la buena acogida que han tenido las certificaciones, especialmente las relacionadas con tecnología, demuestra que es una necesidad latente. “Vemos que hay un mercado y que hay nuevos profesionales deseosos de revolucionarlo, pero nos falta impulsar su incorporación laboral y guiarlos para que desarrollen las habilidades que necesitan los empleadores”, concluye Calvo. 

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