Braulio Chacón Herrera: el padrecito con vida de servicio social y en la educación

Nacido en La Esperanza de Piedades Norte, un 12 de enero de 1971 e hijo de Rigoberto Chacón Castro y Lidia Herrera Arias. Braulio Chacón Herrera es el sétimo, de nueve hermanos.

A don Braulio como mucho lo llaman se le ve constante en sus redes sociales, principalmente en Facebook, compartiendo dos de sus mayores pasiones:  el trabajo que realiza como director del Liceo de Magallanes y su vocación sacerdotal, ejercida en la Iglesia Católica Ecuménica de Cristo, una denominación dentro del movimiento católico independiente.

“Acudí a la escuela Nautilio Acosta Piepper, donde obtuve mi sexto grado. Soy de origen campesino, agricultor, nato y nos mantuvimos con las cogidas de café, la corta de caña, ganadería casera. Vendíamos hortalizas por todas las casas para así comprar las cosas personales. Y también íbamos a la Feria del Agricultor aquí en San Ramón”, recordó.

A los 18 años entró a trabajar en la ferretería Alvarado, dónde trabajaba de 7 a.m. a 5 p.m., y a las 6:20 pm ingresaba al colegio nocturno Liceo Juan Volio Llorente para así obtener el título de Bachiller en Educación Media.

“Yo salía de mi casa a las 6:00 a.m. y regresaba a las 10:30 p.m. La mayor motivación era sacar el bachillerato para entrar al seminario y estudiar para ser sacerdote.  Yo llevaba el almuerzo en un termo pequeño y tenía que dejar de lo del almuerzo para comerme un poquito para ir al colegio nocturno. Ya en el recreo me comía una empanada de maduro y un fresco de frutas en la Soda Milo, del mismo colegio”, describió.

Cumpleaños de su mamá: Lidia Edith Herrera Arias, junto a su hermana Sonia María Chacón Herrera.

Agregó que “cuando a uno le cuestan mucho las cosas, las valora demasiado. Mi experiencia fue muy difícil, pero ha sido muy fructíferos los frutos y por eso le estoy agradecido a Dios, a mis padres y hermanos y a mucha gente que ha estado con uno en las buenas y en las no tan buenas”.

De su niñez y juventud son muchos los recuerdos:  jugar en la plaza frente de la escuela, jugar en las pozas de agua a la orilla de la plaza cuando llovía o jugar con barquitos de papel cuando esto sucedía, para ver cuál barquito llegaba de primero.  “Era una temporada muy bonita en realidad y muy muy sana”, dijo.

Recuerda que hacían competencias en los palos: “nosotros nos subíamos lo más alto en una rama y nos tirábamos hasta que la rama se bajara hasta caer en otro palo y así hacíamos competencias que les llamábamos seguidos. Luego a palos de naranja, en el potrero nos íbamos a comer guayabas y a buscar bananos en todas las fincas y nos encantaba ir a pescar al río y llevábamos la cuerda con lombrices y hasta un puñal para comernos el pescado en el mismo río, con un sartén y leña seca cocinábamos los pescadillos”.

Rumbo al sacerdocio  

Fue cuando tenía 18 años y trabajando en la ferretería que conoció su vocación por ingresar al Seminario para iniciar su formación sacerdotal.

“Me apuré a concluir el Bachillerato por Madurez porque quería entrar al Seminario y estudiar para Sacerdote. Un día entró el padre Carlos Jiménez Vásquez, y yo le pregunté que cómo podía hacer para entrar al Seminario, que yo no tenía Bachillerato y me motivó para ir a hablar con una de las Orientadoras del colegio nocturno y ahí hablé con ellos y en cuestión de 15 días ya tenía los fascículos comprados para empezar a estudiar para Bachillerato”, recordó.

En el 2016 se le habló, por parte de un exseminarista, de la presencia de la Iglesia Católica Ecuménica de Cristo, que estaba en Alajuela. Contactó a los representantes y siguió visitándolos y yendo a misa. Luego solicitó la ordenación y le fue aprobada.

Ordenación sacerdotal de Braulio Chacón Herrera.

“Desde entonces me ha encantado la experiencia. Me gusta mucho por diferentes motivos, por ejemplo: el sacerdote puede ser soltero o casado, no se tiene el celibato sacerdotal. Tanto hombres o mujeres pueden optar por el ministerio sacerdotal. Se prohíbe la discriminación en cualquiera de sus formas. No se permite la exclusión para la comunión, ni para la confesión”, describió.

El sacerdote debe tener un trabajo remunerado para subsistir, por tal motivo no se cobra por los sacramentos. “Somos servidores del señor en el prójimo”, destacó.

“El ecumenismo creo que es lo que más se asemeja al interés del Buen Pastor. Jesús servía sin distingos. Jesús nos habló de un amor universal, de una salvación universal, de un bautismo universal, y de una salvación para todos. Para todos. Jesús nos pide amar, punto, en eso serán distinguidos sus discípulos, amar al prójimo como a uno mismo, los unos a los otros”, añadió.

 ¿Fue difícil abrirse camino en San Ramón, en su actual labor sacerdotal?

“Creo que Dios llama cuando quiere, donde quiere y a quien quiere. Es importante mencionar que empecé yendo a participar de las Eucaristías de la Iglesia Católica Ecuménica de Cristo en Alajuela. Luego de un año recibí la ordenación diaconal y seis meses después recibí la ordenación sacerdotal. Es importante dejar claro que yo ya tenía todos los estudios filosóficos y teológicos concluidos. Por tal motivo recibí la ordenación con tan poco tiempo”, indicó.

“Lo difícil es que muchas veces, por fundamentalismo, los lideres religiosos en vez de formar deforman a la comunidad, haciendo creer que el Dios es solo Dios de una Religión cuando sabemos que eso no es así. El fundamentalismo y el clericalismo hace mucho daño”, añadió.

“Todo lo que he hecho, lo he estado realizando consciente de que no me sirvo, sino que lo que hago es para servir a Jesucristo en los hermanos, es mirar que el templo que más me manifiesta a Jesucristo es el hermano que refleja su templo, su santuario, el sufrimiento, se necesidad”, destacó.

Un padrecito de mucha actividad social

¿Cuál es su mayor satisfacción dentro de la labor sacerdotal que ejerce?

“Mi mayor satisfacción es poder ver a Cristo en los necesitados y poder poner un granito de arena en cambiar su situación en alguna manera. Puedo decirle que al día de hoy en lo que va la pandemia hemos entregado más de 300 diarios o paquetes de alimentos a personas que están en extrema pobreza, en cuarentenas y con alguna capacidad en distintas”, explicó.

A la lista se suman:

  • El poder haber ayudado a tres familias en mejoras de la casita con pintura de paredes, arreglos en techos, arreglos de goteras, arreglos en portones y arreglos en aceras.
  • El poder haber colaborado en la construcción de una casa para una familia que lo estaba necesitando y que se le entregó ya terminada con lo básico, gracias a la colaboración de muchos que nos ayudaron.
  • Entrega de colchones, cobijas y ropa,
  • Colaboraciones para tratamientos médicos, con ayuda de médicos que nos ofrecieron los servicios para atender algunos casos.
  • Contribución para los estudios universitarios y técnicos para algunos jóvenes.
  • Alimentación, en algunos momentos, a personas en estado de indigencia.
  • Celebración de cumpleaños y pequeños agasajos a una señora en estado de indigencia, haciéndole sentir a ella lo valiosa que es, y que vale lo mismo que nosotros en dignidad.

“Todo esto le genera a uno una gracia interna que lo emociona a seguir haciendo el bien, ayudando desde la pequeñez y en actitud de servicio para la Gloria de Dios”.

Como parte de su trabajo social, don Braulio y el grupo de apoyo social han ayudado a mejorar viviendas.

A Braulio Chacón Herrera no le molesta le llamen Padrecito. “Yo estuve siete años en el Seminario Central de Costa Rica, y realicé pastoral en varias parroquias en las que le solicitaban a uno celebrar hasta tres y cuatro liturgias de la palabra en el fin de semana, y muchos se acercaban y me decían padrecito, siendo uno seminarista”, especificó.

Luego al recibir la ordenación diaconal y sacerdotal ya muchos le llamaban padrecito. “Me llaman para atender algunas necesidades de distinta índole. Luego realicé el sueño de convocar para integrar una banda musical, que le pusimos pon nombre la Banda del Padrecito. Pertenezco a una Iglesia Ecuménica, y buscamos ser muy respetuosos de los derechos humanos, un no rotundo a la discriminación, y el respeto a toda la diversidad que Dios ha creado. El servicio, el respeto, la tolerancia, y sobre todo el amor al prójimo debe predominar en todos los que nos llamamos cristianos”, aseguró.

Educador por vocación

Sus inicios en la docencia estuvieron relacionados con la enseñanza de la Educación Religiosa, principalmente en el Colegio Patriarca San José, ubicado en San Ramón de Alajuela.

“Como docente disfruté mucho el dar clases, el poder escuchar, ayudar, servir a los jóvenes y humanizar muchas situaciones. Mis clases creo que eran muy gustadas porque el aula siempre estaba llena, muy pocos, casi nadie presentaba carta para no recibir religión”, relató.

Como director dice que le ha gustado mucho el poder servir de la mejor manera a la comunidad educativa, el incentivar en la participación en la mayor cantidad de cosas que se pueda con el estudiantado en actividades extramuros, tales como Juegos Estudiantiles, Feria Científica, Festival Estudiantil de las Artes, Festival de Inglés, teatro, poesía, actividades con la Banda y los distintos equipos deportivos -culturales-religiosos.

En el Liceo de Magallanes ha desarrollado diversas acciones como mejoramiento de pupitres y construcción de nuevas obras, incluido un gimnasio.

“El poder haber sido parte de la transformación en la infraestructura en los distintos colegios en los que he estado, haciendo de los centros educativos mejores lugares para estar, para la sana convivencia y la cultura de paz. Y también el esfuerzo para que los centros educativos luzcan bonitos en toda la integralidad: aulas, pupitres, zonas verdes, jardines y una buena limpieza”, describió.

Le ha gustado motivar el trabajo con el personal para que se trabaje en equipo y sintiendo que todos son una parte importante de la institución.

“El trabajo con los departamentos y administrativos para lograr también una cultura educativa y de valores de respeto, de sana convivencia y de amor por el centro educativo, donde se reduce el Bullying al más bajo nivel. La convivencia estudiantil sana da mucha alegría y satisfacción, ya que denota que el estudiantado está contento en el centro educativo”, concluyó.

¿Cómo es la vida de Braulio Chacón fuera del colegio y del sacerdocio?  

“Soy un ser humano común. Me gusta bailar. Me gustan mucho las aguas termales. No soy de estar en grandes tumultos. Me gusta de vez en cuando salir a comer. Pero me fascina poder estar ayudando. Ratitos libres también para ver tele, comúnmente en YouTube”.

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