Madres adolescentes: la responsabilidad de ser mamá desde los 15 años de edad

OCCIDENTE | Yahaira Rojas Gómez y María Génesis González Céspedes son dos jóvenes, oriundas del cantón de Palmares, quienes comparten experiencias similares en su vida.

Ambas, cursaban estudios en el colegio cuando una noticia llegó para cambiar sus vidas:  los resultados de las pruebas confirmaron que estaban embarazadas.

Ellas vivieron el reto de afrontar todo lo que conlleva un embarazo en su adolescencia, a los 15 años de edad. Más aún, Yahaira vivió un segundo embarazo con el nacimiento de su segunda hija, un día antes de cumplir sus 17 años.

“Estaba cursando noveno año. Yo siempre dije que quería un hijo cuando tuviera mis estudios finalizados, una profesión a una edad de 27 años más o menos me lo imaginaba. Pero bueno las cosas se adelantaron. Mi reacción fue como de felicidad y a la vez tristeza, ya que un bebé es una bendición, da alegría, amor, nos enseña a vivir y un hijo es lo más hermoso, pero también a la edad de uno tiene su lado complicado porque el estudio hay que dividirse como en 20 para poder hacer todo a la vez. Porque esa personita depende de uno”, explicó María Génesis.

María Génesis y su pareja comparten una vida de amor, al lado de su hija.

Por su parte, Yahaira recordó que sí estaba estudiando, cuando se enteró de su primer embarazo. Para entonces ella tenía 14 años de edad. Su hijo nació un mes antes de cumplir los 15 años.

“Me asusté mucho, pero al mismo tiempo amé saberlo. No lo sé, me dio susto todo lo que tenía que pasar y el pensar en otra personita además de mí. En el fondo, a pesar de todo ese miedo me hacía feliz saber que tenía un bebé. Muchos me señalaron, incluso hubo personas de mi familia que me ponían de ejemplo a sus hijas, pero mi mamá siempre estuvo ahí”, recordó.

Las dos coinciden en que tenían pleno conocimiento del riesgo que implicaba haber iniciado una vida sexual, a tan temprana edad.

“Siempre tuve claro en qué lo ideal es protegerse, aunque lo ideal no sea empezar una vida activa sexual tan a temprana edad, pero si se dio ese paso cuidarse es lo mejor, aunque quizás uno no conocía bien información sobre eso de leyes ante la protección a temprana edad”, explicó María Génesis.

Nacimientos en menores de edad a la baja

En Costa Rica, el porcentaje y la tasa de nacimientos en adolescentes ha disminuido durante los últimos años.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en el año 2000 se dieron 611 nacimientos en niñas de 14 años o menos y 16.000 en adolescentes de 15 a 19 años. En el 2020 se dieron 222 nacimientos en niñas menores de 14 años y cerca de 6.000 nacimientos en adolescentes entre 15 y 19 años.

“Los números nos dicen que Costa Rica sí ha mejorado mucho y que han bajado las cifras a casi la mitad en 20 años. Pero aún estamos muy lejos de la meta de cero nacimientos en niñas y adolescentes. Nuestra meta es que todas las niñas y adolescentes puedan diseñar y llevar a cabo su proyecto de vida, que tengan acceso pleno a la educación, la salud, la recreación, todos los elementos que les permitan desarrollarse como seres integrales y aportar a la sociedad” expresó Paula Antezana Rimassa, jefa de Oficina de UNFPA Costa Rica.

La representante añadió que las múltiples historias de vida “nos demuestran que un embarazo temprano, muchas veces producto de la violencia, trunca todas esas posibilidades. Es fundamental empoderar a las niñas y adolescentes para que fortalezcan sus capacidades para la toma de decisiones y que puedan vivir libres de violencia”.

De acuerdo con información del Instituto Nacional de las Mujeres, para el 2020 hubo 6.142 nacimientos en niñas y adolescentes de 19 años o menos. En 800 de los casos, las madres ya tenían otro hijo.

Dentro de esta estadística destaca el cantón de Palmares, Alajuela, donde un 20% de los nacimientos en menores de 19 años, correspondió a mujeres que ya tenía un primer hijo.

“La desinformación, los mitos, prejuicios y los temores en torno a la salud sexual y salud reproductiva tanto en personas adolescentes, en mujeres adultas como en personas funcionarias de instituciones, fue uno de los tantos hallazgos que se dieron en el proceso”, señala el comunicado mediante el cual el INAMU dio a conocer la Caja de Herramientas para la prevención del embarazo en la adolescencia y la violencia contra las mujeres.

Agrega que “las personas jóvenes dicen tener apatía hacia estos temas porque no encuentran una adecuada respuesta o atención en las instituciones, que muchas veces carecen de concientización, respeto a la confidencialidad y hasta información. También indicaron desconocer los procesos de denuncia en casos de violencia de cualquier tipo, incluyendo las comúnmente conocidas como “relaciones impropias” (relaciones sexuales con personas menores de edad donde media una diferencia importante de edad), las cuales se encuentran estrechamente ligadas a la cultura, aún prevaleciente, que normaliza y tolera este tipo de relaciones, o las justifica como una “estrategia de sobrevivencia”.

Una vida diferente, pero satisfactoria

La vida de María Génesis y Yahaira cambió desde el momento en que supieron de su embarazo y más aún con la llegada de los bebés. Sin embargo, las dos reconocen que ha sido una bendición el tener a sus hijos.

“Gracias a Dios tuve el apoyo de mi familia. Claramente fue un golpe muy fuerte y ahora que soy mamá lo entiendo jamás se espera eso, pero también de cierta forma las cosas se van asimilando y son pasos equivocados de uno como adolescente. Y yo le digo a mi familia qué lindo sería uno poder decirles y que se cuiden que eviten algo que no hace falta porque hay un dicho muy cierto “lo que no está no hace falta” y que sigan estudiando 100%, porque no estoy diciendo que un hijo es lo peor del mundo jamás. Es lo más hermoso nos enseña de todo, es la felicidad de la casa, pero ya la vida cambia por completo”, detalló María Génesis.

Ella explicó que está muy agradecida con Dios porque “mi hija tiene un excelente papá. Ha sido demasiado responsable”.

Yahaira vive muy feliz junto a sus dos hijos en Palmares.

Yahaira no solo afrontó el embarazo de su primer hijo con fortaleza. A los ocho meses, de que naciera el pequeño debió afrontar otro gran reto.

“El papá de mi primer hijo desapareció cuando mi hijo tenía 8 meses. Luego conocí a mi actual pareja, quien es el papá de mi hija y él se hizo cargo de ambos. Es el que ha estado para ellos. Claro me sentí muy mal, pero mi mamá no me dejó sola nunca; entonces fue una gran ayuda”, dijo.

Sobre la llegada de su segundo embarazo, con tan poco tiempo de diferencia y a sus 16 años, explicó que lo vivió al inicio con mucho miedo a que pasará lo mismo.

“Con ella me dio una fuerte depresión, por todo lo que pasé con el primero.  Con el tiempo lo asimilé mejor y disfruté del embarazo. Gracias a Dios él es una gran persona (el papá de su segunda hija)”, confesó.

Sueños e ilusiones para su futuro

Muchos podrían pensar que la vida de estas dos jóvenes se paralizó. Sin embargo, aunque no es fácil el día al día, ellas siguen con su meta de alcanzar terminar sus estudios secundarios y prepararse en una profesión que les permitan darle una buena vida.

“Ahorita mismo estudio estoy en décimo año. Quiero graduarme, ser profesional, tener mi casita propia y darle la vida que ellos merecen. Me encanta hacer ejercicio, pero se me dificulta, ya que tengo un problema en una rodilla”, comentó Yahaira.

Recientemente, María Génesis celebró sus 17 años de edad.

“Siempre paso con mi bebé. Para el estudio mi familia me apoya mucho, en especial mi mamá. Ella me la cuida para yo hacer los trabajos del colegio e ir al colegio. A veces que uno se frustra, pero hay que seguir para adelante y lo más importante no dejar el estudio y al hijo por nada del mundo, hay que luchar porque todo siempre tiene su recompensa”, describió María Génesis.

¿Qué consejo les darían a los jóvenes a partir de su experiencia?

Yahaira: “Que se cuiden y que piensen antes de actuar, ya que los que terminan sufriendo son los niños. Es cierto que cuesta muchísimo y que hay que sacar fuerzas de donde no las hay. A las que ya los tienen, yo les diría que sí se puede y que Dios no nos deja solas”.

María Génesis: “Sé y por mí misma lo que es querer todo a la manera de uno. Y que uno piensa que los papás son malos, entre muchas cosas por no dejarlo tener libertad por completo con la pareja. Lo que pasa es que no vemos que los papás SIEMPRE tienen la razón y si nos dan consejos es porque ellos ya vivieron y no les gustaría que uno cometa los mismos errores. Hoy que soy mamá pienso así, porque no me gustaría que mi hija pase por lo mismo”.

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