Padres vivieron zozobra en embarazo y nacimiento de hijos por culpa del Covid-19

Ian Miguel, Aimé Lucía, Derek Gabriel y Amaia tienen una característica similar a sus escasos dos años de haber llegado a este mundo. Estos niños, son parte de los más de 58 mil que nacieron en el 2020 en Costa Rica, durante los meses más complicados por la Pandemia del Covid-2019.

Ellos son parte de los niños nacidos a quienes hoy se les conoce como “pandemials” o “cuarentenials”. Estos costarricenses tuvieron que vivir lejos del mundo exterior, evitando a toda costa la interacción física con niños de su edad y otras personas, diferentes a las de su núcleo familiar más cercano: papá, mamá y en el mejor de los casos una niñera o los abuelos.

En la segunda parte del reportaje “Pandemials” o “cuarentenials”, la generación nacida en tiempos de Covid-19, El Sol de Occidente conversó con cuatro familias, quienes nos relatan la forma como debieron afrontar, y aún hoy, sobrellevan el peso de estar en medio de la pandemia.

Ian Miguel

Sus padres Chelsy Jiménez Rojas y Jefry Antonio Moya Valverde contaron que ellos comenzaron el embarazo a inicios del mes de agosto 2019, con una fecha probable de parto 20 de mayo 2020. Sin embargo, Ian nació 11 de abril 2020.  

Cuando explota la pandemia tenían como siete meses de embarazo. Según dicen, un solo sentimiento reinó en ellos cuando comenzó a pasar con el Covid: “Pánico!! Creo q esa es la palabra ideal para describir ese momento”, relató Chelsy.

Su esposo, Jefrey Antonio, aseguró que como padre “no estaba preparado para ver a mi esposa y a mi hijo primogénito morir”.

Si bien ambos coinciden en que producto del estrés de la pandemia, Chelsy no tuvo alguna alteración que incidirá en el embarazo, aunque su hijo nació prematuro, no tuvo algo que ver esta situación del COVID.

 Sobre las medidas que tomaron en su casa al llegar el bebé, pensando en evitar un contagio, fueron claro: “Que nadie lo conociera, no tener contacto con personas exteriores”.

Chelsy Jiménez Rojas y Jefry Antonio Moya Valverde son los felices padres de Ian Miguel.

“Al inicio solo mi esposo salía a hacer las compras y demás, para las citas del bebé solo yo lo llevaba y no dejaba que a él lo tocaran muchas enfermeras o doctores”, recordó Chelsy.

¿Cómo ha sido el desarrollo del bebé, tomando en cuenta ha sido un año de poco contacto con otras personas que no sean mamá y papá?

“Ha sido muy curioso, a él no le cuesta socializar con otros niños, pero prefiere acercarse más a adultos que a bebés. Ha adoptado “mañas” de adultos, por ejemplo, no le gusta jugar con carros, prefiere las herramientas ya que los abuelos trabajan en construcción”, destacó Jefrey.

Chelsy recuerda que fue hasta cuando el bebé tenía aproximadamente 6 meses que retomaron un poco más la vida con cierta normalidad. “Nos sentíamos felices de poder mostrarle a él que la vida no solo era estar en casa”, aseguró.

Actualmente, Chelsy está embarazada de 5 meses. Al comparar los embarazos, se siente más tranquilos en relación al primero.

“Demasiada la diferencia. Este es con más tranquilidad, igual está la incertidumbre de si la pandemia me va a permitir tener un parto más tranquilo, que nuestros familiares conozcan al bebé recién nacido y que podamos hacer té de canastilla”, concluyó.

Amaia

Mónica Hernández es la madre de Amaia, quien nació el 22 de diciembre 2020.   

Mónica Hernández junto a su esposo y sus dos hijos.

“Nosotros estábamos buscando quedar embarazados en el 2019 y como no hubo resultados lo dejamos de lado, cuando empezó lo de la pandemia nos sentimos aliviados de no estar embarazados y un par de meses después apareció mi bella”, recordó.

A pesar de estar en medio de una “crisis” inesperada producto del impacto que causó el Covid-19, los padres de Amaia decidieron disfrutar al máximo el embarazo.

“No hay pandemia que te quite la emoción. Estábamos muy contentos, pero viene el susto porque yo trabajo en atención al público.  Procuramos seguir protocolos y mantener la distancia con la gente, mantener contacto nada más lo necesario”, explicó Hernández.

Sobre el desarrollo de su hija, al no poder mantener contacto físico con las personas o salir tan seguido, Hernández relató que Amaia ha tenido un buen crecimiento, pese a las circunstancias.

“Mi hija ha crecido en una tienda, así que está acostumbrada a ver gente todo el tiempo con tapabocas pero que no la toquen”, indicó.

Recordó que a ella la mantuvieron aislada durante los tres meses de licencia y cuando Mónica se reincorporó, la niña la acompañó al trabajo.

“La gente respeta mucho y mantienen la distancia, pero cuesta mucho con los mayores que recuerden que no deben andar tocando a niños”, concluyó.

Aimé Lucía

“Yo quedé embarazada a finales de diciembre de 2019.  La pandemia inició el 6 de marzo, tenía casi 3 meses de embarazo. Fue muy impactante y mucho susto porque no sabía ni qué hacer”, así relató Yerlin Jiménez la experiencia de su embarazo, en medio de la emergencia por el Covid-19.

Producto de la situación de estrés, Jiménez debió afrontar algunas situaciones de salud, las cuales incluyeron a su pequeña Aimé Lucía.

Yerlin Jiménez y su hija Aimé Lucía.

“Tenía mucho susto y la tiroides se me alteró bastante. Al principio, la bebé tuvo un pequeño desprendimiento, pero con reposo todo salió bien”, comentó.

Yerlin recordó que, al momento del embarazo, ella optó por encerrarse y no permitir visitas, ni siquiera de sus hermanos que vivían en Heredia.

“Fue muy difícil porque me sentía muy sola y mi hermano no pudo verme embarazada”, comentó con relación a la manera cómo debió organizarse para evitar ser víctima del Covid.

Uno de los temas de mayor preocupación en los padres de familia, es el desarrollo emocional y social de sus hijos. El permanecer aislados por tanto tiempos, puede estar afectando su convivencia con las personas, ahora que poco a poco han comenzado a tener una “normalidad” en su vida.

“Ella es muy huraña porque no nos mezclamos casi que ni con la familia y más que en mayo de este año yo me contagié y fue muy difícil aquí con ella tan pequeña y mi otro hijo que en ese entonces tenía 6 años”, recordó.

Según dijo, al enfermar “pensé de todo, sentí miedo, terror, desesperación, pero confíe en Dios y seguimos adelante”.

“A pesar de su comportamiento huraño, ya con un añito ella ya se mezcla un poquito más con los tíos paternos, porque por parte de la familia de mi mamá no la conocen por la misma situación que yo no permito visitas”, añadió.

Según dijo, todavía se mantiene muy encerrada con sus hijos, porque la recuperación luego del Covid ha sido difícil. “Hasta ahorita es que ya estoy volviendo a la normalidad, después de 6 meses que me dio el virus”, sostuvo.

Derek Gabriel

Maricel Castro, es la mamá de Derek Gabriel. Ella recuerda que al dar cuenta del primer caso de COVID y saber que están esperando al bebé, llegó la incertidumbre e inseguridad.

“Al inicio pensábamos que iba a pasar pronto el virus. Ya después me preparé mentalmente, porque vi que no iba a acabar pronto.  No veíamos a prácticamente nadie, solo a mis papas y suegros una vez perdida. A mis papás solo afuera de la casa y con mascarilla. A mis suegros un poco más, ya que mi esposo, Yeison Alfaro, trabaja con ellos”, recordó.

Castro relató que no salían a ningún lado, solo a comprar cosas esenciales y solamente uno de los dos era el encargado de las compras. Tampoco hubo espacio para besos ni abrazos con nadie. La mascarilla y el lavado de manos se volvieron inseparables en su vida.

“Tenemos un hijo de casi 4 años ahorita. En ese momento igual, nadie podía alzarlo ni darle besos ni abrazos. Pasé bastante preocupada el embarazo y pensando en cómo iba a ser ese momento en el hospital, también afectó mucho a mi hijo mayor, ya que como no veíamos a nadie, era difícil para él entender que pasaba, le leía cuentos e historias, pero aun así era difícil de entender la situación”, destacó.

Agregó: “Sí pasé también estresada y ansiosa, pensando en todo cómo iba a ser. Tuve que dejar de ver noticias para estar más tranquila”.

Una vez que nació Derek llegó el momento de adoptar medidas para cuidarlo y evitar alguna situación producto de la pandemia.

“No dejamos que nadie nos visitara durante los primeros 15 días. Mi esposo tenía que salir a trabajar en algunos momentos, pero tomaba todas las medidas de prevención cuando llegaba, y siempre se bañaba”, narró.

Señaló que sus papás lo conocieron de lejos, con mascarilla; mientras que sus suegros lo vieron a través de una ventana. La familia en general después de dos meses y con mascarilla, sin nadie alzar al bebé.  Explicó que aproximadamente hasta los 4 meses dejaron que lo alzaran.

Maricel y su esposo Yeison son padres de dos niños.

“Recién llegado el bebé siguieron igual que en el embarazo, en casa sin salir, solamente a lo necesario.  Antes de que naciera el bebé, compramos diario para 2 meses aproximadamente para no tener que salir tanto”, recordó.

Sobre su desarrollo aseguró que ha sido totalmente normal. “Es un niño sano y muy risueño, con la diferencia que no se deja alzar de personas que no sean bastante conocidas para él y es muy apegado a mí, a su papá y a su hermanito”, dijo.

Maricel considera como una ventaja el hecho de que viven en el campo, en La Esperanza de Piedades Norte, donde tienen bastante espacio al aire libre y la única vecina está a bastante distancia de la casa.

“Él es sumamente huraño, yo le llamo “Niño pandemia”. Aún con 1 año y 22 días, no dejamos que le den besos y lo alzan solo las personas del círculo de la familia (bueno, lo intentan alzar jajaja). Él sonríe con todos, mientras esté en mis brazos o los de mi esposo, con los abuelos que son los que más ve, es más tranquilo, pero mamá o papá, siempre deben estar cerca. De lo contrario, empieza a llorar”, aseguró.

Maricel narró que aún no se regresa a la normalidad, pero dentro de la normalidad que estamos, tratan de que los chicos socialicen un poco más, porque saben que para ellos es importante.  “El bebé se asombra de muchas cosas que ve, que son nuevas para él. Mi hijo mayor no recuerda muchas cosas que hacíamos antes de que empezara todo esto”, concluyó.

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