¿Será el placer o  la razón el camino hacia la felicidad?

Kevin Barley, estudiante de psicología, UACA | kevin.barley.z90@gmail.com

PSICOLOGÍA | El Epicureísmo al igual que el Estoicismo son filosofías que pueden considerarse bellas realmente, por ser las primeras filosofías entre otras, que declaran de forma directa, esa “Quinta Esencia” que tiene como objetivo la psicología, que es la búsqueda de la realización humana, el bienestar pleno, la eudaimonia. Estas filosofías plantean la poderosa interrogante que tal vez muchos de nosotros en algún punto de nuestras vidas hemos o habremos de realizar; ¿Cuál es la mejor manera de vivir nuestra vida? y la acompañan con la afirmación de que, la respuesta a ello es lo único que realmente importa. Según nos relata (Massimo Pigliucci, 2017) el estoicismo consideraba que “Si la filosofía no era útil para la vida humana, entonces no tenía ninguna utilidad en absoluto” (p. 28). Esa poderosa interrogante nos invita a buscar lo que es esencial como seres humanos, lo que todos debemos desarrollar, de una u otra manera. Una filosofía de vida.

“Una filosofía de vida es algo que necesitamos todos y que todos desarrollamos, de manera consciente o no”

(Massimo Pigliucci, 2017, p. 17)

El Epicureísmo al ser una filosofía empírica, establece que lo único que es real es nuestras percepciones del mundo, y especial énfasis en “nuestras”. Porque solo yo, y únicamente yo, puedo saber con exactitud lo que percibo, por lo que el Epicureísmo clasifica esa percepción, en una clase de “dicotomía del sentir”; Placer y Dolor. Un homólogo de la Dicotomía del Control del Estoicismo. Que habla sobre lo que puedo o no controlar.

Esta “Dicotomía del Sentir” sirve como guía esencial y ayuda a responder a la poderosa interrogante, estableciendo que; La mejor manera de vivir nuestra vida es persiguiendo el placer y alejarnos del dolor. Pero el Epicureísmo al igual que el estoicismo es una filosofía racional, lógica y como nos decía Aristóteles la lógica es una herramienta para comprender el mundo. Entonces establecen en qué condiciones se genera el placer y señalan el camino para aquellos placeres dignos de ser perseguidos.

El placer surge cuando somos honestos y moderados y a su vez actuar de esa manera produce placer. Pero debemos poder reconocer qué placeres son dignos de perseguir, por lo que establecen tres preguntas esenciales que deberíamos hacernos. El placer es; ¿Natural y necesario? De no ser así, es ¿Artificial y necesario? o del todo es ¿Artificial e innecesario? Estas preguntas nos ayudan a ganar perspectiva de nuestras acciones a la hora de perseguir el placer y no caer en actos que más bien pueda producir en nosotros mismos y a las demás personas, más dolor que placer. El epicureísmo propone que debemos buscar el placer para que sea intenso y lo más duradero posible, mientras evitamos el dolor para que sea lo más ligero y pasajero posible. De este modo alcanzar el placer más “digno”, llamado los placeres del alma como lo puede ser el amor, la amistad, la sabiduría o la paz.

El Epicureísmo es mal interpretado en la actualidad al igual que el Estoicismo, por la simplicidad excesiva que le da la gente a esas filosofías, cayendo casi a la ignorancia. Tachan de ser una filosofía que persigue el placer desenfrenado o la búsqueda egoísta del él, percepciones mal concebidas por nuestros actuales estereotipos de “placer” que carecen de todo sentido espiritual, en tiempos en donde la gratificación inmediata es ahora más que nunca, una clase de vicio, esto para el caso del Epicureísmo, sin embargo el estoicismo no queda exento ante esta simplicidad e ignorancia, señalando a los Estoicos como personas que suprimen toda emoción y se mantiene siempre “serios como piedras” ante todo, para que siempre prevalezca la razón. Nada más lejos de la realidad y al igual que los estereotipos del placer de nuestra actualidad reflejan una distorsionada idea del Epicureísmo, es nuestra falta de comprensión de nuestras emociones y el papel vital que juega en nosotros como seres humanos, lo que alimenta la distorsionada idea de los Estoicos.

Sin embargo, voy a permitirme a realizar una observación acerca del porqué el Epicureísmo “flaquea” como filosofía en búsqueda de la felicidad. Podríamos percibir una enorme contradicción implícita en lo que afirman ser versus cómo actúan. Para el Epicureísmo el dolor es parte de la realidad misma, de igual manera que el placer. Lo afirman, como algo inherente a nuestra realidad, inamovible, un principio metafísico para ellos. “La percepción es lo único real, y en esa percepción solo podemos sentir lo placentero y lo que no lo es (dolor)” nos cuenta el Epicureísmo, pero a pesar de esa afirmación, se actúa de una forma en que se pretende negar el dolor, evitándolo. ¿Si el dolor es inherente a la realidad, tiene caso intentar huir de él? ¿No sería más acorde a la naturaleza misma, aceptarlo, comprenderlo y sacar lo mejor de él cuando se presenta?

Esa clase de “paradoja” que se percibe en el epicureísmo, en la actualidad se podría confirmar que es muy dañina. Ensucia la finalidad misma, convierte hasta el placer más digno en uno artificial e innecesario. Para ello me dispondré a realizar un ejemplo, pero primero tener en cuenta en nuestra mente, esta creencia que, promueve el Epicureísmo: “Buscar el placer, evitar el dolor”

En la actualidad se podría afirmar por medio del enfoque psicológico cognitivo-conductual que el sufrimiento es en gran medida un estado mental, es decir producido por nuestros procesos cognitivos entre los cuales se encuentra principalmente nuestros pensamientos y emociones. Pues, ¿Cómo evitarlo entonces?

“De aires cambian, no de alma, quienes se van corriendo a ultramar” –

Horacio, Epístolas I. 11.27

La creencia errónea de que los pensamientos y emociones displacenteras se pueden evitar en su totalidad crea un ciclo vicioso de sufrimiento, da pie a adicciones y conductas autodestructivas y merma nuestra capacidad de estar presente. Si yo disfruto de un placer del alma, como la compañía de mi esposa por ejemplo, pero empiezo a introducir a esa experiencia la idea de que el placer de su compañía me evita el dolor, y esa idea alimenta poco a poco nuestros procesos cognitivos (pensamientos y emociones), el placer dejará de serlo en sí y se convertirá en una acción condicionada, se trasformará de placer a tal vez ; ansiedad cuando ella no este conmigo, preocupación por sí dejará de estarlo, aparecerán acciones autodestructivas como los celos y el control, y dejaré de percibir lo que era realmente importante en el momento presente, porque me habré sumergido en el miedo de perderla y el deseo irracional de querer controlar el no sentir dolor, lo que provoca el dolor mismo. Deberíamos reflexionar y preguntarnos ¿Si eso puede suceder incluso en los placeres más dignos, que ha de ser para aquellos que no lo son?

Este ciclo ilustrado de una forma unipersonal, cómo podría verse vivir en las adiciones reales como el alcoholismo y otras sustancias. Entre más banal sea el placer más fácil se podrá corromper. Tratar de evitar lo inevitable, es fórmula para el dolor. El mensaje más apropiado podría ser el de “Buscar el placer, acepta el dolor” y con la aceptación de aquello que podemos o no controlar, suena prudente en este punto de que hablemos sobre el Estoicismo.

Zenón de Citio, el fundador del Estoicismo en la época griega, es un ejemplo de cómo actuar en el marco de lo que podemos controlar, siendo un hombre que perdió toda su fortuna en un náufrago, situación provocada por una decisión personal de vivir en la ciudad, entendió que todo lo que sucedió después de zarpar estaba fuera del control de él.

El estoicismo nace no solo de una experiencia vivida de lo que es la “rueda de la fortuna” y la consciencia de ello, sino también de la inconformidad de Zenón por la filosofía del Cinismo la cual fue estudiante por un tiempo, considerando que el Cinismo era la otra cara de la moneda del Epicureísmo, los extremos de la “poderosa interrogante” que hemos mencionado a lo largo de este artículo, Zenón creía que la respuesta se situaba en el medio. En el equilibrio de vivir bien, sin excesos pero no cayendo en la austeridad como el Cinismo. De ese modo establecería su propia filosofía, que con el tiempo va adquirir el nombre de Estoicismo, referente al lugar en que se reunían para discutir sus ideas, el “Stoa Poikile” o “pórtico pintado”.

Pero será posterior a la época griega del estoicismo que esta filosofía tomará fuerza, con sus mayores exponentes en la época romana como lo es Lucio Aneo Séneca, Epicteto y Marco Aurelio. Será de esta época griega del Estoicismo donde obtendremos los mayores escritos de ellos, en especial de Séneca, y de eso modo conocer sus principios y conceptos que nos dará esa guía, esa filosofía de vida que busca la respuesta del buen vivir, como decía también los estoicos “el buen morir”.

El estoicismo plantea poderosos conceptos, no solo por la naturaleza misma de ellos sino que a su vez, fomentan de forma consciente o inconsciente aspectos vitales de la experiencia humana, como la conciencia emocional de sí mismo, la comunicación interna e externa, la habilidad de desarrollar el agradecimiento, la empatía, la aceptación, entre otras habilidades, que en la actualidad, miles de años después siguen siendo piedras angulares para el bienestar y potencial psicológico del desarrollo humano.

Las máximas que propone el estoicismo, siendo una de ellas la de “conoce la naturaleza”. Creían que para saber cómo vivir bien era necesario entender la realidad en la que vivimos y conocer nuestra propia naturaleza o la de la Dicotomía del control, que hablaremos de ella más adelante.

Aspecto como la importancia de reconocer la esencia de nuestros pensamientos y emociones, lo que se conoce en la actualidad en la psicología como “meta visión” una habilidad esencial para desarrollar nuestra capacidad de inteligencia emocional y Agilidad emocional; dos aspectos que en la psicología se consideran vitales para el buen vivir. Los psicólogos, Daniel Goleman autor del Best Seller “Inteligencia Emocional” y Susan David autora de “Agilidad Emocional” reconocen la influencia del estoicismo en sus libros.

El estoicismo sobresale logrando trascender en sus prácticas atemporales que se asemejan increíblemente a terapias, dándole bases sólidas a muchas psicoterapias de la actualidad, siendo considerados inclusos por muchos psicólogos famosos como Albert Ellis quien se le relaciona como uno de los padres del enfoque psicológico “Cognitivo-Conductual”, creador de la terapia racional emotiva conductual (TREC) o Victor Flankl creador de la logoterapia, como los “primeros psicólogos”. No es para menos, Séneca, consideraba la filosofía estoica como medicina para el alma. Definición que perfectamente se puede adecuar a la psicología, sin generar escepticismo.

Dicho esto ¿Cuál son unas de las grandes enseñanzas que nos ha dejado el estoicismo para alcanzar la ataraxia? Lo que hoy en día puede llamarse la anhelada Salud Mental.

Ante todo, mencionar su punta de lanza. Lo que ellos consideran la virtud máxima. “La razón”. El uso de nuestra razón debe prevalecer ante todo, porque cuando desaparece, se presenta el sufrimiento. Esa punta de la lanza, permite interiorizar de mejor maneras verdades absolutas de nuestra realidad, principios metafísicos que ellos establecen, como el de la “Dicotomía del Control” concepto que acuña el estoico moderno William B. Irvine para hacer referencia a la idea de que en nuestra realidad no tenemos el control de la mayoría de las cosas, que podemos intentar influir en ellas, pero que debemos enfocar nuestras energías en aquello que sí podemos controlar, siendo nuestras acciones ante lo que sentimos y pensamos lo único que realmente se puede controlar. Interiorizando ese principio yo no veo cómo se puede contradecir, o acaso ¿Al algo más aparte de mi voluntad en la que realmente tengo control total de ello?

Pero ¿Cómo puedo controlar mi voluntad? El estoicismo es enfático en que no debemos caer en excesos, no debemos ser prisioneros de nuestras pasiones por lo que Epicteto recomendaba siempre “Revisar nuestras impresiones” lo que se traduce, como racionalizar nuestro “sentir” y pensamientos ¿Por qué me siento enojado, triste o eufórico? Lograr ese distanciamiento de las emociones, por medio de la razón nos permitía actuar libres de la pasión para experimentar la verdadera y única libertad. Víctor Flank, famoso psicólogo que mencione anteriormente decía “La verdadera libertad humana se encuentra en el espacio entre el estímulo (emoción/sentimiento) y la acción.” Se refiere en ese momento de estar presente, en el que somos capaces de revisar todas y cada una de nuestras impresiones, en la actualidad a eso llama en la psicología cognitiva “Distanciamiento cognitivo” y ya los estoicos lo practicaban ¡Brillantes!

La interiorización de este principio, de la dicotomía del control, nos lleva a un estado esencial para la búsqueda de la ataraxia que es la “aceptación” de los sucesos y de nosotros mismos. Lo que en varios textos de estoicismo se puede encontrar como “Aceptación estoica” y con la “Aceptación estoico” viene la aceptación de otras verdades importantes, modificando nuestras estructura de creencias (psicología cognitiva) y modificando nuestra conducta (psicología conductual), verdades como que la mortalidad y la adversidad son partes intrínsecas e inamovibles de nuestra realidad.

El estoicismo puede considerarse como psicología en su estado más puro y esencial.

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