Karen Rojas
TECNOLOGIA |Los menores están expuestos a muchos de los mismos riesgos relacionados con la identidad digital y el uso de datos personales que las personas adultas. La compañía líder en detección proactiva de amenazas, ESET, destaca la importancia de ayudarlos a comprender cómo proteger sus datos y cuentas en línea desde edades tempranas.

Las credenciales de acceso a cuentas escolares, perfiles de juego, fotos en la nube, historiales de salud y cuentas en diversas aplicaciones contienen datos potencialmente valiosos para los ladrones de identidad.
“La información es un objetivo atractivo porque, desde el punto de vista del fraude, tiene una vida útil larga. Esto significa que, si es robada y utilizada por un estafador para abrir una nueva línea de crédito, es poco probable que la víctima lo descubra hasta que solicite su primer préstamo, muchos años después”, comentó Mario Micucci, investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica.
Según el experto, la víctima puede mantener un historial crediticio limpio, lo que facilita que solicitudes fraudulentas pasen desapercibidas. Además, los ciberdelincuentes pueden usar estos datos o combinarlos con información falsa para crear identidades sintéticas.
Aunque los menores pueden ser hábiles en lo digital para crear cuentas, no siempre son conscientes de los riesgos de seguridad, por lo que son vulnerables a ataques de phishing, especialmente si provienen de fuentes que aparentan ser de confianza.
Un estudio de la Universidad de Southampton señala que aproximadamente uno de cada seis niños ha experimentado algún tipo de daño digital, como ciberacoso, filtraciones de privacidad o uso indebido de identidad.
Entre las señales de alerta de posible robo de identidad en menores se incluyen contraseñas que dejan de funcionar, desaparición de elementos en juegos, notificaciones de accesos o cambios, compras no autorizadas, actividad extraña en cuentas, negación de beneficios sociales, deudas o llamadas por cobros inexistentes.
La investigación indica que cerca del 45 % de los padres comparte información de sus hijos en redes sociales, práctica de “sharenting” que incrementa el riesgo de exposición de datos.
Los expertos recomiendan a los adultos responsables limitar la exposición de datos, configurar adecuadamente las cuentas digitales y educar a los menores en buenas prácticas de seguridad. También sugiere evaluar la necesidad de crear nuevas cuentas, otorgar permisos a aplicaciones o compartir información en redes sociales.






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