Karen Rojas
OCCIDENTE | La Comisión Interinstitucional para la Gestión Ambiental en la Región de Occidente (CIGAO) se consolida como un espacio de articulación entre distintos sectores para atender de manera integral los desafíos ambientales actuales, mediante procesos de educación y acción en el territorio.

Esta comisión funciona como un grupo colaborativo que promueve la educación ambiental en centros educativos, en coordinación con la Dirección Regional de Educación de Occidente (DREO), con el objetivo de transformar el conocimiento teórico en prácticas concretas para el cuido del entorno y los recursos naturales.
“Su propósito fundamental es transformar conocimientos teóricos en acciones territoriales concretas para el cuido del entorno y los recursos naturales e hídricos”, expresó Kathia Alpízar, asesora regional de ciencias de la DREO.
El CIGAO está conformado por representantes del Ministerio de Educación Pública, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC-MINAE), la Universidad de Costa Rica (Sede de Occidente), el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) y municipalidades de la región, entre ellas la de San Ramón. Esta diversidad de actores permite abordar la gestión ambiental desde múltiples enfoques.

Entre sus principales líneas de acción destaca la sinergia interinstitucional, que fortalece la vinculación con agentes de cambio y promueve la sostenibilidad de los proyectos. Asimismo, impulsa el uso de áreas protegidas como laboratorios naturales, donde estudiantes y docentes participan en procesos de ciencia ciudadana y búsqueda de soluciones ambientales.
La comisión también lidera la implementación de programas como Bandera Azul Ecológica en centros educativos y el Programa de Gestión Ambiental Institucional, además de desarrollar capacitaciones docentes y experiencias de inmersión en ecosistemas como el bosque nuboso.

Mediante reuniones periódicas, el CIGAO planifica, sistematiza y da seguimiento a sus iniciativas, consolidándose como una red de trabajo que fomenta una cultura de sostenibilidad y fortalece la relación entre la comunidad educativa y el ambiente en la región de Occidente.
“El CIGAO funciona como un «micelio de conciencia» o un corredor biológico de valores, donde las acciones interconectadas de diversas instituciones nutren una cultura de sostenibilidad que regenera la relación entre la comunidad educativa y la Tierra, asegurando un mayor impacto en los procesos pedagógicos de los Centros Educativos”, finalizó Alpízar.






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