Karen Rojas
redaccion@elsoldeoccidente.com
OCCIDENTE |Seis comunidades de la región Occidente cuentan ahora con un acceso al agua más seguro, continuo y de mejor calidad gracias al Fondo Agua Comunidad de la Fundación CRUSA. Este fondo fue creado para apoyar proyectos que fortalezcan la seguridad hídrica en zonas vulnerables del país y se desarrolló en conjunto con la Unión de Acueductos de la Zona Norte Norte (UANN) y el Centro de Asistencia Integral para la Sostenibilidad del Agua (CAISA). En total, se beneficiaron once comunidades de los territorios Norte-Norte, Occidente y Pacífico Central.

El acceso al agua potable es un elemento indispensable para el bienestar, la salud y el desarrollo de las comunidades. Mediante este proyecto, once ASADAS implementaron acciones que permiten mejorar la disponibilidad del recurso directamente en los hogares, contribuyendo a comunidades más sostenibles e inclusivas.
“En CRUSA estamos comprometidos con impulsar iniciativas que permitan que las comunidades sean más prósperas, sostenibles e inclusivas”, recalcó Byron Salas, director ejecutivo de CRUSA.
Las intervenciones alcanzaron a 16.452 personas, entre ellas cerca de 4.700 familias de los cantones de Upala, Los Chiles, Grecia, Puriscal, San Mateo y Orotina. La inversión total fue de $174.680,59, de los cuales $100.000 provinieron de CRUSA y el resto de las ASADAS participantes.
Los fondos se utilizaron para mejorar captaciones de agua, ampliar la capacidad de almacenamiento, sustituir tuberías antiguas, fortalecer sistemas comunitarios de gestión y ampliar servicios domiciliarios. Estos cambios generaron beneficios sociales y ambientales importantes.
Entre los principales resultados destacan la reconstrucción y mejora de siete captaciones, aumentando el caudal disponible para más de 6.422 personas; la instalación de 3.750 metros de tuberías de polietileno; y el aumento de 72.000 litros en la capacidad de almacenamiento mediante la construcción de nuevos tanques y la impermeabilización de otros existentes. Además, en algunos sectores se lograron incrementos de presión de hasta un 100%, se instalaron once nuevos servicios domiciliarios y veinte medidores inteligentes, y se apoyó la capacitación de dos centros de agua para fortalecer su operación.
Las comunidades de estos territorios enfrentan desafíos como sequías, variaciones en el régimen hídrico y problemas de sedimentación y deslizamientos. Gracias a esta inversión, ahora cuentan con infraestructura más resistente, una mayor continuidad del servicio en época seca, sistemas más seguros frente a inundaciones y una medición más precisa del recurso. Estas mejoras fortalecen la gestión comunitaria del agua y contribuyen a una mejor adaptación climática.








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