Karen Rojas karenperiodicoelsol@gmail.com
OCCIDENTE | La escultora ramonense Karol Rodríguez Araya exhibe actualmente una obra poco convencional que ha despertado la curiosidad de quienesUC visitan el Museo Regional de San Ramón. Se trata de un homenaje a la insustancialidad argumentativa, representada mediante un objeto muy particular en Costa Rica: un tubo de crema Rosas.

La pieza formó parte de una exposición colectiva de docentes pensionados y activos de la Sección de Artes Plásticas de la Sede de Occidente de la Universidad de Costa Rica (UCR), realizada meses atrás. Sin embargo, tras finalizar la muestra, la obra permaneció en el museo debido al interés que continúa generando entre los visitantes.
«Esa pieza es de mi autoría y estuvo en esa muestra colectiva. Después de que terminó, francamente me la iba a llevar para la casa, pero quedó por ahí porque a la gente le ha hecho mucha gracia, por decirlo de alguna manera; le ha llamado mucho la atención. Entonces constantemente están interactuando con ella y, como había espacio en el museo, se dejó en uno de los pasillos», expresó la escultora.
La obra se enmarca dentro de la sátira política, un recurso que, según su autora, forma parte de la identidad cultural de los latinoamericanos.

«Como artista considero que la sátira es algo que nosotros, los seres humanos y principalmente los latinoamericanos, tenemos muy arraigado. Nos identificamos mucho con la chota o la burla. Es un lenguaje muy accesible y muy cercano para nosotros. Inclusive, en temas serios utilizamos la broma para aproximarnos, de una manera quizá más relajada, a asuntos que son realmente importantes», manifestó.
Rodríguez explicó que su intención fue que el público pudiera involucrarse con la obra desde el doble sentido, el humor y la reflexión, permitiendo que cualquier persona pudiera interpretarla dentro de un contexto cotidiano y comprensible.
«En ese sentido, la obra respondió a todo un contexto que se venía dando durante el periodo electoral anterior, cuando se volvió muy común utilizar este elemento para responder discusiones. Cuando ya no había más margen para una réplica justificada, se recurría a la crema Rosas para cortar con las discusiones políticas y salir airoso, con ‘ventaja’, de una situación confrontativa a nivel político», explicó.
Para la escultora, la elaboración de esta pieza también representó una catarsis personal. A través del arte, como lenguaje universal, encontró una forma de expresar su visión sobre el fenómeno que surgió a raíz de la constante referencia que hacía el expresidente Rodrigo Chaves a la crema Rosas.
La obra también ha tenido un importante alcance en redes sociales. El tiktoker Ronald Jiménez publicó fotos de la escultura en sus plataformas y, hasta el momento, la publicación acumula 5.968 «me gusta» y ha sido compartida alrededor de 715 veces.
«Creo que la mitad de la gente entiende la ironía y la otra mitad nada más ve la crema Rosas y le gusta. Eso me hace mucha gracia porque, de alguna u otra manera, prueba mi punto sobre la falta de análisis. Y a quienes realmente entienden la ironía del texto también les gusta mucho, porque creo que reivindica lo que muchos hemos pensado cuando nos recetan crema Rosas para los chimados, sencillamente porque ya no pueden mantener una discusión fundamentada. Ha hecho muchísima gracia; por eso no me la he llevado y sigue ahí. La gente viene, se toma fotos, la publica y la comparte», concluyó Rodríguez.





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