
San Ramón vuelve a destacar en la ciencia internacional.
Anyelin Campos | acampos@elsoldeoccidente.com
San Ramón. El talento ramonense volvió a dejar huella en el escenario internacional, Ghazeel Morales Mora, estudiante de Ingeniería Electromecánica de la Universidad Fidélitas y vecino de San Ramón, formó parte del equipo costarricense que obtuvo el primer lugar mundial en el Reto Marte 2025, una competencia impulsada por Virtual Educa y relacionada con la Organización de Estados Americanos (OEA) que busca soluciones innovadoras para la exploración espacial.
El certamen se realizó en Madrid, España, donde Costa Rica superó a equipos de países como España, Portugal y Puerto Rico con su proyecto Sibú, un biorreactor automatizado capaz de transformar dióxido de carbono en oxígeno mediante microalgas. La propuesta, que fue evaluada tanto por su diseño técnico como por su impacto potencial en misiones a Marte, podría ser clave para generar aire respirable en ambientes extremos y hasta para aplicaciones medioambientales en la Tierra.
Para Morales, este logro tiene raíces profundas en su historia personal. Desde pequeño mostró una fascinación especial por las máquinas y por todo aquello que se moviera rápido o volara. “Mi familia me veía como el niño extraño de las preguntas raras”, recuerda. Con un abuelo pescador artesanal y un padre mecánico naval, creció rodeado de motores y herramientas, lo que terminó marcando su camino hacia la ingeniería. A pesar de haber pausado sus estudios en varias ocasiones, hoy reconoce que cada paso lo preparó para este reto.

Cuando se conformó el equipo que representaría a Costa Rica, Morales fue quien aportó la idea inicial del proyecto. En medio de la lluvia de ideas surgió la propuesta de un tanque con agua salada y microalgas que pudiera procesar CO₂. A partir de ese concepto se desarrolló Sibú, nombre que eligieron para rendir homenaje a la cultura indígena del país. La propuesta final incluyó simulaciones, más de cien páginas de documentación, un prototipo funcional y una presentación que terminó cautivando al jurado internacional.
El proceso de creación del prototipo representó uno de los mayores desafíos personales para el joven ingeniero. Con poca experiencia en impresión 3D, tuvo que aprender desde cero, desvelándose para vigilar la formación de cada pieza y enfrentando fallos constantes. En su casa construyó incluso una cámara de secado con luz ultravioleta para asegurar la calidad del modelo. “Fue frustrante, pero entré en modo ingenieril: leer manuales, investigar, intentar. Al final todo salió”, comenta.

El momento del anuncio en Madrid será inolvidable para él. “Las lágrimas brotaron. Ver la bandera arriba fue algo que no se puede describir”, afirma. Detrás del triunfo, asegura, hay noches de sueño interrumpido, lluvia, cansancio y mucho esfuerzo, pero también el apoyo constante de su familia, amigos y compañeros. “No se puede solo. Este logro también es de quienes nos dieron una palabra de ánimo o una palmada en el camino”.
Tras la experiencia, Morales insiste en la importancia del trabajo en equipo, la disciplina y la curiosidad constante. Su mensaje para la juventud ramonense es directo: “Participen, imaginen sin límites. Cuando alguien les diga que no, recuerden que a esa persona también se lo dijeron. Ustedes pueden”.
Con su aporte, Ghazeel Morales se convierte en un referente para su comunidad y para Costa Rica, demostrando que desde San Ramón se pueden impulsar ideas con impacto global y abrir camino hacia la exploración espacial.





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