¿Eres realmente el dueño de tu propio tiempo?

Te has preguntado en tu día a día, ¿cuándo habrá tiempo para mí? ¿Cómo lograré encontrar ese tiempo cuando simplemente no hay suficientes horas al día para cuidar de mí, mi salud mental y física y mi espíritu? Si la respuesta es afirmativa, no eres la única persona que piensa y se plantea esa inquietud, dado que vivimos en un ambiente que nos expone y ofrece gran cantidad de distractores, información y comunicaciones constantes, lo cual nos envuelve en una dinámica de consumo del tiempo donde es necesario hacer una pausa y realizar un ejercicio de conciencia del cómo llevo adelante mis actividades diarias.

Existen una serie de acciones que consideramos normales y se convierten en parte de nuestra vida diaria, las cuales sin saberlo consumen porciones significativas del tiempo. La mayoría de las veces el ajetreo y transitar del día invisibiliza el propio consumo del tiempo,  precisamente por considerarlo  parte de la normalidad, de lo cual si hiciéramos un simple ejercicio matemático de multiplicar la cantidad de veces que ocurren en una semana o mes, llegarías a tener una conciencia real que debes de hacer algo urgente por cambiar la dinámica diaria y organización de tu vida personal y laboral.

Una de las principales causas en la pérdida del tiempo son las constantes interrupciones que ocurren durante el día que, sin darnos cuenta, van provocando que se pierda el ritmo, concentración e intensidad que a su vez genera ansiedad y estrés, dado que nos separa del objetivo que se tiene determinado cumplir.

Las interrupciones son inevitables en muchas ocasiones, sin embargo, si se tienen identificadas cuáles son las más comunes y se cuenta con un plan de contingencia para abordarlas, la gestión de tu tiempo será más eficiente, considerando que cada vez que sales de tu zona de concentración, te tomará aproximadamente 10 minutos regresar al estado idóneo donde estabas antes de ser interrumpido.

El realizar trabajos en bloques más cortos, evitar atender a personas que regularmente te buscan para asuntos sin importancia y bloquear el recibo de mensajes o llamadas por espacios de tiempo determinados, son algunas de las las acciones que puede ayudar a reducir el impacto de las distracciones que ocurren en el día a día.

Otro enemigo que consume nuestro tiempo es la improvisación, la cual es el resultado de la falta de  planificación y organización tanto del tiempo personal como laboral. El establecimiento de un orden en las prioridades y actividades que debo de realizar cada día y escoger el momento preciso para desarrollar cada una de ellas, son aspectos clave para una sana administración del tiempo.

Muchas personas creen firmemente que tienen su agenda mentalmente organizada, minimizando así la importancia de contar con la identificación y priorización de sus tareas claves de forma escrita. Para darse cuenta que esta práctica no es funcional, basta con hacer un balance al final del día o semana y te vas a dar cuenta que del 100% de tareas que deseaba realizar no se alcanzó ni un 50% del objetivo deseado. Es a partir de la improvisación, donde nace la necesidad muchas veces la práctica de la multitarea, dado que como el tiempo nos va venciendo se opta por hacer varias cosas a la vez, no sabiendo que esto va a empeorar la situación obteniendo un producto final marcado por la ineficacia, precipitación y mediocridad.

Si empiezas de forma disciplinada en la aplicación, organización y cambio de acciones, vas a notar gradualmente que el día se desarrolla de forma más efectiva y se abrirán los espacios de tiempo que tanto necesitas para tu vida y crecimiento personal, siendo consciente que existe una necesidad real de dedicarte momentos que difícilmente vas a poderlos recuperar en un futuro .

No permitas que te roben el tiempo… ¡La vida es una sola y hay que aprovechar cada minuto de nuestra existencia!

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