
Anyelin Campos | acampos@elsoldeoccidente.com
Salud. La pérdida auditiva no afecta solo a quien la padece: impacta directamente en la vida familiar, social y laboral. Como señala la American Speech-Language-Hearing Association (ASHA): “Escuchar mejor es vivir mejor, para todos”.
Hoy, los audífonos modernos son discretos, cómodos, inalámbricos y se conectan al celular, integrándose de manera natural a la vida diaria. Sin embargo, muchas personas que los necesitan se resisten a utilizarlos. Según Hearing Loss Association of America (HLAA, 2022), pueden pasar entre 7 y 10 años desde los primeros síntomas hasta que se busca ayuda profesional.
La resistencia no solo se debe a la falta de información, sino también a factores emocionales, sociales y culturales. El World Report on Hearing 2021 de la OMS estima que más de 430 millones de personas en el mundo viven con pérdida auditiva discapacitante, y que el retraso en el tratamiento puede afectar la salud, el bienestar y las relaciones personales.
Entre los factores que dificultan la aceptación de los audífonos, según la audióloga Hellen Alfaro, de JR Sánchez Audiología, destacan:
• Estigma y prejuicios: se asocian con vejez o discapacidad, cuando en realidad son dispositivos tecnológicos que favorecen la integración social.
• Miedo a la dependencia: usar audífonos no resta autonomía, al contrario, la recupera.
• Minimización del problema: quienes tienen pérdida auditiva progresiva tienden a pensar que “no es tan grave”.
• Acostumbrarse al silencio: algunas personas se adaptan a oír menos y no perciben cuánto afecta esto su vida diaria.

Diversos estudios, como el artículo clínico de Mayo Clinic (2023), subrayan que tratar la pérdida auditiva no solo mejora la comunicación, sino que también ayuda a prevenir aislamiento social, depresión y deterioro cognitivo en adultos mayores.
Al abordar la conversación sobre audífonos, la especialista Hellen Alfaro recomienda:
• Escoger el momento adecuado: hablar desde el cariño, en un espacio tranquilo.
• Mencionar ejemplos reales: mostrar situaciones donde la pérdida auditiva afectó la comunicación, sin culpas ni reproches.
• Enfatizar beneficios: explicar cómo los audífonos ayudan a recuperar independencia y calidad de vida.
• Apoyarse en historias de éxito: conocer experiencias de otras personas reduce temores y prejuicios.
• Invitar a una evaluación profesional: un primer chequeo con un audiólogo brinda información objetiva y suele ser un paso menos intimidante.
En esta cita, el audiólogo no solo realizará un examen de audición, sino que también mostrará los diferentes modelos de audífonos, sus características y cómo se adaptan a las necesidades individuales.
Aceptar un audífono no es un signo de debilidad, sino una decisión valiente para reconectarse con el entorno. La pérdida auditiva afecta a toda la familia, y acompañar a un ser querido en este proceso es clave para mejorar su calidad de vida y la de quienes lo rodean.










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