
La onicofagia, relacionada frecuentemente con la ansiedad y el estrés, puede provocar desgaste permanente del esmalte, fracturas y problemas en la mandíbula.
Anyelin Campos | acampos@elsoldeoccidente.com
Salud. Morderse las uñas, un hábito conocido como onicofagia, puede tener consecuencias que van mucho más allá de una simple manía. Su práctica frecuente puede desgastar de forma irreversible el esmalte dental, provocar pequeñas fracturas, aumentar la sensibilidad y alterar la mordida.
La Dra. Jose Daniela Delgado, cirujana dentista y especialista en Guided Biofilm Therapy (GBT), explica que este comportamiento suele presentarse de manera inconsciente y puede estar relacionado con la ansiedad o el estrés.
Uno de los principales riesgos es el desgaste del esmalte, ya que este tejido no se regenera naturalmente. En casos avanzados, el daño puede requerir tratamientos como restauraciones, carillas o coronas.
El hábito también puede sobrecargar la articulación temporomandibular (ATM), generando dolor, inflamación o chasquidos en la mandíbula, especialmente cuando existe además bruxismo o apretamiento dental.
Otro riesgo está relacionado con las bacterias que se acumulan debajo de las uñas. Al llevarlas constantemente a la boca, aumenta la exposición a microorganismos que pueden favorecer infecciones y alterar la microbiota oral.
“Las uñas acumulan bacterias presentes en las superficies que tocamos a lo largo del día. Al llevarlas repetidamente a la boca, aumentamos la exposición a microorganismos que no forman parte de la microbiota oral, favoreciendo infecciones y otros problemas de salud”, señala la especialista.
La especialista señala que simplemente intentar dejar de morderse las uñas puede no ser suficiente cuando existe un componente emocional. En estos casos, puede ser necesario identificar el detonante y recurrir a acompañamiento psicológico o psiquiátrico, además de controles odontológicos.
Además, la especialista recomienda prestar atención a las conductas de sustitución. Algunas personas, al intentar dejar de morderse las uñas, comienzan a morder tapas de bolígrafos, lápices u otros objetos rígidos, lo que también puede incrementar el desgaste dental.
La recomendación es no minimizar este hábito y consultar al odontólogo ante señales como desgaste, sensibilidad, fracturas o dolor mandibular, ya que una detección temprana puede ayudar a prevenir daños permanentes.






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