
Anyelin Campos | acampos@elsoldeoccidente.com
Deportes. Con tan solo 12 años, María Celeste Ponce Araya se alista para cumplir uno de sus más grandes sueños: representar a San Ramón en los próximos Juegos Deportivos Nacionales en la disciplina de natación, programados para enero de 2026. Pero su talento ha ido aún más allá: también ha sido convocada para participar en los Juegos Centroamericanos, consolidándose como una de las jóvenes promesas del deporte costarricense.
Desde hace dos años, María Celeste encontró en el agua su lugar favorito. Su pasión por nadar nació de forma natural, impulsada por el amor compartido con su papá por las actividades acuáticas. “Le encanta el agua, siempre ha sido algo que la llena de alegría”, comenta su mamá, Karla Araya.
El camino para llegar hasta aquí no ha sido fácil. La familia entera ha tenido que comprometerse con esfuerzo y sacrificio para apoyar el proceso de preparación de María Celeste. “Ha sido un proceso de mucha disciplina. Como familia, nos ha tocado ajustarnos en muchos aspectos, me llena de orgullo, felicidad y satisfacción. Es un sueño hecho realidad”, expresa su madre.
Más allá de las medallas, el deporte le ha regalado a María Celeste valiosas lecciones. Según su mamá, ha cultivado valores como la disciplina, el compromiso y, sobre todo, una profunda fe en Dios.

María Celeste, por su parte, se muestra agradecida y decidida: “Estoy orgullosa de todo lo que he logrado al lado de Dios, mi entrenador y mi familia. Ha sido mucho esfuerzo entrenar todos los días. Ahora quiero prepararme muy bien en esta pretemporada para dar lo mejor de mí y así poder subir al podio”.
Su participación en los Juegos Centroamericanos representa una nueva oportunidad para crecer, aprender y dejar en alto el nombre de San Ramón y de Costa Rica. Con la mirada puesta en el futuro, María Celeste sigue entrenando con pasión y compromiso.
Karla, la madre de esta joven atleta tiene un mensaje para otras familias que también acompañan a sus hijos en el deporte: “Créanles. Apóyenlos siempre. Aunque implique sacrificios, vale totalmente la pena verlos crecer y brillar”.
San Ramón tendrá en María Celeste no solo a una representante en natación, sino también a un ejemplo de constancia, esperanza y sueños en movimiento.







Dejar una contestacion