
Adaptabilidad, comunicación, resolución de problemas y trabajo en equipo ganan importancia junto con las competencias tecnológicas en un mercado laboral en transformación.
Anyelin Campos | acampos@elsoldeoccidente.com
Empleo. La incorporación de la automatización y la inteligencia artificial está transformando el mercado laboral costarricense, pero el cambio no se limita a las herramientas tecnológicas que utilizan las empresas. También está modificando las habilidades que requieren de las personas trabajadoras.
Los resultados de la Encuesta Nacional de Demanda Laboral (Enadel) 2025, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), muestran las habilidades que actualmente demandan los establecimientos del sector Servicios, incluyendo competencias físicas, técnicas y socioemocionales, así como las necesidades de capacitación identificadas por las empresas.
En este escenario, además de los conocimientos técnicos y digitales, adquieren mayor relevancia capacidades como la adaptabilidad, comunicación, resolución de problemas y trabajo en equipo.
Tecnología y habilidades humanas se complementan. La automatización está modificando la manera en que se realizan determinadas tareas y plantea la necesidad de combinar conocimientos tecnológicos con capacidades que siguen siendo fundamentales para el desempeño laboral.
Juan Chaves, director de la carrera de Economía de la Universidad San Marcos (USAM), explicó que el avance tecnológico no necesariamente implica una reducción del empleo, sino una transformación en el tipo de tareas que realizan las personas.
“La automatización no significa necesariamente menos empleo; significa que una parte importante del valor del trabajo se está desplazando desde las tareas repetitivas hacia capacidades que la tecnología difícilmente puede sustituir por completo. El reto para nuestro país es lograr que la población trabajadora pueda adquirir esas nuevas competencias a tiempo”, señaló.
Esta transformación implica que las personas deberán desarrollar nuevas capacidades para complementar las herramientas tecnológicas, en lugar de competir directamente con ellas.
Capacitación continua gana importancia. Los cambios tecnológicos también plantean un desafío para la capacitación laboral. La formación ya no puede entenderse únicamente como una etapa previa al ingreso al mercado de trabajo, sino como un proceso que debe mantenerse a lo largo de la trayectoria profesional.
La actualización de conocimientos y el desarrollo de nuevas competencias pueden ser necesarios para que las personas se adapten a cambios en las herramientas, procesos y responsabilidades de sus puestos.
Este desafío alcanza tanto a quienes buscan incorporarse por primera vez al mercado laboral como a quienes ya cuentan con un empleo y necesitan actualizar sus conocimientos. Las personas trabajadoras deberán prepararse para desempeñar funciones que pueden incorporar nuevas tecnologías o cambiar la manera en que se realizan tareas que anteriormente eran principalmente manuales o repetitivas.
Las empresas también enfrentan un reto. La transformación tecnológica no depende únicamente de la preparación individual de los trabajadores. Las empresas también tienen un papel relevante al incorporar herramientas de automatización e inteligencia artificial.
La adopción de estas tecnologías requiere acompañar la inversión tecnológica con estrategias de capacitación que permitan a las personas comprender, utilizar e integrar las nuevas herramientas en sus labores. De esta manera, las competencias humanas y tecnológicas pueden complementarse para aprovechar las posibilidades que ofrecen los nuevos sistemas.
El sistema educativo debe adaptarse. El cambio también plantea retos para el sistema educativo, que debe fortalecer las competencias digitales y técnicas sin dejar de lado las habilidades humanas que continúan siendo relevantes para el trabajo. Entre ellas destacan la comunicación, adaptación, colaboración y resolución de problemas, capacidades que pueden adquirir todavía mayor valor en entornos donde las herramientas tecnológicas asumen una parte creciente de las tareas rutinarias.
El desafío consiste en preparar a las nuevas generaciones, pero también en facilitar oportunidades de actualización para las personas que ya forman parte de la fuerza laboral.
La transformación del empleo, por tanto, no significa únicamente la desaparición o creación de determinadas ocupaciones. También implica que las funciones dentro de los puestos existentes están cambiando, mientras surgen nuevas tareas vinculadas con la tecnología.
En este contexto, la capacitación continua y el desarrollo de una combinación de habilidades técnicas y humanas se convierten en elementos cada vez más importantes para mantener la empleabilidad en Costa Rica.









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