
- Más de 3.600 organizaciones comunales activas y una base social superior a 400.000 personas voluntarias impulsan proyectos y acciones para mejorar la calidad de vida en el país.
Anyelin Campos | acampos@elsoldeoccidente.com
Nacional. Cuando termina la jornada laboral, comienzan las reuniones comunales. Los fines de semana se convierten en espacios para gestionar proyectos, convocar vecinos y buscar soluciones a las necesidades de cada localidad. Aunque su labor no siempre aparece en los titulares, su esfuerzo contribuye a transformar comunidades en todo el país.
Se trata de hombres y mujeres que dedican voluntariamente su tiempo, conocimientos y talento a impulsar iniciativas para el bienestar de sus vecinos, muchas veces sin recibir remuneración por esa labor.
El pasado domingo 25 de octubre, Costa Rica conmemoró el Día Nacional del Servidor Comunitario, una fecha para reconocer a quienes, desde las organizaciones de desarrollo comunal, convierten necesidades colectivas en proyectos, promueven la participación ciudadana y trabajan por el progreso de sus comunidades.
Un movimiento presente en todo el país. El movimiento comunal costarricense cuenta con más de 3.600 organizaciones activas y una base social estimada superior a las 400.000 personas voluntarias. Su presencia en barrios, distritos, cantones y regiones permite identificar necesidades, coordinar esfuerzos y promover iniciativas que fortalecen la vida social y cultural.
Durante casi seis décadas, al amparo de la Ley N.° 3859 sobre Desarrollo de la Comunidad, miles de organizaciones han contribuido al desarrollo nacional mediante proyectos que incluyen caminos, salones comunales, espacios deportivos, iniciativas sociales y oportunidades para los habitantes.

«Hay una fuerza extraordinaria que mueve a Costa Rica, una fuerza que no busca reconocimiento, que no cobra salario y que muchas veces trabaja en silencio. Esa fuerza tiene nombre: el servidor comunal», expresó Daniel Vargas Quirós, director nacional de la Dirección Nacional de Desarrollo de la Comunidad (Dinadeco).
El jerarca destacó que más de 25 generaciones de juntas directivas han asumido la responsabilidad de servir a sus comunidades. Según señaló, el valor de esta labor va más allá de las obras construidas o los recursos invertidos.
«El verdadero valor del servidor comunal no se mide únicamente en obras o recursos invertidos, se mide en la esperanza que despierta, en las oportunidades que construyen y en el ejemplo que dejan a las nuevas generaciones. Porque servir a la comunidad es una de las expresiones más nobles del amor por Costa Rica», afirmó Vargas.
Dinadeco destinó ₡12.774 millones a proyectos comunales. El trabajo voluntario de las organizaciones comunales también se refleja en iniciativas que buscan mejorar las condiciones de vida de la población. Detrás de cada proyecto hay personas que identifican necesidades, convocan a sus vecinos, preparan propuestas y gestionan los recursos para concretarlas.
Durante los últimos cinco años, Dinadeco ha invertido ₡12.774 millones en el financiamiento de 471 proyectos comunales, mediante la gestión de líderes y lideresas que promueven el desarrollo de sus territorios.
La institución, responsable de impulsar el desarrollo de las comunidades, acompaña y fortalece a estas organizaciones para contribuir a la gestión de proyectos y la generación de oportunidades para sus habitantes. Sin embargo, el desarrollo comunal no depende únicamente de la construcción de infraestructura. También se fortalece cuando las personas participan en las decisiones que afectan su entorno, se organizan y encuentran soluciones mediante el trabajo conjunto.
En el Día Nacional del Servidor Comunitario, Dinadeco invita a reconocer a las personas que dedican parte de su vida al bienestar colectivo: quienes convocan, gestionan, perseveran y mantienen la convicción de que las comunidades pueden avanzar cuando trabajan unidas.
Sus nombres no siempre aparecen en los titulares, pero su esfuerzo está presente en los espacios compartidos, las oportunidades que se generan y los cambios que contribuyen a mejorar la vida de las personas.
Hay muchas formas de hacer país. Para miles de personas voluntarias en Costa Rica, una de ellas es servir a su comunidad.









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