Aquismón paraíso de la biodiversidad

Por Alejandro Evaristo, corresponsal
México. La huasteca mexicana es un sitio maravilloso, mágico… inspirador.

Se trata de una región comprendida entre los estados de Veracruz, Tamaulipas, Querétaro, San Luis Potosí e Hidalgo, identificada con esa denominación porque fue la zona en que se desarrolló la cultura de los huastecos, una etnia a la que se relaciona directamente con los mayas. De acuerdo con cifras oficiales del gobierno mexicano, en la actualidad hay menos de 200 mil integrantes que hablan huasteco y se denominan así mismos téenek.

La huasteca es una, pero la denominación cambia conforme a su ubicación geográfica: huasteca hidalguense, el tamaulipeco, la veracruzana y la potosina, dependiendo el caso, y es precisamente esta última la que nos ocupa en esta entrega, porque alberga en su territorio una de las maravillas naturales con que cuenta el país: el “Sótano de las Golondrinas”.

Se trata de un abismo natural, ubicado en el municipio de Aquismon, de gran actividad comercial, ganadera y agrícola en la región, y es “una cueva formada por la erosión del agua en una falla impermeable de una planicie de piedra caliza, y que tiene la característica de tener una abertura exterior notoriamente más estrecha que el fondo, dándole una forma general cónica. La profundidad de dicho abismo es de unos 376 metros. La abertura superior se encuentra a nivel del suelo y tiene un diámetro cercano a los 60 metros, mientras que el fondo tiene una apertura máxima de unos 300 metros por 60 en su parte más angosta”, de acuerdo con las especificaciones de las autoridades locales.

Contrario a lo que señala el nombre, el lugar sí es un refugio natural de aves pero no precisamente de golondrinas, sino de vencejos Apusapus (parientes de éstas y de los colibríes) y de una especie de loros (Aratingaholochlora), que los lugareños conocen como Cotorras de cueva.

El espectáculo que estas aves ofrecen cada día es fenomenal: cuando amanece, miles de esos individuos vuelan hasta las costas veracruzanas, ubicadas a más de cien kilómetros de distancia, para alimentarse; salen de la cueva volando en círculos cada mañana y al atardecer regresan, el conjunto aletea alrededor de la entrada y cada minuto un grupo de alrededor de cincuenta se “desprenden” del grupo y entran, retraen sus alas en caída libre y las extienden para detenerse cuando llegan a sus nidos. Esta es su aventura diaria una de las razones por las cuales sus más de 280 hectáreas fueron declaradas área natural protegida.
Además de este singular espectáculo, el municipio ofrece al visitante otro tipo de atractivos, como la Cascada de Tamul, una caída de agua de 105 metros formada por el río Gallinas, que puede recorrerse en panga hasta esa caída, aunque se puede visitar antes la Cueva del Agua, cuya profundidad es de 45 metros, y sus aguas ofrecen un azul turquesa bastante peculiar.

Los amantes de la espeleología son realmente felices en esta zona del país. Pueden ir al Sótano de las Huahuas, que tiene una profundidad de 478 metros, o a las cuevas de Mantetzulel (en tenek significa árbol de mante en medio de la milpa), entre las que destacan la del Espíritu Santo y la del Rayo del Sol, ambas consideradas por los lugareños como sagradas por las historias y relatos sobre los rituales que hacían sacerdotes al Dios Sol.

En el municipio también están los balnearios Tambaque (lugar de agua bajita) y La Garita, así como el mirador La Mesa, que ofrece una hermosa vista panorámica del pueblo y sus alrededores. El lugar se presta para la práctica de deportes extremos, como campo traviesa, ciclismo de montaña, descenso de ríos, rapel, ascenso, tirolesa, y también para la cabalgata, el campismo, la observación de la flora y fauna locales, buceo, excursionismo, natación y más.

En resumen, Aquismón es un atractivo en México para visitantes locales y extranjeros y no sólo por la práctica de la espeleología y el disfrute de estalactitas y estalagmitas en más de 180 sótanos y cavernas, según estimaciones, sino también por la historia, la biodiversidad y la cultura, apartado que incluye las fiestas tradicionales de Santiago y Santa Ana, que se celebran los días 25 y 26 de julio y que se prolongan hasta por seis días para gozo y disfrute de miles de visitantes cuyo distintivo “es muy singular porque se realizan actividades distintas a las de cualquier otro lugar de la zona, como el torneo de cintas y gallo enterrado, jaripeo, charreada, escaramuza, carreras de caballos, y el tradicional paseo a caballo, que encabeza la reina del pueblo acompañada por un capitán charro, actividades en las que los jinetes del pueblo y de la región, hacen gala de sus atuendos y las mujeres de sus coloridos vestidos largos de distintos colores…”.

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ISIS LIMON Gerente General Periódico El Sol