
La alimentación debe ser personalizada. Medir con báscula, ajustar la porción tras la esterilización y limitar los premios al 10% diario previene el sobrepeso causado por calorías invisibles.
Andrés Castro | acastro@elsodeoccidente.com
SAN JOSÉ. No existe una porción universal para todas las mascotas de un mismo tamaño o peso. La cantidad correcta de alimento debe responder estrictamente a las características individuales de cada animal.
Eso sí, tomo en consideración que un puñado extra de croquetas por ver el plato vacío, un premio al volver del paseo o un trozo de comida bajo la mesa, aunque parecen gestos inofensivos, la suma diaria de estos pequeños excesos abre la puerta al sobrepeso en perros y gatos de forma imperceptible.
Las recomendaciones impresas en los empaques son solo un punto de referencia que, en muchos casos, sobreestima las necesidades energéticas reales. De acuerdo con las Guías de Nutrición y Manejo del Peso de la American Animal Hospital Association (AAHA), el consumo desmedido de calorías es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar obesidad.
“Dos perros que pesan lo mismo no necesariamente comen igual. Influyen el nivel de actividad, la edad y su condición corporal”, explica Natalia Castillo, nutricionista animal de la División de Mascotas de La Maquila Lama. Las guías de la World Small Animal Veterinary Association (WSAVA) respaldan este enfoque individualizado y ofrecen herramientas para evaluar la condición física antes de servir el plato.
Factores como la castración o esterilización alteran el metabolismo, reduciendo los requerimientos calóricos e imponiendo un ajuste inmediato en las porciones. Sin embargo, el error más recurrente es no contabilizar los extras diarios: premios comerciales, medicamentos administrados con comida y sobros de la mesa. La AAHA aconseja que estos añadidos no superen el 10% del total de calorías diarias, reservando el 90% para la dieta principal balanceada.
Para evitar desbalances, la precisión resulta crucial. Medir a «puñados» o usar tazas convencionales suele generar variaciones significativas. Servir el alimento utilizando una báscula gramera garantiza la cantidad exacta que la mascota requiere.
Mantener una comunicación clara en el hogar sobre lo que consume el animal y evaluar periódicamente su condición física permite detectar variaciones de peso a tiempo. Ante cambios sin explicación o un aumento de masa corporal, la recomendación de los expertos es acudir a una evaluación nutricional especializada.
*Fotografía: La Maquila Lama.






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