
- La lectura oportuna de las mamografías, el seguimiento médico y el acompañamiento familiar son claves para mejorar la atención de las pacientes.
- En Costa Rica, la incidencia de esta enfermedad alcanzó los 37,5 casos por cada 100.000 mujeres en 2022.
Anyelin Campos | acampos@elsoldeoccidente.com
Salud. En el marco de las campañas de concientización sobre el cáncer de mama, la Federación Centroamericana y del Caribe de Laboratorios Farmacéuticos (Fedefarma) hizo un llamado a fortalecer la detección temprana y evitar retrasos en el diagnóstico y el inicio del tratamiento.
La organización destacó que la prevención no termina con la realización de una mamografía, sino que requiere una ruta de atención oportuna que incluya la interpretación de los resultados, la confirmación del diagnóstico y el acceso al tratamiento adecuado.
La mamografía es clave para detectar lesiones tempranas. La doctora Silvia Alfaro, oncóloga clínica explicó que la detección temprana depende tanto de realizarse los estudios recomendados como de obtener sus resultados oportunamente.
La mamografía permite identificar lesiones que todavía no son palpables. Sin embargo, su utilidad depende de que los resultados sean interpretados a tiempo y conduzcan, cuando sea necesario, a estudios adicionales y al tratamiento correspondiente. El autoexamen también puede ayudar a reconocer cambios en las mamas, pero no sustituye la mamografía indicada por el personal de salud.
La especialista recomienda buscar atención médica ante la aparición de una masa en la mama, secreción por el pezón, cambios inusuales o un abultamiento en la axila. No es necesario esperar a detectar una masa mediante el tacto para consultar, ya que algunos tumores pueden ser pequeños o encontrarse en zonas profundas.
Los antecedentes familiares también deben tomarse en cuenta. Conocer los antecedentes de cáncer en la familia puede contribuir a establecer un seguimiento médico más personalizado.
Según Alfaro, tener familiares cercanos que hayan padecido cáncer de mama, como la madre, las hermanas o la abuela, puede aumentar el riesgo, especialmente cuando los diagnósticos se produjeron antes de los 50 años. No obstante, contar con antecedentes familiares no significa que una persona necesariamente desarrollará la enfermedad ni que deba someterse automáticamente a pruebas genéticas.
La recomendación es conversar sobre estos antecedentes con el personal de salud antes de cumplir los 40 años. Cuando la historia personal o familiar lo justifique, una consulta de consejería genética puede ayudar a determinar si se requieren pruebas especializadas y cuáles medidas de seguimiento son apropiadas.
¿Qué acciones pueden contribuir a prevenir retrasos?
Entre las principales recomendaciones se encuentran las siguientes:
Las mujeres: conocer sus antecedentes familiares, realizarse las mamografías con la periodicidad indicada por el equipo de salud y aprovechar las campañas de detección. En caso de recibir un diagnóstico, también es importante preguntar sobre el subtipo del tumor y las implicaciones para el tratamiento.
Las familias y personas cuidadoras: promover hábitos saludables, acompañar a las pacientes a sus citas y ayudarles a organizar fechas, resultados, indicaciones médicas y retiro de medicamentos. También pueden colaborar con los traslados y las tareas cotidianas, respetando las necesidades de descanso y autonomía de cada mujer.
El personal médico y los servicios de salud: explicar con claridad las etapas del proceso, informar cuándo estarán disponibles los resultados y facilitar las referencias oportunas para biopsias y tratamientos. Además, deben considerar los antecedentes familiares y orientar a las pacientes hacia consejería genética cuando corresponda.
Las empresas: facilitar permisos y horarios flexibles para que las personas trabajadoras puedan realizarse mamografías, asistir a consultas o acompañar a familiares. También se recomienda promover campañas de detección, apoyar la reincorporación laboral cuando sea necesario y evitar la discriminación contra quienes han padecido la enfermedad.
Las comunidades: organizar campañas informativas, divulgar los lugares y fechas de realización de mamografías y establecer redes de transporte y acompañamiento para facilitar la asistencia a las citas. La educación también es importante para combatir mitos y recordar que el autoexamen no sustituye los estudios médicos recomendados.
El sector farmacéutico: continuar con la investigación, el desarrollo de tratamientos innovadores y los estudios clínicos, además de impulsar campañas informativas y acciones de acompañamiento para las personas pacientes.
Cifras del cáncer de mama en Costa Rica y otros países de la región. El cáncer de mama figura entre los tipos de cáncer más diagnosticados en mujeres y representa una importante causa de mortalidad a nivel mundial.
De acuerdo con el Atlas del Cáncer, en el mundo se registraron aproximadamente 2,43 millones de casos nuevos y cerca de 700.000 muertes por esta enfermedad. En América Latina y el Caribe, durante 2022, se estimaron alrededor de 220.000 nuevos casos y 60.000 fallecimientos.
Incidencia y mortalidad por cáncer de mama en mujeres por cada 100.000 habitantes, 2022
| País | Incidencia | Mortalidad |
|---|---|---|
| Guatemala | 28,4 | 6,8 |
| Nicaragua | 35,3 | 10,6 |
| Costa Rica | 37,5 | 10,6 |
| Panamá | 41,4 | 10,5 |
| República Dominicana | 53,4 | 23,0 |
Fuente: datos comparativos incluidos en el comunicado de Fedefarma.
En Costa Rica, la tasa de incidencia fue de 37,5 casos por cada 100.000 mujeres, mientras que la mortalidad alcanzó los 10,6 fallecimientos por cada 100.000. Entre los países incluidos en la comparación, República Dominicana presentó las tasas más elevadas, con 53,4 casos nuevos y 23 muertes por cada 100.000 mujeres.
El llamado es a asumir la prevención como una responsabilidad compartida, en la que cada persona, familia, empresa, comunidad y sector de salud puede contribuir a mejorar la atención y las posibilidades de las mujeres frente al cáncer de mama.










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