
Anyelin Campos | acampos@elsoldeoccidente.com
Salud. Durante el Mes de la Leche, expertos en nutrición aprovechan la ocasión para resaltar el papel clave que desempeñan la leche y sus derivados en una alimentación equilibrada. Más allá de su tradicional asociación con el fortalecimiento de los huesos, los lácteos aportan una variedad de nutrientes esenciales que benefician diferentes funciones del cuerpo humano.
El calcio, por ejemplo, es ampliamente reconocido por su importancia en la formación ósea, pero también es fundamental para otros procesos vitales como la contracción muscular, la transmisión de impulsos nerviosos, el buen ritmo cardíaco, la coagulación sanguínea y la función digestiva.
Asimismo, los productos lácteos son fuente de vitamina D, vitamina A, proteínas de alto valor biológico y probióticos en el caso de los alimentos fermentados como el yogurt y el kéfir. Estos últimos pueden contribuir a mantener el equilibrio de la microbiota intestinal y reforzar el sistema inmunológico, especialmente útil durante épocas de cambios climáticos.
Algunas verdades nutricionales sobre la leche, confirmadas por especialistas, ayudan a disipar creencias erróneas:
• Hidratación tras el ejercicio: la leche contiene agua y electrolitos como sodio y potasio, que ayudan a rehidratar el cuerpo después de la actividad física.
• Sin preservantes: su conservación se logra gracias a procesos como la pasteurización, que no alteran sus nutrientes principales.
• No provoca acné: no existe evidencia científica sólida que relacione el consumo de leche con el desarrollo de acné. Por el contrario, aporta vitamina A, beneficiosa para la piel.
• La leche entera no necesariamente engorda: puede generar saciedad y ayudar a absorber vitaminas liposolubles como la A y la D, cuando se consume en cantidades adecuadas.
• La leche deslactosada mantiene el mismo valor nutricional que la regular, pero está adaptada para personas con intolerancia a la lactosa.
El calcio, más allá de los huesos. Pese a que suele vincularse con el sistema óseo, el calcio también interviene en funciones esenciales del organismo. Ayuda al corazón a latir de manera regular, permite la contracción adecuada de los músculos y colabora en la digestión mediante la activación de enzimas que facilitan la absorción de nutrientes.
Dado que el cuerpo humano no produce calcio de forma natural, se recomienda su consumo diario a través de la dieta, en especial mediante alimentos ricos en este mineral como la leche, el queso y el yogurt.
Los especialistas aconsejan incluir al menos tres porciones diarias de lácteos como parte de una alimentación variada y completa, acompañados de frutas, vegetales, cereales integrales y suficiente hidratación. Esta combinación ayuda a mantener un sistema inmune fuerte, una buena salud digestiva y el funcionamiento óptimo del organismo en general.
Durante este mes, se invita a la población a informarse mejor sobre los beneficios de los lácteos y a tomarlos en cuenta como una fuente accesible y completa de nutrición.






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