Bendita lascivia: historias que exploran el deseo, la culpa y lo que viene después

Wilmer Oconitrillo Espinoza reúne doce relatos que utilizan el erotismo como punto de partida para hablar de poder, fantasía, identidad, memoria y las contradicciones que aparecen cuando el deseo se enfrenta a la moral.

Anyelin Campos | acampos@elsoldeoccidente.com

Bendita lascivia, de Wilmer Oconitrillo Espinoza, parece caminar deliberadamente entre la provocación y la historia, aunque su mayor mérito está en no quedarse únicamente en ninguno de los dos.

El libro, publicado por Editorial Círculo Rojo, reúne doce cuentos eróticos independientes que tienen algo en común: el deseo aparece como punto de partida, pero rara vez como destino final. Detrás de cada encuentro, fantasía o situación sugerente hay personajes enfrentados a sus propias contradicciones, recuerdos, culpas, necesidades y formas de entender la intimidad.

Y es precisamente ahí donde la propuesta de Oconitrillo adquiere interés literario.

Al acercarse a los cuentos, resulta evidente que el autor no quiso construir un libro basado exclusivamente en escenas provocadoras. Hay una intención clara de contar historias. Cada relato cambia de escenario, de tono y de conflicto: aparecen bibliotecas, hoteles, consultas terapéuticas, montañas y ciudades asiáticas, mientras los protagonistas se mueven entre el deseo, la curiosidad, el miedo, el consentimiento, el voyeurismo, la identidad y la memoria.

Uno de los aciertos de Bendita lascivia es precisamente evitar que la lectura se vuelva repetitiva. Los doce relatos funcionan como piezas independientes y permiten que el lector pase de una historia a otra sin saber exactamente qué encontrará en la siguiente. Esa variedad es importante en un género donde existe el riesgo de que la provocación termine sustituyendo a la trama.

Oconitrillo procura que ocurra lo contrario: que el erotismo sea parte de la historia y no toda la historia.

Como lector, uno puede encontrar relatos donde pesa más la dimensión emocional, otros donde predomina la tensión y algunos que apuestan con mayor claridad por la provocación. Esa irregularidad, lejos de ser necesariamente un defecto, contribuye a que el libro tenga movimiento y evita que los doce cuentos parezcan escritos siguiendo una misma fórmula.

Más allá de la provocación. El título puede llevar al lector a pensar que encontrará únicamente una colección de relatos destinados a provocar. Sin embargo, Bendita lascivia propone una lectura un poco más compleja.

La lascivia aquí funciona como una fuerza que pone en movimiento a los personajes. Es el elemento que permite hablar de aquello que muchas veces permanece oculto: las fantasías, las contradicciones, la culpa, la necesidad de ser deseado, el miedo a ser descubierto y las decisiones que pueden surgir cuando las personas se enfrentan a sus propios deseos.

Una obra que también invita a cuestionar. Esa lectura ha sido compartida desde distintas perspectivas por personas que han tenido acercamiento a la obra.

La psicoanalista y escritora Carolina Gölcher Umaña destaca que Bendita lascivia va más allá de los juegos de poder, la culpa y la fantasía. Desde su mirada, el libro plantea una invitación a desprenderse de la doble moral y a acercarse a la literatura erótica también desde el arte y la exploración. Para Gölcher, el deseo es apenas una parte de la experiencia: lo que interesa también es aquello que ocurre después.

Por su parte, Rodolfo E. Piza R., exministro de la Presidencia de Costa Rica, destaca la capacidad de Oconitrillo para narrar distintas experiencias eróticas y aproximarse a las maneras en que hombres y mujeres pueden percibir el erotismo.

Su lectura subraya además la capacidad de los cuentos para combinar la picardía y la malicia sexual con una construcción narrativa capaz de mantener la atención del lector. En algunos relatos, señala, la historia incluso puede interrumpir deliberadamente la pasión anticipada, generando un efecto inesperado.

Ambas perspectivas coinciden, desde lugares distintos, en algo importante: Bendita lascivia no parece interesada únicamente en mostrar el deseo, sino en utilizarlo como una herramienta narrativa para explorar lo que ocurre alrededor de él.

Una lectura que también se mira. Otro elemento que llama la atención es la incorporación de ilustraciones originales del artista costarricense Erick Molina Flores.

Las imágenes no funcionan simplemente como decoración. Acompañan los relatos desde una propuesta de trazo lineal y collage emocional, ampliando la experiencia del lector y ofreciendo otra interpretación de las historias.

En una obra donde buena parte de la experiencia depende de lo que se sugiere, lo visual adquiere un papel interesante: no explica necesariamente lo que ocurre, sino que contribuye a crear atmósferas.

El oficio detrás de la obra. Oconitrillo no llegó a la literatura erótica de manera improvisada. Es escritor y narrador oral escénico, y cuenta con una trayectoria previa en cuento, microficción y novela, además de obras como El silencio de los sabios, Para no olvidar y Brevemente.

Según explica el propio autor, comenzó a estudiar el género antes de decidirse a publicar sus relatos eróticos, buscando ese difícil equilibrio entre sugerir y mostrar. Y ese cuidado se percibe en la construcción general del libro.

Bendita lascivia intenta mantenerse en un territorio donde el lector pueda completar con su imaginación aquello que la narración no necesita explicar. Esa decisión resulta particularmente importante porque el erotismo literario depende, en buena medida, de la capacidad de sugerir. Cuando todo queda explicado, la imaginación pierde espacio. En este libro, Oconitrillo apuesta por dejar algunas puertas abiertas.

Quizá la mejor manera de acercarse a Bendita lascivia sea sin esperar encontrar simplemente un libro de cuentos eróticos.

Es, más bien, una colección de historias sobre personas que desean, recuerdan, imaginan, se contradicen y toman decisiones. El erotismo es el hilo conductor, pero debajo de él aparecen preguntas sobre quiénes somos cuando nadie nos observa y cuánto de lo que deseamos somos capaces de reconocer.

En ese sentido, el libro cumple con una de las intenciones declaradas por su autor: reivindicar la literatura erótica como un espacio para la exploración y no únicamente para la provocación.

Su apuesta está en conseguir que el lector avance por sus páginas movido primero por la curiosidad y termine, quizá, haciéndose preguntas sobre el deseo, la moral, la intimidad y las historias que cada persona guarda detrás de aquello que muestra públicamente.

Porque al final, esa parece ser la verdadera provocación de Bendita lascivia: no hablar solamente del deseo, sino preguntarnos qué hacemos con él cuando deja de ser una palabra y se convierte en parte de nuestra historia.

Wilmer Oconitrillo estará en la Feria Internacional del Libro. Los lectores tendrán la oportunidad de conocer al autor y acercarse a Bendita lascivia durante la Feria Internacional del Libro, que se lleva a cabo en la Antigua Aduana y donde Oconitrillo estará presente este viernes por la noche, así como durante todo el sábado 29 y domingo 30 de agosto.

El libro también ha sido presentado fuera de Costa Rica, entre otros espacios, en Guatemala, específicamente en Biblioteca La Teca y en Antigua, en DeMuseo, durante el mes de mayo. Bendita lascivia está disponible en la Librería Internacional y en diversas plataformas de venta de libros en España.

Sobre Anyelin Campos 2241 artículos
Periodista y Lic. en Comunicación con énfasis en Mercadeo, egresada de la Universidad Latina de Costa Rica, con más de 10 años de experiencia en el ejercicio del periodismo.Contacto: Móvil: (+506) 8979 3627 E-mail: acampos@elsoldeoccidente.com

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*