Diseño Sostenible

Autor: Andrés Sánchez Chavarría, 29 años

Diseñador gráfico y profesor de inglés

Curso: Repertorio de Problemas Ecológicos

Universidad de Costa Rica, Sede de Occidente

    Los diseñadores gráficos resuelven problemas visuales a través del diseño de productos tangibles e intangibles (digitales e ideas). El diseño gráfico parte de una necesidad determinada que es abordada desde diferentes perspectivas, y solucionada siguiendo diversas metodologías. Sin embargo, al realizar esta práctica, no todos los diseñadores suelen tener consciencia del gran impacto negativo que poseen nuestras soluciones en el ambiente.

    Para muchos diseñadores, el fin justifica los medios, y no importa cuántos desperdicios de papel y tinta se generen, o cuanta electricidad y materiales se consuman durante el proceso, mientras se consiga suplir la necesidad del cliente, muchos diseñadores suelen no reparar en gastos ni consecuencias. Y peor aún, aparte del desarrollo contaminante del diseño en nuestras oficinas, los diseños y productos salen a la calle generando una gran contaminación después de su uso, que en la mayoría de las veces es muy rápido.

    Ante esta problemática, es importante que los diseñadores conscientes del daño al ambiente, pongamos en práctica estrategias de manejo de recursos, para poder reducir el impacto ambiental lo más posible, y apostar por un “diseño sostenible” o “diseño verde”, en el cual se vele por el máximo aprovechamiento de los recursos, como lo es el re uso de papeles impresos por un lado para realizar bocetos o pruebas de impresión, o utilizar otros medios como las pizarras blancas para plasmar ideas en vez de papel, y recurrir al medio de la fotografía digital para documentar los procesos.

    Sin lugar a dudas, el paso de un diseño físico a uno digital puede reducir enormemente el consumo de insumos a la hora de trabajar en las propuestas de diseño, pero ¿Qué sucede con los productos de diseño después de que llegan a las manos del cliente y son puestos en circulación? Muchos de esos diseños, como los envases, los plegables, las tarjetas, las lonas, los afiches, entre otros son consumidos por el público meta en el mejor de los escenarios y rápidamente, o ignorados y descartados en el peor de los casos.

    Es por esa razón que un diseño sostenible empieza desde el momento en que se concibe en los bocetos. Los diseñadores podemos pensar en formas de resolver las necesidades de diseño tratando de afectar al ambiente lo menos posible, con prácticas como realizar propaganda en objetos utilitarios o generar diseños con función estética y funcional, como lo es crear tarjetas de presentación que al verso tengan un calendario, o un empaque que actúe como portavasos, o volantes que funcionen como separa libros, entre otras opciones, que pueden no solo evitar que la publicidad se descarte sin cumplir su misión, sino que también aportan considerablemente en la reducción de los desperdicios que son lanzados al ambiente día a día.

    En conclusión, la práctica del diseño no se va a detener, y los diseñadores seguiremos realizando nuestra importante labor como comunicadores visuales, sin embargo, desde la etapa de boceto, es importante que el comunicador visual piense en cómo puede reducir el impacto ambiental, y crear productos y diseños amigables con el ambiente, provistos de una gran economía de recursos, estética, funcionalidad y consciencia ambiental.