
Marvin Herrera
Analizando la reciente campaña electoral y el comportamiento de los postulados a la presidencia he llegado a una conclusión que me hizo reflexionar mucho, la competencia desleal priva en nuestros intereses particulares y parece que es el mecanismo que utilizamos en nuestro cotidiano vivir, parece que el error está en el otro, el ineficiente es el otro, el incapaz, el mediocre, ineficaz, el que no sabe hacer las cosas es el otro., el mejor soy yo. Es risible ver este comportamiento en nuestra sociedad y la herramienta en mano es el serrucho.
De acuerdo con mi perspectiva siento decirle que eso no funciona y si eventualmente mediante este tipo de comportamiento se logra el objetivo de seguro le garantizo que la misma vida se la va a cobrar de una u otra manera. La competencia es buena y retribuye excelentes resultados cuando las cosas se hacen bien, cuando la buena intención prive por encima del acontecer, cuando mis objetivos involucren al bienestar integral., desde ahí es bueno competir sana y lícitamente., entonces llegamos a la conclusión que nuestra competencia somos nosotros mismos en nuestras propias actividades., si lo que hacemos no funciona no es porque el otro lo haga mejor, es porque nosotros no lo estamos haciendo bien.
Tratemos de dar lo mejor y no pensemos en cómo lo hace el otro.





